Niegan derechos a personas con discapacidad en Oaxaca

JUCHITÁN, Oax., noviembre 20 (EL UNIVERSAL).- Patricia Matías recuerda que la etapa más discriminatoria de su vida fue durante su embarazo, pues la discapacidad que le dejó la poliomielitis que sufrió durante la niñez fue el principal argumento que usaron los Servicios de Salud en la región Costa para limitar su acceso a un servicio de calidad y calidez; de paso, le recriminaron su ejercicio del derecho a la maternidad, haciéndola dudar de la decisión que tomó.

Patricia es una mujer zapoteca de 43 años, de la Sierra Sur, que se desempeña como activista en defensa de las personas con discapacidad. También es una de las trabajadoras del centro Piña Palmera en Zipolite, enfocado en dar acompañamiento en procesos de inclusión y capacitación para que las personas con discapacidad puedan llevar su vida de manera independiente.

Desde este espacio, Patricia Matías se enfrenta a las múltiples formas de la discriminación, lo que la hace concluir que se trata de un problema social y no personal.

"Antes del nacimiento de mi hija me enfrenté a la insensibilidad del Seguro Social, de las trabajadoras. Fue de mucha impotencia. Me decían: ‘no vas a poder, no debiste de embarazarte, cómo vas a traer un hijo en esas condiciones’, querían imponerse a mi decisión, a mi derecho a la maternidad; además del maltrato, me recriminaron.

"Allí me di cuenta que falta mucho por trabajar en el sector Salud, tuvo que intervenir la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para recibir la atención sin discriminación, pero esto porque yo conozco mis derechos; otra mujer en mi condición de discapacidad terminaría mal el procedimiento", argumenta la activista y trabajadora.

De acuerdo con la experiencia de la zapoteca, las personas con discapacidad se enfrentan a muchas barreras para ejercer sus derechos.

También sucede que los programas gubernamentales no están adecuados a ellas y no aterrizan en las comunidades indígenas, aunado a que hay una carencia de información sobre el tema, pues para el estado no son una prioridad, afirma Matías.

Refiere que la sociedad tiene una idea preconcebida de que las personas con discapacidad deben ser siempre objetos de caridad, negándoles totalmente sus derechos a la diversión, a la salud, la educación.

Otra cosa que se suele asumir es que la familia de la persona en cuestión debe ser la responsable de ésta de por vida, aún cuando está demostrado que puede ser completamente independiente.

"Hay una negación total de los derechos de las personas con discapacidad, porque no nos ven como personas, somos objetos de caridad o también pareciera que la familia es el responsable de por vida, hay una ignorancia total.

"Se nos discrimina en todos lados. Por ejemplo, entro a una tienda y lo primero que me dicen es que es caro, ellos ignoran que tengo derecho a elegir a adquirir, nos cierran las puertas, la sociedad nos ve como un problema", explicó.

Oaxaca es el estado con la prevalencia más alta de personas con discapacidad y/o problema o condición mental en el país, según el Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Para erradicar esos estereotipos de las personas con discapacidad, Patricia aporta su grano de arena en Piña Palmera, que busca cambiar la manera en cómo la gente local mira a las personas con discapacidad, a través de actividades que promuevan cambios de actitud y del entorno con familias, escuelas y comunidades locales.

Desde hace más de 30 años, Piña Palmera aborda el tema de discapacidad con personas de comunidades rurales, en su mayoría indígenas.

El trabajo en la Costa y Sierra Sur de Oaxaca se enfoca en el proceso de rehabilitación e inclusión social, a través de información, formación, sensibilización y concientización.

Para esta asociación civil, el trabajo con las personas con discapacidad no es una cuestión de bondad, sino de hacer valer sus derechos humanos.