Nioxtila chojta: anís que evoca a las almas

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SANTA MARÍA CHILCHOTLA, Oax., noviembre 1 (EL UNIVERSAL).- El huevo, la harina y el anís se unen, después se funden al fuego y así se crea el nioxtila chojta (pan de persona, en mazateco), con el que se espera a las almas de quienes ya fallecieron.

Con 19 años de edad y una familia de tradición panadera, Juan Zúñiga da forma a estas piezas gastronómicas, que no sólo tienen un alto valor culinario, sino también son parte de la cosmovisión de la nación mazateca.

Desde Santa María Chilchotla, Oaxaca, Juan explica la importancia de este alimento para las celebraciones del S'ui K'ien (Día de Muertos): "Este pan es especial, la figura representa a las ánimas y el ajonjolí las lágrimas que se derraman por una pérdida. Es el único de la región que se prepara con anís".

Según la tradición, detalla, el nioxtila chojta debe colgarse en los altares a los difuntos, que en la región mazateca se distinguen por tener dos arcos de flores, uno al frente y otro detrás.

"Cuando se pone la ofrenda, los panes se deben colocar en el primer arco, que simboliza la entrada o bienvenida", narra.

El pan realizado por Juan tiene historia. Aprendió su elaboración gracias a su padre. Pero eso no es todo, pues su familia también ha sido testigo de cómo los ingredientes han ido cambiando.

"Las primeras personas que realizaron este pan se enfrentaban a que no había tanto acceso [terrestre] hasta acá, entonces lo único que encontraban era anís, ajonjolí, manteca de cerdo y piloncillo; la harina la conseguían yendo a Teotitlán caminando (…) Con los años fueron cambiando los materiales, pasaron a la manteca vegetal y a la azúcar refinada, nosotros ya le añadimos el colorante y el saborizante", relata.

Encuentro culinario y espiritual

De acuerdo con Juan Zúñiga, las ventas de este pan, realizado en horno de piedra, han aumentado, sobre todo a causa de los visitantes que la región recibe por las festividades del S'ui K'ien.

"Por el Covid-19 no está llegando el mismo número de personas de cada año; sin embargo, se nota cómo se elevan las ventas, que se está festejando la tradición", menciona.

En cuestión de números, Juan explica que con seis litros de masa obtiene 300 panes, que son comerciados en bolsas de cinco piezas por 10 pesos.

Según la tradición mazateca, las ánimas de los difuntos comienzan a llegar a los hogares de los suyos desde el 27 de octubre; emergen del "ombligo de la tierra" para convivir y bailar. Así, si la vida brota del ombligo de la tierra, el tributo a ella se cuece en un horno de piedra.