Murió Raffaele Cutolo: el mafioso que dominó la camorra e inspiró libros, películas y canciones

Elisabetta Piqué
·4  min de lectura
Raffaele Cutolo, un jefe criminal italiano, líder de la Nuova Camorra Organizzata, una organización que construyó para renovar la Camorra, murió ayer en la cárcel a los 79 años
Ciro Fusco

ROMA.- Raffaele Cutolo, líder máximo de la camorra, la mafia napolitana, un personaje muy carismático y considerado más poderoso que un primer ministro, murió ayer en una cárcel de alta seguridad de Parma. Apodado “O’ Professore” (el profesor), Cutolo murió a los 79 años, enfermo, llevándose a la tumba muchísimos secretos y misterios que en un momento hicieron temblar a mafiosos y políticos.

Condenado a más de 10 cadenas perpetuas por una marea de homicidios, contrabando de cigarrillos y demás crímenes mafiosos, Cutolo pasó más tiempo detrás de las rejas que afuera, bajo condiciones durísimas de aislamiento, conocidas en Italia bajo el famoso artículo 41 bis. Pasó 58 años en la cárcel, salvo dos breves paréntesis de libertad.

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Fue en la cárcel que creó la “Nueva Camorra Organizada”, una estructura piramidal y paramilitar basada en el culto a su personalidad. Apodado “Evangelio”, él estaba en el vértice de la pirámide; debajo, con diversos roles, venían los “santistas” (brazos derechos del gran jefe), los “sgarristi” (referentes territoriales de las diversas zonas), los “picciotti” (afiliados) y las “baterías”, simples asesinos listos para matar a quien sea, sin problemas, ni bien recibida una orden. Aunque lo importante de la estructura de Cutolo era el sistema de bienestar puesto a punto, con reparto de sueldos y dinero a todos los afiliados, a quienes se le garantizaba protección y mantenimiento, incluidos hermanos, primos y padres detenidos.

Cutolo ofreció a un grupo de delincuentes perdido y formado por jóvenes desesperados, rituales de adhesión, carreras criminales, salario y protección en la cárcel y afuera. Se inspiró en los rituales de la camorra del siglo XIX, reivindicando una continuidad y una legitimidad que otros no tienen. Instituyó un tribunal interno, asignaciones de apoyo a los detenidos más pobres y mantuvo sus familias”, puede leerse en un informe de la Comisión Parlamentaria Antimafia, realizado en 1993.

Cutolo, que dominó el escenario de la historia de la camorra por 20 años, a partir de la década de 1970, es el único jefe napolitano que inspiró decenas de libros, una película, una canción del famoso cantautor italiano Fabrizio De André y centenares de artículos.

Nacido el 4 de noviembe de 1941 en Ottaviano, localidad de las afueras de Nápoles que se levanta a los pies del Vesubio, donde llegó a comprar un castillo, Cutolo nació en una familia modesta y “bien”, según La Stampa. Monaguillo de chico y muy inteligente, de adolescente se convenció de que era una suerte de genio, dotato de poderes especiales, incluso como para curar. Con un carácter impulsivo y agresivo, a los 22 años, luego de cometer su primer homicidio –mató a un joven que se atrevió a piropear su hermana Rosetta– y terminó en la cárcel, donde le cambió abruptamente la vida. Enseguida pasó allí a ser un líder absoluto. Encerrado, aprovechó para leer desde libros clásicos hasta de jurisprudencia y para escribir (incluso poesías), convirtiéndose en el profesor. Y creó su nueva organización mafiosa y su culto a la personalidad, basado en la crueldad y en la violencia más exasperada, totalmente desproporcionada a los eventos.

Al frente de la “Nueva Camorra Organizada”, reclutó a miles de personas, tejió conexiones con la mafia siciliana, calabresa, de Apulia y romana y amasó una fortuna no sólo con contrabandos varios sino infiltrándose en licitaciones para la reconstrucción de las zonas afectadas por un terrible terremoto que devastó en 1980 la región Campania. Además, desencadenó una guerra feroz contra la “Nueva Familia”, grupo que clanes de viejas familias de la camorra crearon para oponerse a la “Nueva Camorra Organizada”. El enfrentamiento entre los dos grupos rivales causó barbarie y un derramamiento de sangre inaudito, con 300 muertos por camorra al año, por varios años. Mientras, la leyenda alrededor de Cutolo crecía. Tanto los adoraban sus hombres, que se lanzaban en misiones de todo tipo y alguno hasta llegó a comerse el corazón de un enemigo recién masacrado.

Y hay más. Siempre desde la cárcel, Cutolo, que jamás se arrepintió de nada, condujo una escandalosa tratativa con los servicios secretos, personalidades políticas y el grupo terroristas de las Brigadas Rojas, para que fuera liberado un político de la Democracia Cristiana, Ciro Cirillo, que había sido secuestrado. Por eso siempre se jactó de haber protagonizado la primera tratativa entre el Estado y la mafia. “Me han sepultado vivo, si hablo se derrumba el Parlamento”, dijo Cutolo en 2015, en una entrevista con La Repubblica a través de su abogado que causó un terremoto político.

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“Si hacer el bien, ayudar a los débiles, si rescatar la dignidad de un pueblo arriesgando la vida, es camorra, entonces me queda bien esta etiqueta”, llegó a explicarle Cutolo al sociólogo Isaia Sales. Un personaje tan carismático que en 1983 se casó desde la cárcel con Immacolata Iacone con quien tuvo una hija, Denise, gracias a inseminación artificial. Una hija de 13 años a la que jamás pudo abrazar debido a las condiciones de cárcel durísimas de las que no logró escapar pese a la presión que hizo en los últimos años su familia, aduciendo su grave estado de salud.

El escritor Roberto Saviano, autor del best-seller Gomorra, sobre la camorra y experto en el tema, destacó que Cutolo fue un capo “anómalo”: “fue un boss más poderoso que un primer ministro y tuvo un poder que lo mantuvo toda la vida en la cárcel”.