Naciones Unidas pide reanudar las ayudas humanitarias en Afganistán

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Debido al recrudecimiento de la situación en el país asiático, el jefe humanitario de Naciones Unidas planteó la necesidad de que la comunidad internacional retome las colaboraciones en Afganistán. Interrumpidas desde hace un año, cuando los talibanes tomaron el poder, el contexto de la población empeora, subiendo índices de pobreza y desnutrición.

Este lunes 29 de agosto, el jefe humanitario de la Organización de Naciones Unidas, Martin Griffiths, expuso ante el Consejo de Seguridad la necesidad de retomar la ayuda al desarrollo para Afganistán y evitar que la crisis que vive el país se agrave aún más y atente contra el bienestar de millones de personas.

Griffiths recalcó que “está claro que hace falta” volver a colaborar con la supervivencia afgana, una decisión que se revocó desde que los talibanes subieron al poder hace aproximadamente un año.

Durante estos meses, los talibanes han contrariado a Occidente con sus políticas restrictivas contra los derechos laborales y educativos de las mujeres. A pesar de las promesas de los gobernantes, la situación no ha cambiado.

La administración de los talibanes no es reconocida formalmente por ningún gobierno extranjero y están bajo sanciones internacionales. Los bancos desconfían de quebrantar esos castigos.

El jefe humanitario de Naciones Unidas hizo hincapié en que la pobreza y el hambre empeoró en ese período, detalló que la ayuda humanitaria no alcanza y que es menester que reinicie la cooperación al desarrollo para que se habiliten servicios básicos a la población y prevenir “una catástrofe aún mayor”.

“La ayuda humanitaria nunca podrá reemplazar la provisión de servicios completos a 40 millones de personas en todo el país”, expresó. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea suprimieron la cooperación tras el retiro de las tropas.

Según las cifras que maneja la ONU, hay 19 millones de personas que tienen niveles severos de inseguridad alimentaria, seis de ellos con riesgo de hambruna. Por otro lado, hay tres millones de niños con malnutrición, un tercio con cuadros muy graves y posibilidades de morir. En tanto que ocho de cada diez afganos toman agua contaminada.

Además, 24 millones de habitantes precisan ayuda humanitaria. Griffiths calificó estas cifras como “devastadoras” y “difíciles de comprender”.

“Nos preocupa que pronto sean peores, una vez que llegue el frío, los precios de alimentos y combustibles -ya altos- se dispararán y las familias tendrán que elegir entre alimentar a sus hijos, llevarlos al médico o enviarlos a la escuela”, describió.

La circunstancia de Afganistán fue debatida en el Consejo de Seguridad este viernes por pedido de Rusia, que responsabilizó de este contexto exclusivamente a Estados Unidos y sus aliados.

“Todos hemos visto cómo Washington ha tratado de responsabilizar del fracaso de su guerra de 20 años a las autoridades actuales”, expresó Vasili Nebenzia, embajador ruso de la ONU.

Con EFE y Reuters