Nadar entre cocodrilos de un zoológico: ¿diversión asegurada o crueldad animal?

Es uno de los principales atractivos de la ciudad de Darwin, al norte de Australia. Se trata de un centro de fauna salvaje y acuario llamado Crocosaurus Cove, donde se puede ver desde los cocodrilos más grandes del continente, hasta crias o especies en extinción como el pez sierra. La principal atracción es “la jaula de la muerte”, una experiencia que permite a los visitantes introducirse en una piscina con "salties", una especie de cocodrilo de agua salada autóctono que puede alcanzar más de 5 metros. Los visitantes bajan hasta la piscina en un recinto de acrílico, y la sesión comienza con la jaula colgando por encima del agua mientras que lso cocodrilos se alimentan delante de sus ojos. Después, el recinto se sumerge en el agua y el animal puede acercarse hasta una distancia mínima respecto a sus visitantes, donde los turistas graban vídeos que ponen los pelos de punta. Total, una experiencia que dura 15 minutos, cuesta 126 dólares si se accede individualmente o 196 dólares si entran 2 personas en la jaula, el máximo permitido, más ahora con las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus. Periódicamente, las redes sociales, se ven impactadas por alguno de los vídeos escalofriantes que graban quienes se atreven a bajar en la jaula. Pero hay quien se pregunta: mezclarse con estos reptiles enormes, conocidos según se afirma en la web "por su tendencia depredadora de esconderse bajo la superficie en las orillas", ¿es una diversiñon que roza la crueldad animal? ¿dónde está el límite?