Los Nelk Boys, los influencers visionarios que crearon su propia marca cuando YouTube los castigó

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Los Nelk Boys, de izquierda a derecha: Jordan Nwanne, Kyle Forgeard, Steve Deleonardis, Salim Sirur y Lucas Gasparini, que han traducido las bromas y fiestas mostradas en su canal de YouTube en un conjunto creciente de suscripciones y mercancía, en Encinitas, California, el 16 de junio de 2021. (Michelle Groskopf para The New York Times).
Los Nelk Boys, de izquierda a derecha: Jordan Nwanne, Kyle Forgeard, Steve Deleonardis, Salim Sirur y Lucas Gasparini, que han traducido las bromas y fiestas mostradas en su canal de YouTube en un conjunto creciente de suscripciones y mercancía, en Encinitas, California, el 16 de junio de 2021. (Michelle Groskopf para The New York Times).

SANTA ANA, California— Muchos de los grandes youtuberos ganan dinero poniendo anuncios en sus videos. Los Nelk Boys no. Estos creadores de contenido declaran a menudo, y con orgullo, que no obtienen ingresos de la plataforma, a pesar de que suben videos con regularidad, tienen un gran número de visitas y millones de fieles suscriptores.

Que su canal no produzca ingresos no es ni casualidad ni accidente. Sus videos se tratan de fiestas tipo fraternidad y bromas complejas que a veces promueven actividades ilegales. Beben, maldicen y hacen chistes groseros frente a la cámara. La policía aparece a menudo.

A YouTube no le gusta eso. Por eso, el año pasado, tras una serie de incidentes en los que el grupo animaba a sus seguidores a violar las normas de seguridad de la pandemia de COVID-19, el canal de Nelk fue desmonetizado.

La respuesta de los Nelk Boys: ¿a quién le importa? Los anuncios no eran parte importante de su sustento.

“En todos los videos decimos groserías, hacemos cosas que podrían ser cuestionables o ilegales, tenemos referencias sexuales o a las drogas”, dice Kyle Forgeard, de 26 años, líder del grupo. “Así que no ganábamos nada de dinero en YouTube”.

En cambio, han vendido a sus 6,6 millones de seguidores el estilo de vida Nelk, que es tanto un estado de ánimo como un conjunto creciente de suscripciones y productos, todo ello resumido en “full send”, una frase que resulta críptica para todos menos para sus seguidores.

“Empezó con el significado de ‘fiestear duro’, pero ahora ha evolucionado a algo como: ‘Sin importar que hagas, da lo mejor de ti’”, comentó Forgeard. “Si estás en el gimnasio, tienes que dar el máximo en el gimnasio”.

El Nelk Boy Lucas Gasparini balancea una lata de la nueva bebida alcohólica Happy Dad sobre su cabeza en su casa en Encinitas, California, el 16 de junio de 2021. (Michelle Groskopf/The New York Times).
El Nelk Boy Lucas Gasparini balancea una lata de la nueva bebida alcohólica Happy Dad sobre su cabeza en su casa en Encinitas, California, el 16 de junio de 2021. (Michelle Groskopf/The New York Times).

Y aunque su trabajo puede parecer un juego en YouTube, una visita a la sede de Nelk muestra una imagen mucho más estable y corporativa de la vida al estilo “Full Send”.

Todo en un día de trabajo

En el exterior de un edificio poco llamativo en un complejo de oficinas de Santa Ana, California, había pocas señales de los Nelk Boys, salvo un camión estacionado enfrente que transportaba cajas de la nueva bebida alcohólica del grupo, Happy Dad, y un Lamborghini rojo brillante con la frase “Full Send” inscrita en el cofre.

En el interior se respiraba un silencio similar. Durante la visita de un reportero, la mayoría de los empleados de la oficina abierta se mantenían concentrados, mientras trabajaban en videos y en el desarrollo del negocio.

La escena en la oficina —y más tarde, en la enorme casa donde viven los chicos— contrastaba con la imagen pública de Nelk.

“Si tomamos las fraternidades representadas en las películas universitarias de las décadas de 1980 y 1990, y les damos la tecnología de Estados Unidos en 2021, eso es básicamente Nelk”, dijo Joshua Cohen, fundador de Tubefilter, un sitio web que da cobertura a la economía de los creadores. “Son populares porque siempre parece que se la están pasando bien y encarnan una vida de fiesta en apariencia idílica”.

Además de vivir “al máximo” sus fiestas, los miembros del grupo se han hecho pasar por agentes inmobiliarios y adivinos; han cambiado los códigos QR de los menús de los restaurantes; han troleado a los simpatizantes de Trump (y luego se han reunido con el expresidente); e invadido las clases a distancia por Zoom: cualquier cosa que sirva para alborotar a sus seguidores y para fastidiar a los demás.

“Si eres un determinado tipo de persona, eso te parece genial”, comenta Cohen.

