Aislado, Nicolás Maduro asumió un nuevo mandato hasta 2025: "Hoy he jurado para tener más democracia"

LA NACION

CARACAS.- Nicolás Maduro juró su segundo mandato al frente de Venezuela. Tras las elecciones de mayo pasado, denunciadas por fraudulentas, y pese al rechazo de la comunidad internacional, que acusa al gobierno de antidemocrático, el sucesor de Hugo Chávez asumió ante el Tribunal Supremo de Justicia para permanecer en el Palacio de Miraflores hasta el 2025.

En medio de una crisis total que tiene a los hospitales sin medicamentos, a los supermercados desabastecidos, al pueblo sin esperanza y a la inflación en niveles record, el mandatario reiteró su determinación de defender la independencia y soberanía para que nadie les arrebate "el sueño bolivariano".

Luego de nombrar a los representantes de las delegaciones que participan de acto, de agradecerles su presencia, de destacar que son "más de 94 países que respetan a Venezuela, la soberanía del pueblo", Maduro advirtió que "otro mundo es posible", explicó las razones por las que no está en el Parlamento y justificó que el cambio está en la Constitución. Solo cuatro presidentes fueron a la ceremonia.

"Aquí estoy. He cumplido con la Constitución. Desde hoy asumo la presidencia de la república. Aquí estoy, listo, de pie, para democráticamente llevar las riendas de nuestra patria hacia un destino superior. Hemos cumplido y seguiremos cumpliendo con la constitución, la democracia y nuestro pueblo", dijo Maduro e insistió con que los problemas que tiene su país se deben al ataque internacional comandado por Estados Unidos, una "guerra mundial" como la calificó.

"Este acto es un acto de paz, porque todo acto que certifique y haga cumplir el espíritu de la constitución suma al conjunto de fuerzas institucionales, políticas y espirituales de paz para nuestra patria. Nos queda fuerza para muchos años, energía, salud", advirtió el presidente.

En esa línea, defendió que "Venezuela es una democracia, una de nuevo tipo, en construcción para una visión de democracia socialista, protagónica y participativa".

En consonancia con sus habituales discursos, Maduro aseguró que en el mundo "hay una campaña persistente de manipulación y de mentiras sobre la revolución bolivariana". "Hay un proceso de conspiración internacional para tratar de deslegitimar los procesos institucionales del país, para vaciar la democracia, para intentar crear las condiciones para la desestabilización", dijo.

"Hoy he jurado para tener más democracia", expresó Maduro al cierre de su discurso.

Presión internacional

Seis años después de iniciar su primera gestión tras los sobresaltos que generó el fallecimiento de su antecesor y padrino político, el mandatario renueva su mandato hasta 2025 con una creciente presión internacional.

Maduro, un exchofer de colectivos y dirigente sindical de 56 años, llegó al Tribunal Supremo de Justicia pasado el mediodía y junto a su esposa, Cilia Flores, para asumir, en un hecho inédito y en abierto desafío a la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, que se negó a darle el mando alegando que su reelección es ilegal y que lo considera un "usurpador" del Poder Ejecutivo.

Mientras la mayoría de sus vecinos de la región -entre ellos, la Argentina- y la Unión Europea no reconocen su reelección, Rusia, China, Turquía, Irán, Cuba y Bolivia manifestaron su apoyo al líder bolivariano.

Maduro rechaza que se lo catalogue como un dictador y desacredita los cuestionamientos que hacen los opositores y la comunidad internacional al proceso electoral del 20 de mayo en el que alcanzó la reelección. "Tenemos una legitimidad poderosa, histórica, pero además tenemos una legitimidad concreta de votos", señaló hace unas horas. "Tenemos una democracia fuerte", agregó y anunció que durante su segundo mandato se concentrará en "impulsar los cambios que le hacen falta a Venezuela" para alcanzar la prosperidad económica, aunque no ofreció detalles.

La Unión Europea, Estados Unidos y el Grupo de Lima (excepto México) desconocieron la reelección de Maduro en los comicios del pasado 20 de mayo, adelantados por la oficialista Asamblea Constituyente y boicoteados por la oposición, que los consideró un fraude.

Por ello, la UE y 13 miembros del Grupo de Lima no enviaron representantes a la ceremonia, a la que acudieron los presidentes de Bolivia, Cuba, El Salvador y Nicaragua y delegados de otros países aliados como China, Rusia y Turquía.

Venezuela vive una crisis económica y social con una hiperinflación de siete dígitos y una fuerte recesión que ya lleva cuatro años. Estas dificultades económicas provocaron una masiva migración de venezolanos en la región que Naciones Unidas estima en unos 3,3 millones de personas.

Durante el gobierno de Maduro, la economía se redujo a la mitad y se contraerá 5% en 2019, según el FMI; además, el país y su petrolera cayeron en default y la producción de crudo, fuente de 96% de los ingresos, se redujo a 1,4 millones de barriles diarios, la más baja en 30 años.

Agencias Reuters, DPA y AP