Nicaragua despide 2020 sin Ernesto Cardenal, Edén Pastora y en crisis

Agencia EFE
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Managua, 31 dic (EFE).- Nicaragua cierra 2020 sin la presencia del poeta y sacerdote trapense Ernesto Cardenal y el legendario "Comandante Cero" Edén Pastora Gómez, que fallecieron este año en medio de una crisis sociopolítica, de derechos humanos, económica y sanitaria.

También afectada por el paso del huracán Eta el 3 de noviembre, y de Iota el día 16 del mismo mes, ambos en categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de 5, que azotaron la Región Autónoma del Caribe Norte, la más pobre y aislada, y de unos 500.000 habitantes, en su mayoría indígenas.

El domingo primero de marzo falleció Cardenal, uno de los máximos impulsores de la Teología de la Liberación, y pese a que el Gobierno de Daniel Ortega declaró tres días de duelo, sus simpatizantes interrumpieron en la Catedral de Managua para gritar "traidor" al fallecido poeta, acosar a sus amigos como la escritora Gioconda Belli e intentar boicotear la eucaristía.

La profanación, que incluyó golpes y robos a por lo menos cinco periodistas, provocó la intervención del nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, que suplicó a los sandinistas dejar realizar la misa de cuerpo presente.

Cardenal, de 95 años, se enfrentó con Ortega y la esposa de este, la vicepresidenta Rosario Murillo, en los últimos años de su vida, por lo que el autor de "Oración por Marilyn Monroe" pasó de símbolo de la revolución sandinista a ser un "perseguido político", como él mismo se declaró, de Ortega y Murillo, con los que se distanció por la forma de dirigir el sandinismo.

MUEREN DEFENSORES DE ORTEGA

Tres meses después, un 16 de junio, falleció el legendario "Comandante Cero", un guerrillero revolucionario y uno de los líderes de la insurrección armada que derrocó a la familia de la dictadura de la familia Somoza en 1979, que tuvo una efímera participación en el primer régimen sandinista al que, desde la "Contra", combatió con las armas, y terminó al servicio de Ortega.

El "Comandante Cero", un controvertido personaje que también pasó de ser el icono de la revolución sandinista a uno de sus más feroces críticos en los años 80 del siglo pasado, con el retorno de Ortega al poder en 2007 fue nombrado delegado en la comisión de desarrollo del río San Juan, fronterizo con Costa Rica, desde donde se convirtió en un acérrimo defensor del presidente nicaragüense, a quien trataba como "guía" de la revolución.

Otra veinte personas prominentes murieron en Nicaragua este año, principalmente desde marzo, cuando fue declarada la pandemia de la covid-19, hasta primeros de junio, entre los que destacan políticos, artistas, académicos, médicos, entrenadores, y religiosos, sin que se haya explicado la causa de los fallecimientos en la mayoría de los casos.

Uno de los fallecidos fue el diputado del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y encargado de relaciones internacionales del partido, Jacinto Suárez, quien sufría de una enfermedad complicada, según sus allegados.

Aunque oficialmente Suárez no murió por la covid-19, su cuerpo fue velado con medidas de distanciamiento social en un patio de la Asamblea Nacional, en un acto al que no asistió Ortega, quien era uno de sus amigos más cercanos y con quien compartió prisión casi por siete años en tiempos de la dictadura de los Somoza.

La ola de fallecimientos de personajes prominentes en Nicaragua incluye al popular exalcalde de Managua, el sandinista Dionisio Marenco, y el artista de generaciones Otto de la Rocha.

CONTINÚA LA CRISIS

Según el Gobierno, la pandemia de la covid-19 ha dejado 165 fallecidos y 6.046 casos confirmados, datos que no coinciden con los que maneja el independiente Observatorio Ciudadano COVID-19, una red de médicos y voluntarios que registran pacientes con signos de la pandemia, que ha informado de 2.862 fallecimientos por neumonía y otros síntomas relacionados con el nuevo coronavirus, así como 11.935 casos sospechosos.

El 2020 también estuvo marcado por un paquete de leyes promovido y aprobado por los sandinistas que, según la oposición, "penalizan las libertades democráticas" y tiene como fin armar "todo el entramado legal de una dictadura".

Además, se mantuvo la crisis sociopolítica causadas por unas manifestaciones contra unas reformas de la Seguridad Social en abril de 2018 y que se tornaron en protestas contra el Gobierno y dejaron 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Organismos locales elevan la cifra a 684 y el Gobierno reconoce 200 y denuncia un supuesto intento de golpe de Estado.

Esa crisis también ha dejado cientos de detenidos, heridos y decenas de miles en el exilio, y una economía en caída libre.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua se contraerá entre un 1,5 % a un 2,5 %, el tercer año seguido que cerrará con saldo rojo, según el Banco Central.

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