Nelk se formó en 2010, cuando Forgeard era estudiante de primer año de preparatoria. El nombre era un acrónimo de sus bromistas originales: Nick, Elliot, Lucas y Kyle, que habían crecido juntos en Mississauga, Ontario, a las afueras de Toronto. La “N” y la “E” no se quedaron mucho tiempo, pero la “L” —Lucas Gasparini— siguió grabando y subiendo videos con Forgeard.

Su primer gran éxito llegó en 2015, cuando Forgeard y sus amigos metieron un gran paquete de Coca-Cola en la cajuela de un auto y empezaron a ofrecer “coca” a los transeúntes en Venice Beach. Al poco tiempo, apareció la policía; cuando abrieron el maletero, los agentes rompieron a reír. El video se convirtió en un clásico de Nelk, y ha conseguido más de 44 millones de visitas.

Dándolo todo por la vida “Full Send”

A lo largo de los años, los Nelk Boys han viajado por todo el país para filmar bromas y fiestas, y traer nuevos talentos al rebaño. Steve Deleonardis, de 22 años, se convirtió en miembro en 2018, y Salim Sirur, un joven de 19 años de San José, California, se unió al grupo el año pasado después de que Forgeard lo descubriera en línea.

Durante todo el proceso, los chicos siempre se han ceñido a sus métodos probados: volverse un poco locos al servicio de la marca.

Sin embargo, en 2020 el grupo fue un poco más allá con sus payasadas. El pasado mes de septiembre, después de que Nelk promoviera una fiesta universitaria en persona en la Universidad Estatal de Illinois, YouTube desmonetizó su canal, al citar una violación de la política de “responsabilidad del creador” de la plataforma y afirmar que los chicos estaban “generando un riesgo generalizado para la salud pública”.

“Al principio no podíamos ir a ningún sitio, así que intentamos que funcionara grabando alrededor de la casa”, dijo Forgeard sobre la pandemia, “pero Nelk se basa tanto en viajar, que eso ha sido todo lo nuestro, ser un programa itinerante” (aunque luego dejaron de promocionar sus destinos para evitar grandes aglomeraciones).

“Muchos youtuberos ponen una fachada, están entrenados por la prensa”, dijo John Shahidi, uno de los socios comerciales del grupo. “Con Nelk, lo que ves es lo que hay”.

Forgeard dijo que eso es lo que los protege de las críticas porque las reacciones adversas forman parte de su marca. “Muchos youtuberos son falsos, o son muy buenos en línea. Luego vas a una fiesta en Los Ángeles y se drogan en el baño”, dice. “Nosotros siempre fuimos auténticos, no queríamos ser falsos para la cámara”.

En el invierno de 2020, Shahidi se incorporó como presidente del negocio de Nelk, incluyendo la línea de productos de Full Send; animó a Forgeard y Deleonardis a inclinarse más por la comercialización de su estilo de vida a través de productos. También incorporó a su hermano, Sam Shahidi, para supervisar Nelk y Happy Dad a nivel ejecutivo.

Según la empresa, Nelk vendió 50 millones de dólares en mercancía de Full Send el año pasado y podría superar los 70 millones este año. La mercancía se vende a través de lanzamientos de edición limitada, por lo que la demanda sigue siendo alta. Cohen, de Tubefilter, dijo de las decenas de millones de dólares que se están generando: “Esas cifras son realmente elevadas, pero si nos fijamos en el escalón más alto de los youtuberos y las estrellas de los videos en línea, eso es lo que pueden hacer”.

La línea de bebidas alcohólicas de Happy Dad también está aportando mucho dinero. Cuando la bebida salió a la venta en junio, los fanáticos hicieron cola frente a algunas tiendas, ansiosos por tener la oportunidad de conocer a los creadores. La bebida se agotó con rapidez en internet y en las licorerías de todo el estado de California.

Uno de los modos en que Nelk no ganará dinero es a través de esquemas de inflación manipulada de criptomonedas, que se han vuelto populares entre otros influencers. Hace poco advirtieron a sus seguidores mediante una publicación de Twitter que no invirtieran en monedas alternativas que pregonan los creadores. “Cuando todos ustedes confían en ellos e invierten, ¡venden y hacen toneladas de dinero gracias a ustedes!”, decía el tuit. “No caigan en la trampa”.

Recientemente, el grupo ha estado viajando por todo el país para promocionar Happy Dad, conocer a sus fanáticos y, por supuesto, meterse en problemas.

En abril, Forgeard fue arrestado por conducir un Segway en un centro comercial fingiendo ser un guardia de seguridad para un video. Más tarde se retiraron los cargos, pero la etiqueta #FreeKyle fue tendencia en Twitter y los fanáticos recaudaron dinero para su fianza.

Para algunos creadores, habría sido un escándalo. Para los Nelk Boys, fue un incentivo. “Cuando tienes tu propia plataforma, puedes hacer lo que quieras”, concluyó Forgeard.

© 2021 The New York Times Company

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