Murió Sara Oyuela, la “jubilada rebelde” que rompió la cuarentena para tomar sol en Palermo en 2020

Una mujer toma sol en Palermo mientras la policía le pide que vuelva a su domicilio
Una mujer toma sol en Palermo mientras la policía le pide que vuelva a su domicilio

Su frágil y delgado cuerpo se convirtió en un símbolo que marcó una época. Sara Oyuela fue una de las primeras vecinas porteñas que desoyó los lineamientos de la cuarentena cuando comenzaba la pandemia del coronavirus Covid-19 y cruzó a tomar sol en los lagos de Palermo cuando la mayoría de la sociedad estaba encerrada por el virus, que comenzaba a hacer estragos en el mundo.

Esta mujer, que en ese entonces tenía 83 años, murió en las últimas horas, según contó su marido a Clarín y, rápidamente, la imagen de esta jubilada sentada en su reposera al sol invadió las redes sociales, donde la recordaron como una “referente y defensora de la libertad”.

Cuando se cumplía el primer mes del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), la imagen de Sara tomando sol en una reposera en los bosques de Palermo causó sorpresa.

“Media hora voy a tomar sol y me voy”, había sido la escueta frase que la mujer les dijo esos días de abril a los oficiales de la Policía de Ciudad, que se sorprendieron ante su actitud.

Luego se supo que Sara tenía su departamento sobre la Avenida del Libertador, en frente del gran pulmón porteño, pero sin balcón. Por eso, el 20 de abril de 2020 comenzó a incumplir el artículo 205 del Código Penal, que dice: “Será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia”.

Un año y medio después se conocería que hasta el propio presidente Alberto Fernández y la primera dama, Fabiola Yañez, desoían las disposiciones que el mismo mandatario tomaba y festejaban el cumpleaños Yañez en la Quinta de Olivos.

“Es una gran estupidez de parte de la policía”, había dicho Sara, en diálogo con el canal TN. “En vez de hacer lo que tiene que hacer [la policía] está vigilando el pasto. Yo me estoy recontra cuidando, lo malo es estar encerrada sin poder respirar, porque no tengo balcón. Hice lo mismo el sábado pasado y lo voy a hacer cuantas veces quiera porque necesito sol y aire”.