Nicaragua: dan como ganador a Daniel Ortega con el 75% de los votos en una elección sin opositores y cada vez más cuestionada

·6  min de lectura
Imagen del folleto publicado por la oficina de prensa de la presidencia de Nicaragua del presidente y candidato presidencial de Nicaragua Daniel Ortega (derecha) y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo (izquierda) levantando el pulgar después de emitir su voto durante las elecciones generales
CESAR PEREZ

MANAGUA.- En un paso necesario para unas aparentes elecciones –que solo generan críticas y rechazo-, el Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua anunció que Daniel Ortega consiguió su cuarto mandato consecutivo con un 75% de los votos, en unos comicios sin real competencia, con siete aspirantes opositores detenidos, y que ya fueron desconocidos por Costa Rica, la UE y Estados Unidos, que los tachó de “pantomima”.

En una transmisión televisada, la presidenta del CSE, Brenda Rocha, dio a conocer el resultado parcial de la votación con el 49,25% de los votos escrutados, que otorgaría al gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) una amplia ventaja.

En segundo lugar se ubicaba el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), con 14,40% de votos válidos, y en tercer lugar el Partido Camino Cristiano (PCC, evangélico), con 3,44%. Otras tres fuerzas minoritarias y consideradas afines al partido en el gobierno obtuvieron menos del 3,27% de los sufragios escrutados hasta el momento. Se trata de los cinco candidatos “zancudos” (colaboradores del gobierno) que completaban la oferta en el cuarto oscuro.

Un miembro del personal electoral muestra una papeleta a una mujer durante las elecciones generales
OSWALDO RIVAS


Un miembro del personal electoral muestra una papeleta a una mujer durante las elecciones generales (OSWALDO RIVAS/)

Un total de 4,4 millones de electores estaban llamados a votar y el CSE estimó en un 65% la participación, aunque el observatorio independiente Urnas Abiertas aseguró que la abstención habría alcanzado un 81,5%, según una verificación propia.

La oposición había llamado a la población a quedarse en casa y no votar en protesta contra el proceso electoral y la víspera denunció la captura de dirigentes.

Olga Valle, de Urnas Abiertas, dijo que el proceso electoral estuvo “viciado de origen” debido, entre otros factores, a actos de coacción de activistas y funcionarios del gobierno contra los electores. Entre estos actos mencionó la presencia de paramilitares en torno a los centros de votación, y el control y amenazas de elementos partidarios contra trabajadores del Estado y estudiantes universitarios para presionarlos a votar por el Frente Sandinista.

Tras llegar al poder por las urnas en 2007, Ortega, quien el jueves cumplirá 76 años, asumirá otros cinco años como presidente, a la cabeza del izquierdista FSLN, junto a su poderosa esposa Rosario Murillo (70), en la vicepresidencia por segunda vez.

El exguerrillero sandinista, quien también gobernó el país en los años 1980 luego de que el FSLN derrocara en 1979 al dictador Anastasio Somoza, enfrentó a Espinoza y a otros cuatro candidatos derechistas, desconocidos y tachados de colaboradores del gobierno.

Con 14 años en el poder, Ortega es acusado por sus críticos y opositores de “nepotismo” y de instaurar una dictadura, mientras que el exguerrillero asegura que su gobierno es del “pueblo” y defiende la soberanía de su país de los “ataques” de Estados Unidos, cuyo presidente Joe Biden, calificó el domingo los comicios de una “farsa”.

Ondeando banderas rojinegras del FSLN, seguidores de Ortega festejaban esta madrugada, antes de que se hicieran públicos los resultados, en la Plaza de las Victorias, en el centro de Managua, en medio de fuegos artificiales, música y baile. “Les guste o no les guste a los yanquis, ¡nosotros mandamos!”, dijo una mujer.

A medida que se fueron adoptando reformas electorales durante su gobierno y cerrando espacios a la oposición, Ortega ha ido aumentando el porcentaje de sus victorias: ganó en 2006 con un 38%, en 2011 con 63% y en 2016 con 72%.

Opositores detenidos

Los comicios se celebraron tres años y medio después de las protestas de 2018 que exigieron la renuncia de Ortega y cuya represión dejó al menos 328 muertos y más de 100.000 exiliados, sumiendo al país centroamericano de 6,5 millones de habitantes en una profunda crisis política.

Acercándose las elecciones, en una ofensiva contra la oposición que comenzó en junio, fueron ilegalizados tres partidos y detenidos 39 activistas sociales, políticos, empresarios y periodistas -entre ellos siete aspirantes presidenciales-, sumándose a unos 120 opositores que siguen presos desde 2018.

En virtud de leyes aprobadas a fines de 2020, los recientes detenidos están acusados de atentar contra la soberanía, promover sanciones internacionales, “traición a la patria” y “lavado de dinero”, como es el caso de la aspirante opositora favorita, Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Barrios (1990-1997) y actualmente en arresto domiciliario.

El domingo, tras votar con su esposa, Ortega justificó las detenciones y acusó a los opositores de conspirar contra la “paz” del país, al tiempo que los tildó de “terroristas”.

Críticas mundiales

Ciudadanos nicaragüenses exiliados en Costa Rica realizan una manifestación contra las elecciones en Nicaragua
EZEQUIEL BECERRA


Ciudadanos nicaragüenses exiliados en Costa Rica realizan una manifestación contra las elecciones en Nicaragua (EZEQUIEL BECERRA/)

Tras los arrestos de los opositores y su exclusión de los comicios, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) impusieron sanciones al círculo íntimo de Ortega y cuestionaron los comicios por considerarlos antidemocráticos.

Apenas concluyó la votación, Biden calificó las elecciones de “farsa” y Costa Rica no las reconoció, mientras que el mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, felicitó a su aliado. Biden se apresta a firmar un arsenal de medidas bajo la ley RENACER -aprobada por el Congreso la semana pasada, para aumentar la presión sobre el gobierno de Ortega.

El gobierno de Costa Rica desconoció las elecciones por carecer “de condiciones y garantías democráticas’', dijo el presidente Carlos Alvarado en Twitter. “Hacemos un llamado al gobierno para que libere y restituya los derechos de los presos políticos, así como la comunidad a propiciar el diálogo para recuperar la democracia en Nicaragua’'. En Costa Rica buscaron refugio la mayoría de los más de 100.000 nicaragüenses -entre ellos algunos opositores- que huyeron del país tras la represión a las protestas de 2018, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

El jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell. consideró esta mañana que las elecciones “se llevaron a cabo sin garantías democráticas y sus resultados carecen de legitimidad”, y que los comicios de ayer “completan la conversión de Nicaragua en un régimen autocrático”.

En tanto, el canciller de España, José Manuel Albares, tildó de “burla” el anuncio de los resultados esta mañana y rechazó el triunfo de Ortega por las “inaceptables y arbitrarias condiciones en que se celebraron”, ya que Ortega “ha privado del libre y pleno ejercicio de sus derechos de sufragio” al pueblo nicaragüense.

La Argentina, hasta el momento, no se pronunció y dijo que esperaría los resultados. La semana pasada, el Gobierno había dicho que que “si no hay objeciones de los organismos internacionales que monitorean las elecciones”, reconocería el triunfo de Ortega.

La situación en Nicaragua también se debatirá esta semana en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que podría suspender al país del bloque regional.

Agencias AFP y AP

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.