NBA. “Empezó” la final con el primer éxito de un visitante: hay match point y Milwaukee Bucks amenaza el histórico 7%

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Giannis Antetokounmpo está volviéndose dominante en la final de la NBA frente a Phoenix Suns y acerca a Milwaukee Bucks a su segunda conquista, 50 años después de la primera.
DAVID SHERMAN

Con todo lo espectacular que es la NBA, hay un factor vibrante que le falta: las remontadas en series de playoffs. Jamás se revirtió un 0-3, y muy pocas veces, un 0-2 sin la ventaja de localía. Hace un mes Denver Nuggets, con Facundo Campazzo, estuvo en esa situación y quedó muy lejos de lograrlo: su cruce con Phoenix Suns pasó a ser el número 301 sobre 323 en los 75 años de la mejor liga del mundo en el cual no se dio vuelta la diferencia inicial (y ése terminó 0-4).

Históricamente, a lo largo de los tres cuartos de siglo del torneo estadounidense, apenas 7% (6,8% al momento de ese Phoenix vs. Denver) de esas situaciones de 2-0 para el equipo que tenía más partidos como anfitrión terminó con el otro como ganador. Todo está dado para que semejante estadística no se imponga esta vez, y nada menos que en una final: Milwaukee Bucks, que había perdido los dos primeros partidos contra el propio Suns, está ahora 3-2 arriba, a una victoria de ser campeón. Y para colmo de bienes, afrontará en su estadio el sexto partido, el próximo martes.

Se puso en ese escenario favorable al derrotar en Arizona este sábado a Phoenix, en un emocionante 123 a 119, una vez más con Giannis Antetokounmpo como máxima figura: 32 puntos, 9 rebotes, 6 asistencias (en 40 minutos). Pero su adversario ahora confía en quebrar otra tradición de resultados de las definiciones de NBA.

Compacto de la producción de Antetokounmpo en el juego 5 vs. Phoenix (Falta Técnica)

Dicen que una final no empieza hasta que uno de los contendientes consigue un triunfo como visitante. Pues es lo que logró Milwaukee en el Footprint Center frente a 16.562 ruidosos hinchas, que, apiñados, no dejaron de llamar la atención de este lado del planeta, de tribunas vacías y pandemia más que vigente. Y esa máxima es lo que pretende demoler Phoenix, que tiene poco tiempo para hacerlo: la final “empezó” después del quinto capítulo y le quedan apenas dos. Y Suns deberá ganar ambos. Y el primero, ése del martes, será en Winsconsin.

Un lugar que este sábado también tenía una muchedumbre comprimida, pero al aire libre y ante una pantalla gigante, celebrando a un equipo que está cerca de obtener el segundo anillo de campeón de una franquicia que está cumpliendo 50 años sin ponerse uno. Antetokounmpo es el comandante en esa misión, y cada noche lo acompaña en el estrellato un compañero diferente. O dos. Esta vez se lucieron Jrue Holiday, con 27 tantos, 13 pases-gol, 4 recobres, 3 robos y 1 tapa, y Khris Middleton, con 29 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias (aunque 4 pérdidas).

Resumen de la actuación de Holiday en el partido 5 contra Phoenix (Falta Técnica)

Con tan poco margen en el resultado final, de 4 tantos, también Phoenix tuvo grandes protagonistas de la noche. Los mismos de siempre en la campaña: hubo 40 tantos de Devin Booker, 21 con 11 pases-gol de Chris Paul y 20 con 10 rebotes de Deandre Ayton. Todo, en un partidazo, por la alta eficacia que alcanzaron los dos equipos (61% en dobles y 50% en triples el ganador; 51,4% y 68,4% su rival), y por los cambios en el marcador: Suns estaba delante por 16 (37-21) al terminar el primer cuarto, Bucks llegó a tomar 14 de luz (108-94 entrado el último período) y el cierre tuvo una levantada del local, que llegó a ponerse a un punto de distancia.

Antetokounmpo, Devin Booker y Jae Crowder luchan por la pelota; en los últimos partidos el griego se ha vuelto el dueño de la serie, a pesar del goleo del joven de Phoenix.
Matt York


Antetokounmpo, Devin Booker y Jae Crowder luchan por la pelota; en los últimos partidos el griego se ha vuelto el dueño de la serie, a pesar del goleo del joven de Phoenix. (Matt York/)

¿Cómo fue el desenlace? Electrizante: con el tanteador en 120-119, el goleador Booker atacó en la zona pintada, quedó rodeado por camisetas blancas y Holiday le extirpó la pelota a falta de 19 segundos; el base visitante contragolpeó y ejecutó un alley-oop (pase para volcada directa) en combinación con Antetokounmpo, que recibió una falta. Tremenda resolución, para euforia de los telesimpatizantes a cielo abierto a miles de kilómetros de allí.

Pat Connaughton, Khris Middleton, Antetokounmpo, P. J. Tucker y Jrue Holiday, responsables de una gran levantada de Milwaukee Bucks en la final de la NBA: perdía por 2-0 y gana por 3-2 contra Phoenix Suns.
JESSE D. GARRABRANT


Pat Connaughton, Khris Middleton, Antetokounmpo, P. J. Tucker y Jrue Holiday, responsables de una gran levantada de Milwaukee Bucks en la final de la NBA: perdía por 2-0 y gana por 3-2 contra Phoenix Suns. (JESSE D. GARRABRANT/)

Este martes Milwaukee tendrá la oportunidad de aplicar el nocaut, de cortar medio siglo de esterilidad de trofeos y de burlarse de ese 7% que ha frustrado ha tantos a lo largo de décadas de playoffs.

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