Newtown debate sobre escuela y prepara funerales

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NEWTOWN, Connecticut, EE.UU. (AP) — La ciudad de Connecticut afectada por una reciente masacre se preparaba el lunes para inhumar a los primeros dos de los 20 niños que fueron víctimas de un atacante en una primaria, al tiempo que debatía sobre cuándo reanudar las clases, y dónde, considerando que los alumnos sobrevivientes relacionan la matanza con su escuela.

La población de Newtown no estaba todavía en condiciones de abordar esa cuestión tres días después de la matanza a tiros en la escuela primaria Sandy Hook, y un día después de que el presidente Barack Obama prometió buscar cambios —en memoria de los infantes y las seis mujeres asesinados por un joven con un rifle de alto poder— para evitar la repetición de una tragedia similar.

"Sólo hasta ahora estamos listos para hablarle a nuestro hijo de quienes fueron muertos", dijo Robert Licata, padre de un alumno que escapó lesionado durante el ataque a tiros.

Los funcionarios de Newtown se han abstenido de decir si llegará a ser reabierta la primaria Sandy Hook, donde según autoridades todas las víctimas recibieron al menos dos tiros. El teniente Paul Vance dijo que podrían pasar meses para que la policía entregue la instalación al distrito escolar.

Las clases del lunes fueron canceladas y otras escuelas de Newtown planeaban reanudarlas el martes. El distrito escolar sopesa el posible traslado de los estudiantes sobrevivientes de Sandy Hook a las instalaciones de una otrora escuela en una localidad vecina.

El atacante, Adam Lanza, de 20 años, llevaba un arsenal de cientos de cartuchos particularmente mortales, dijeron las autoridades el domingo. La cantidad era suficiente para matar a casi todos los alumnos de la escuela si hubiera tenido tiempo, lo cual abre la escalofriante posibilidad de que la tragedia pudo haber sido incluso peor.

El agresor decidió matarse cuando escuchó que la policía se acercaba durante el ataque de unos 10 minutos cometido el viernes, dijo el gobernador de Connecticut Dannel P. Malloy a la cadena ABC.

En un servicio religioso en Newtown efectuado el domingo por la noche, el presidente Obama dijo que usará "cualquier poder que implica esta oficina" para comprometer a autoridades de seguridad, profesionales de la salud, padres y educadores en un esfuerzo por evitar más tragedias como ésta.

"¿Qué opción tenemos?", dijo el mandatario desde un escenario donde sólo había una pequeña mesa cubierta con un mantel negro, velas y el podio presidencial. "¿Estamos realmente preparados para decir que estamos indefensos ante una carnicería así, que la política es demasiado dura?".

El presidente se reunió primero en privado con las familias de las víctimas y con el personal de emergencia que respondió a la balacera. Policías y bomberos recibieron abrazos y ovaciones de pie cuando entraron a la vigilia, al igual que Obama.

"Necesitábamos esto", dijo el reverendo Matt Crebbin. "Necesitábamos estar juntos aquí en este espacio... Necesitábamos estar juntos para mostrar que estamos juntos y unidos".

Cuando Obama leyó los nombres de algunas de las víctimas al inicio de su mensaje, los llantos resonaron en todo el salón. Concluyó leyendo lentamente el nombre de pila de cada uno de los 20 niños.

"Dios los llamó a todos a casa", dijo. "Aquellos que quedamos, encontremos la fuerza para seguir adelante y hacer que nuestro país sea digno de su recuerdo".

El lunes se realizarán los primeros funerales: de Jack Pinto, un niño de seis años aficionado de los Giants de Nueva York, que podría ser sepultado con la camisa del wide receiver Víctor Cruz; y de Noah Pozner, de la misma edad y a quien le gustaba conocer la mecánica de las cosas.

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Los periodistas de The Associated Press John Christoffersen, Ben Feller, Adam Geller, Jim Kuhnhenn, Michael Melia, David Collins, Brian Skoloff y Anne Flaherty colaboraron a este despacho.

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