Siempre pensamos que tras Netanyahu vendría algo más tolerante, pero es al revés

·4  min de lectura

Los días de Benjamin Netanyahu como primer ministro de Israel pueden estar contados, poniendo así fin a 12 años de Gobierno consecutivos que se han caracterizado por la mano dura en el conflicto palestino y que incluso organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch han calificado como “prácticas abusivas que constituyen crímenes de apartheid y persecución”. 

El país, que recientemente ha desplegado una ofensiva muy importante sobre Gaza, en la que murieron más de 255 palestinos, se ha caracterizado en los últimos años por su inestabilidad política. Y es que pese a la longevidad de Netanyahu al frente del país, se han celebrado en solo dos años cuatro comicios que no han otorgado a ningún candidato una mayoría suficiente para gobernar.

Y ante la posibilidad de unas quintas elecciones, hay un cierto consenso entre fuerzas dispares de derechas, izquierdas y centro para acabar con la era Netanyahu. Un Ejecutivo de concentración que a priori estaría presidido en un primer momento por alguien aún más radical que el actual primer ministro: Naftali Bennett.

Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel y Naftali Bennett, que aspira a ser su sucesor. (Photo by EMMANUEL DUNAND,GIL COHEN-MAGEN/AFP via Getty Images)
Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel y Naftali Bennett, que aspira a ser su sucesor. (Photo by EMMANUEL DUNAND,GIL COHEN-MAGEN/AFP via Getty Images)

Este hombre de 49 años es un empresario tecnológico de éxito que hasta hace no mucho era un gran aliado de Netanyahu y que tiene como carta de presentación su proyecto de anexionarse casi dos tercios de la Cisjordania ocupada.

Hijo de emigrantes estadounidenses, Bennett entró en la política en 2006 de la mano del político al que ahora aspira a derrocar. Durante dos años fue su asistente personal, y pronto buscó su propio camino, aunque siempre estuvo dispuesto a pactar con su antiguo jefe, ocupando diversos ministerios durante años.

Convertido en abanderado de la derecha radical israelí y fuente de devoción de los colonos, ya que siempre ha defendido los asentamientos, aboga por una postura intransigente hacia los palestinos, rechazando la creación de un estado, ya que considera que “sería un suicidio para Israel”.

A lo largo de la última década ha dejado numerosos titulares que dan buena cuenta de su ideología. Desde: el conflicto con los palestinos no ha podido solucionarse sino que hay que soportarlo como un “disparo de obús en el trasero”. Hasta: “hay que matar a los terroristas, no liberarlos”, en referencia a los presos palestinos.

Netanyahu y Bennett cuando ambos compartían gobierno en 2019. (Photo by ATEF SAFADI/POOL/AFP via Getty Images)
Netanyahu y Bennett cuando ambos compartían gobierno en 2019. (Photo by ATEF SAFADI/POOL/AFP via Getty Images)

Un discurso duro de rechazo a los palestinos y también a Irán que además incorpora ultraliberalismo económico y reducción de la burocracia y los impuestos gubernamentales.

Pero más allá de eso Bennett es un auténtico superviviente de la política. En menos de una década ha pasado por distintas formaciones y Gobiernos y ahora, ante el ocaso de Netanyahu, no ha dudado en cambiarse de bando e intentar pactar con los que antes se oponía para darle la estocada final a su antiguo jefe.

Tal y como cuenta Reuters, aunque la situación de los palestinos con Netanyahu no era buena, que Bennet se convierta en primer ministro no es una invitación hacia una mayor tolerancia y diálogo, sino todo lo contrario. 

Y es que con él como primer ministro se esfuma la posibilidad de momento de una paz negociada y un estado independiente, una solución alentada durante décadas por la comunidad internacional.

La coalición para desalojar del poder a Netanyahu va a ser un poco contra natura, aunque tal y como se ha demostrado en los últimos años en Israel, todo es posible. Viene del pacto entre Bennett con el líder moderado Yair Lapid, y se caracterizará por la rotación en el asiento de primer ministro. De progresar las negociaciones, sería Bennett el que lo ocupará primero y después sería el turno de Lapid.

Ruinas en Gaza tras los bombardeos israelíes. (Photo by Majdi Fathi/NurPhoto via Getty Images)
Ruinas en Gaza tras los bombardeos israelíes. (Photo by Majdi Fathi/NurPhoto via Getty Images)

De concretarse finalmente este Gobierno (tienen de plazo hasta el 2 de junio), puede que sea un periodo de gran inestabilidad en Israel, ya que el compendio de fuerzas que lo van a hacer posible apenas tienen en común el rechazo a un Netanyahu que pasaría a la oposición, pero que seguiría mostrando su fuerza en la sociedad.

Así pues parece que será un Gobierno de mínimos en el que intentarán ponerse de acuerdo en cosas comunes como la recuperación económica del país después de la pandemia de coronavirus. En este sentido, es posible también que Bennett modere un poco su postura una vez que ha alcanzado el cargo de primer ministro. Y es que no es lo mismo gobernar que hacer campaña electoral. 

Eso sí, lo que parece claro a tenor de sus declaraciones (“nunca existió un estado palestino”) es que una solución pactada a un conflicto que se remonta hace más de 70 años no es nada probable con él gobernando el país.

EN VÍDEO I La detención de un niño palestino por parte de Israel que nadie entiende

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.