"Nicaragua vive su propio desierto" y está "tentada por el odio" dice obispo

Agencia EFE
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Managua, 21 feb (EFE).- El obispo de la diócesis nicaragüense de Matagalpa, Rolando Álvarez, dijo este domingo que Nicaragua, que está inmersa en una grave crisis social, política, y de derechos humanos, está viviendo "su propio desierto", y está "tentada por el odio".

"Nicaragua vive su propio desierto, el desierto de la prueba, de la crisis social, política, económica y sanitaria por la pandemia", señaló el obispo Álvarez durante su homilía en la iglesia catedral San Pedro, en Matagalpa (norte).

En abril de 2018 estalló una revuelta popular por unas controvertidas reformas a la seguridad social y que luego se convirtieron en una exigencia de renuncia del presidente del país, Daniel Ortega, y que fue aplastada a la fuerza por el Ejecutivo.

Las protestas, calificadas por el Ejecutivo como "intento de golpe de Estado", dejaron al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 684 y el Gobierno reconoce 200.

Nicaragua también vive una crisis sanitaria por la pandemia de la covid-19, y su economía se ha contraído en los últimos tres años.

"Hay pobreza, dolor, hambre, soledad, a veces confusión, los campesinos desamparados, las mujeres ultrajadas, los niños abandonados, el desierto es lugar de prueba, ahí nos encontramos con Dios, en quien ponemos nuestra total y única confianza y esperanza", continuó el religioso.

Para el obispo, Nicaragua también está siendo "tentada por el odio, la desesperanza, el miedo" y "no debemos ceder ante eso" porque, según dijo, "Dios está con nosotros".

"Nicaragua está haciendo tentada por la ambición, el protagonismo, los intereses de grupos y los intereses personales, por ideas extrañas a nuestra idiosincrasia, por una cierta sordera o insensibilidad con la realidad que vive el pueblo", continuó.

Nicaragua está "tentada por grupos de clanes y a veces hasta por intrigas", añadió.

El jerarca pidió a los nicaragüenses seguir orando "para que el Señor nos permita descubrir los signos de los tiempos, las señales de los tiempos y seguramente ahí encontraremos una respuesta clara al final de este túnel".

Por su lado, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, dijo en su homilía que el "desierto" es una etapa para superar dificultades, temores y tentaciones como una experiencia necesaria para crecer y acoger la voluntad de Dios.

Báez observó que en el "desierto" algunos fieles pueden ser tentados por "satanás", pero tienen que aprender a reconocer la voz de Dios.

"El desierto es el lugar de la tentación. La tentación es una experiencia humana inevitable que nos coloca cara a cara con nuestra libertad y que todos hemos vivido alguna vez. La tentación es ese momento en que misteriosamente nos sentimos solos, atraídos por el mal que nos amenaza siempre y que puede arruinar nuestra vida y alejarnos de Dios", anotó

Ambos religiosos se refirieron al pasaje bíblico en el que Jesús fue "empujado" por el Espíritu al desierto.

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