El nacionalismo serbio pone a Bosnia en la situación más grave desde la guerra

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Sarajevo/Belgrado, 5 nov (EFE).- Bosnia-Herzegovina, que en los años 1990 sufrió la guerra civil más sangrienta de la desintegración de la entonces Yugoslavia, vive una creciente tensión por los planes secesionistas de los serbobosnios.

El alto representante internacional para Bosnia, el alemán Christian Schmidt, alertó esta semana de que el país afronta "la mayor amenaza existencial" desde el fin de la guerra en 1995.

El líder de los serbios de Bosnia, el ultranacionalista Milorad Dodik, amenaza con retirar sus tropas del Ejército común para formar uno propio y abandonar el sistema judicial y fiscal común de Bosnia, un país de 3,3 millones de habitantes dividido en dos entes, uno serbio y uno conjunto para bosniacos y croatas.

RIESGO DE SECESIÓN

En su primer informe desde que asumió el cargo en agosto, Schmidt advierte de que abandonar las instituciones centrales violaría la Constitución y el Acuerdo de Paz de Dayton (1995), lo que "equivaldría a la secesión sin su proclamación".

El documento fue enviado al Consejo de Seguridad de la ONU, aunque Schmidt no pudo presentarlo en persona por la oposición de Rusia y de China, que ni siquiera reconocen la legitimidad de su cargo, creado en el marco de Dayton.

"La situación es peligrosa porque, aunque no haya ejércitos regulares enfrentados, existe un clima de alarma que puede derivar en reyertas aisladas que se pueden amplificar políticamente", alerta el español Miguel Roán, autor de varios libros sobre los Balcanes.

En una entrevista electrónica con Efe desde Zagreb, el politólogo destaca que el ente serbio cuenta con el apoyo no solo de Rusia y China, sino también de la Hungría del ultranacionalista Viktor Orbán.

Y todo en un contexto en el que la Unión Europea (UE) no tiene planes concretos para Bosnia y otros países de la región.

BOSNIA EN LA GEOPOLÍTICA

Más allá de la división entre los tres pueblos bosnios, que sus dirigentes alimentan con demagogias nacionalistas de la que viven electoralmente, varias potencias tienen intereses propios en Bosnia.

Al igual que en otras partes de los Balcanes, China está aumentando su presencia económica con inversiones y proyectos en infraestructuras, al tiempo que Moscú considera la región dentro de su ámbito de influencia y Turquía se presenta como autoridad protectora de los bosniacos (bosnios musulmanes).

Mientras, en la UE siguen bloqueadas las perspectivas de una nueva ampliación hacia el sureste, lo que debilita su credibilidad en la región.

¿SECESIONISMO O RETÓRICA?

Dodik, que forma parte de la presidencia de Bosnia, promete recuperar para su ente competencias que están centralizadas en Sarajevo desde la firma del Acuerdo de Dayton, argumentando que esa centralización fue impuesta para favorecer a los musulmanes.

Algunos observadores políticos vinculan la subida de tono en el discurso secesionista del líder nacionalista a su pérdida de popularidad.

"Si provoca una crisis, se vuelve imprescindible, porque sólo él puede resolverla mientras no haya una masa crítica que reaccione contra su dominio político", explica Roán.

El nuevo nacionalismo se intensificó a partir de junio cuando el antecesor de Schmidt, Valentin Inzko, prohibió por ley negar que la matanza de 8.000 civiles musulmanes en 1995 a manos de las tropas serbobosnios haya sido un genocidio.

Esa clasificación sentenciada por la Justicia internacional es rechazada por los líderes serbobosnio, que reaccionaron a la prohibición de Inzko con un boicot a la Presidencia, el Consejo de Ministros y el Parlamento central de Bosnia.

¿UNA NUEVA GUERRA?

"No tengo miedo a una guerra porque las circunstancias son completamente diferentes. Pero creo que existe una intención de luchar por parte de aquellos que marcaron étnicamente los territorios", alertó en Sarajevo la analista Amina Corbo-Zeco.

"Me temo que estén buscando una respuesta para completar el trabajo de los años 1990", añadió la experta, en referencia a las limpiezas étnicas del pasado.

Incluso algunos Gobiernos de la UE, como los de Eslovenia o Hungría, han planteado en los últimos meses ideas para cambiar fronteras y reajustar territorios en Bosnia, como solución a las tensiones nacionalistas.

DEMAGOGIA ELECTORAL

También la perspectiva de las elecciones generales previstas para octubre de 2022 favorece el endurecimiento de las retóricas nacionalistas para atraer votos, distrayendo de la incapacidad o el desinterés de la clase política para atender los graves problemas sociales y económicos del país.

Todo ello sucede en medio de la pandemia del coronavirus, que ha golpeado a Bosnia más que a muchos otros países, con una dramática tasa de mortalidad, acompañada por una fuerte crisis económica y un desempleo en máximos.

"La única estrategia política de Dodik para mantenerse en el poder es crear un estado de miedo, incertidumbre y amenaza que cohesione al nacionalismo serbio", concluye Roán.

(c) Agencia EFE

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