Muchos niños con un síndrome inflamatorio grave no tuvieron síntomas de COVID-19

Pam Belluck
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Mayson Barillas, de 11 años, en Damascus, Maryland, el 4 de febrero de 2021. (Rosem Morton/The New York Times)
Mayson Barillas, de 11 años, en Damascus, Maryland, el 4 de febrero de 2021. (Rosem Morton/The New York Times)

Muchos niños y adolescentes que desarrollaron el misterioso síndrome inflamatorio que puede manifestarse varias semanas después de contraer el coronavirus nunca tuvieron los síntomas clásicos de COVID-19 al momento de su infección, según el estudio de casos más grande hasta ahora en Estados Unidos.

El estudio, dirigido por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), encontró que en más de 1000 casos en los que se disponía de información sobre si se habían enfermado por su COVID-19 inicial, el 75 por ciento de los pacientes no experimentaron tales síntomas. Sin embargo, de 2 a 5 semanas después, se enfermaron lo suficiente como para ser hospitalizados por la afección, llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (MIS-C, por su sigla en inglés), que puede afectar diversos órganos, especialmente el corazón.

El estudio, publicado el 6 de abril en JAMA Pediatrics, afirmó que “se cree que la mayoría de las enfermedades MIS-C son el resultado de casos leves o asintomáticos de COVID-19” seguidos de una respuesta hiperinflamatoria que parece ocurrir cuando los cuerpos de los pacientes han producido su nivel máximo de anticuerpos contra el virus. Los expertos aún no saben por qué algunos jóvenes, y una cantidad menor de adultos, responden de esta manera.

“Eso significa que los pediatras de atención primaria deben tener un alto índice de sospecha de esto porque el COVID-19 es muy frecuente en la sociedad y los niños a menudo tienen una enfermedad asintomática en su infección inicial de COVID-19”, afirmó Jennifer Blumenthal, intensivista pediátrica y especialista en enfermedades infecciosas pediátricas del Hospital para Niños de Boston, quien no estuvo involucrada en el estudio.

Los investigadores evaluaron 1733 de los 2090 casos del síndrome en personas de 20 años o menos que habían sido reportados a los CDC hasta enero.

Los resultados muestran que, aunque el síndrome es poco común, puede ser grave. Los datos de los CDC solo incluyeron pacientes que fueron hospitalizados. Más del 90 por ciento de estas personas jóvenes experimentaron síntomas que involucraron al menos 4 sistemas de órganos y el 58 por ciento necesitó tratamiento en unidades de cuidados intensivos.

Muchos experimentaron problemas cardiacos importantes: más de la mitad desarrolló baja presión arterial, el 37 por ciento desarrolló choque cardiogénico y el 31 por ciento experimentó una disfunción cardiaca relacionada con la incapacidad del corazón para bombear de forma adecuada. El estudio afirmó que un porcentaje significativamente mayor de pacientes que no habían tenido síntomas de COVID-19 experimentaron estos problemas cardiacos, en comparación con aquellos que sí tuvieron síntomas iniciales de coronavirus. Un porcentaje mayor de pacientes que al principio fueron asintomáticos también terminaron en unidades de cuidados intensivos (UCI).

“Incluso la gran mayoría de los niños con casos graves de MIS-C que estuvieron en la UCI, no tuvieron una enfermedad previa que pudieran reconocer”, afirmó Roberta DeBiasi, jefa del departamento de enfermedades infecciosas del Children’s National Hospital en Washington D. C., quien no participó en la investigación.

La gran mayoría de los pacientes (casi el 86 por ciento) eran menores de 15 años. El estudio reveló que los menores de 5 años tuvieron el menor riesgo de desarrollar complicaciones cardiacas graves y fueron menos propensos a necesitar cuidados intensivos. Los pacientes de 10 años o más tuvieron una probabilidad mucho mayor de desarrollar problemas como choque cardiogénico, presión arterial baja y miocarditis (inflamación del músculo cardiaco).

“Creo que es parecido a lo que vimos con el COVID-19, donde los niños mayores parecían tener enfermedades más graves”, dijo DeBiasi. “Y eso se debe a que lo que en realidad enferma a las personas del COVID-19 es su aspecto inflamatorio, así que quizás estos niños mayores, por diversas razones, produjeron más inflamación en el COVID-19 inicial o en el MIS-C”.

Aun así, un número significativo de los pacientes más jóvenes desarrollaron problemas cardiacos. En el grupo entre recién nacidos hasta niños de 4 años, el 36 por ciento tuvo baja presión arterial, 25 por ciento tuvo choque cardiogénico y el 44 por ciento recibió tratamiento en la UCI.

Pacientes de todas las edades en el estudio experimentaron casi la misma incidencia de algunos de los problemas cardiacos menos comunes relacionados con el síndrome, como aneurismas coronarios y acumulación de líquido. Los niños de 14 años o menos fueron más propensos a tener sarpullido y enrojecimiento de los ojos, mientras que los mayores de 14 tuvieron mayores probabilidades de desarrollar dolor en el pecho, dificultad para respirar y tos. Cerca de dos tercios de todos los pacientes se vieron afectados por dolores abdominales y vómito.

Se registraron 24 muertes, repartidas en todos los grupos de edad. No hubo información en el estudio sobre si los pacientes tenían afecciones médicas subyacentes, pero los médicos e investigadores informaron que las personas jóvenes con MIS-C por lo general estuvieron previamente sanos y tenían muchas más probabilidades de estar sanos que el número relativamente pequeño de jóvenes que padecieron enfermedades graves de las infecciones iniciales de COVID-19.

De los 1075 pacientes de los que se tenía información sobre la enfermedad de COVID-19 inicial, solo 265 mostraron síntomas en ese momento. Eran más propensos a ser mayores: su edad promedio fue de 11 años, mientras que la edad promedio de aquellos con infecciones de COVID-19 asintomáticas fue de 8. Sin embargo, eso podría deberse a que “los niños más pequeños no pueden expresar sus preocupaciones con la misma eficiencia”, aseguró Blumenthal, quien coescribió una editorial sobre el estudio.

“En realidad no sabemos si en efecto hay menos sintomatología en la población muy joven”, concluyó.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company