Murió Osvaldo Cattone, el actor argentino que conquistó Perú

Carlos Pacheco
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Osvaldo Cattone murió ayer a los 88 años
Osvaldo Cattone murió ayer a los 88 años

Fue uno de los destacados creadores argentinos que forjó una gran carrera en el exterior y logró marcar la pulsión teatral de la ciudad en la que residió. En este caso, Lima, Perú. Osvaldo Cattone murió ayer a los 88 años dejando en ese país una marca muy importante. La misma que dejaron otros argentinos en otros territorios latinoamericanos, como Fanny Mikey en Colombia; María Escudero en Ecuador; Víctor García en Brasil, España e Israel; Juana Sujo, Juan Carlos Gené y Carlos Gimenes en Venezuela. Generaciones de creadores que por diversos motivos, muchos de ellos por causas de las distintas dictaduras, se vivieron obligados a emigrar y lograron crear un futuro en otros territorios. En ellos dejaron unas huellas imborrables.

Es el caso de Cattone, un creador que llegó a Lima en 1973 para recrear un personaje en la novela televisiva Me llaman Gorrión y, desde entonces, decidió afincarse en esa ciudad en la cual logró ocupar un lugar preponderante. Algo así como la máxima estrella del teatro comercial que montó tanto a los grandes clásicos como a los más destacados autores contemporáneos.

En 2005, después de 34 años de no estar en el país, regresó para dirigir en el Multiteatro de Buenos Aires la obra Afectos compartidos, de Carlos Furnaro, protagonizada por Nati Mistral y Analía Gadé.

Entonces contó a este diario: “Ahí se dio, no fue una opción, sino una serie de casualidades. Vivo en Lima porque hicieron que mi nido se construyera ahí. Era un momento muy difícil de mi vida: un divorcio, falta de trabajo. Me reconocieron por mi labor en una novela y me llevaron. De pronto vi que en Lima el teatro estaba en pañales y yo había mamado el teatro de Buenos Aires y estaba formado en Europa (en la Academia Nacional de Arte Dramático Silvio D´Amico, de Roma), entonces qué podía hacer: me sentí un pionero, di el puntapié inicial y fui aceptado. Y para un muchacho de treinta y pico de años fue un orgullo. Me sentí engreído, mimado, querido”.

Antes había participado de dos producciones emblemáticas. En teatro, Las mariposas son libres, donde la protagonista era Susana Giménez; y en televisión coprotagonizó Nino, junto a Enzo Viena. Antes había formado parte de los elencos televisivos de Una vida para amarte, con Gabriela Gili y Eva Franco; y Carola y Carolina, junto a las hermanas Mirta y Silvia Legrand. También fue miembro de las compañías de Luis Arata, Olinda Bozán, Luisa Vehil, Esteban Serrador y de la Comedia Nacional.

Tras ser tentado para trabajar en Perú, Osvaldo Cattone rehízo su vida allí y pisó fuerte en los escenarios limeños
Tras ser tentado para trabajar en Perú, Osvaldo Cattone rehízo su vida allí y pisó fuerte en los escenarios limeños


Tras ser tentado para trabajar en Perú, Osvaldo Cattone rehízo su vida allí y pisó fuerte en los escenarios limeños (Archivo Instagra/)

Osvaldo Cattone había logrado tener su propio espacio teatral en Lima, el teatro Marsano donde dirigió cerca de noventa títulos de la dramaturgia clásica y universal. Entre las piezas del teatro contemporáneos figuran: El último de los amantes ardientes, Art, Venezia, Monólogos de la vagina, El diario íntimo de Adán y Eva, Taxi 2, Annie, Extraña pareja, Solo 80 o Eqqus.

Para muchas de sus producciones convocó a figuras argentinas como Norma Aleandro, Susana Rinaldi, China Zorrilla, Amelia Bence, Eva Franco, María Rosa Gallo e Inda Ledesma.

“En Lima logré un nombre. Cuando se dice teatro se dice Cattone. Te lo digo sin vanidad, es una realidad muy fácil de comprobar. He dejado de esperar el llamado telefónico del productor que si tiene ganas me llama para hacer una telenovela o una obra. Y, a lo mejor, el teléfono no suena en dos años y no trabajo. Llegué a un país que me abrió las puertas, allí realizo una labor coherente y continuada. Allí también puedo tener una casa grande, con piscina y cancha de tenis, y sentirme un magnate. Entonces ése es mi país”, le comentó a este cronista en 2005.

En dicha ocasión también estaba presentando su novela Mirar sin verte (Alfaguara Perú) y afirmaba: “La vida es para ser feliz, eso nos debería pasar a todos”.