Ese niño es flojo, ¿qué significa realmente?

Dr. Leopoldo Rendón
·2  min de lectura
Ese niño es flojo, ¿qué significa realmente?
Ese niño es flojo, ¿qué significa realmente?


Detrás de esta expresión “es flojo, no le gusta estudiar” hay un mundo para investigar y explorar, quienes trabajan con niños y adolescentes saben esto.

En el fondo el bajo rendimiento escolar está relacionado a tres elementos: factores propios del niño, el sistema educativo y su ambiente, y por último aspectos familiares y sociales.

Entre los factores que se deben evaluar en el niño, están los elementos cognitivos como: la atención, la memoria, las funciones ejecutivas, las habilidades lingüísticas y matemáticas, la motricidad fina y gruesa.

Nivel de desempeño

Del nivel de desempeño en estas áreas, depende en parte el rendimiento y la percepción de autoeficacia en el niño. La reacción de los padres, profesores y compañeros a estas dificultades son fundamentales para favorecer o limitar la autoestima de los niños y su motivación para el aprendizaje y el cambio.

Bajo rendimiento

Los aspectos emocionales son importantes cuando evaluamos por que un niño tiene bajo rendimiento. Del autoconcepto y la autoestima, emerge la percepción de lo eficaz que se es para aprender y enfrentar las dificultades emocionales y de tipo académico (la autoeficacia) y de esto se deriva la motivación al logro, la actitud hacia el estudio y que tan dispuesto está el niño para tomar la iniciativa y perseverar ante las dificultades en el aprendizaje.

EL ambiente familiar es fundamental

Un ambiente familiar hostil en casa en tiempos de pandemia, hipercrítico, que desvalorice la diversidad y no respete los tiempos y habilidades de aprendizaje del niño, que no estimule la tolerancia y la cooperación, difícilmente podrá ayudar a los niños con dificultades académicas y probablemente forme parte de los factores que lo refuercen.

Los padres y cuidadores tienen y pueden hacer mucho. Enseñar con el ejemplo: perseverar en la búsqueda de soluciones ante las dificultades, disfrutar el proceso de aprendizaje, comunicar y buscar ayuda como estrategia para resolver los problemas, manejar la frustración.

De este modelaje el niño aprende. Lo que uno como padre se dice así mismo o le dice al niño, es la manera como se programa sus ideas, creencias y autoconceptos.

¿Qué crees que pensará tu hijo si te dices a ti mismo? ¡Yo no puedo aprender esto, soy bruto! o “tú eres un flojo no te gusta estudiar, así no vas a progresar”. Cuida tus palabras, en cambio la frase “Vas a llegar muy lejos” podría ser alentador.