Murió la investigadora María Matilde Ollier, una lúcida analista de los procesos políticos

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Fabián Marelli

El apego a una investigación profunda, rigurosa, abierta al conocimiento y al debate de las ideas caracterizó la trayectoria de la doctora María Matilde Ollier, una de las especialistas en ciencia política de mayor prestigio en la actualidad, que falleció en las últimas horas. No solo brilló en el campo académico, sino también como una lúcida ensayista, con capacidad para analizar los caminos que el país fue transitando a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Con un Ph. D. en Ciencia Política por la Universidad de Notre Dame y un máster en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), la doctora Ollier dirigía el Doctorado en Ciencia Política de la Universidad Nacional de General San Martín (Unsam), donde formó investigadores y profesionales en el análisis y el estudio de los procesos políticos contemporáneos. Contribuyó al desarrollo académico de esa institución universitaria, creada en los años 90 y en la que también fue investigadora y profesora titular y decana de la Escuela de Política y Gobierno. Se desempeñó, además, como profesora honoraria de la Universidad de Buenos Aires.

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Sus investigaciones abordaron temas de candente preocupación, como la violencia política, los liderazgos presidenciales en América Latina y la política en la provincia de Buenos Aires, a la que consideraba “el centro de gravedad” de las campañas electorales en el país, a partir de sus 12,7 millones de votantes empadronados y 70 representantes en la Cámara de Diputados de la Nación, como señaló recientemente en una investigación, tras las PASO de septiembre.

Afirmaba que desde la experiencia del presidente Raúl Alfonsín en adelante, luego de la recuperación de la democracia, la Argentina oscilaba entre liderazgos inestables, como el de Fernando de la Rúa, y liderazgos dominantes, como los de Carlos Menem y el matrimonio Kirchner. Mientras uno no lograba terminar su mandato, los otros se mantenían tal vez un tiempo excesivo. El desafío, sostenía, es “construir instituciones estables, fuertes, republicanas y democráticas”, con capacidad para garantizar la gobernabilidad.

María Matilde Ollier mantenía siempre una atención especial sobre los procesos electorales, en la etapa posterior a la recuperación de la democracia, y era integrante de la Red Federal de Investigadores Electorales del Cippec. Recibió becas del Conicet, de Flacso, de la Fundación Ford y de la Universidad de Notre Dame, entre otras instituciones.

María Matilde Ollier
Fabián Marelli / LA NACION


María Matilde Ollier (Fabián Marelli / LA NACION/)

En sus investigaciones y en el trabajo desarrollado al frente de la Escuela de Política y Gobierno de la Unsam, Ollier promovió siempre el debate franco y el análisis de la problemática política desde distintos puntos de vista, favoreciendo los enfoques interdisciplinarios. A la vez que reconocía el valor de la consolidación de la democracia en la Argentina, advertía que en el período que siguió a 1983 se cosecharon escasos logros, con retrocesos que se podían medir en el crecimiento de la pobreza, los efectos de la inflación, el aumento de la inseguridad y los altos niveles de corrupción.

Apuntaba que los problemas, con los años, se fueron expandiendo, a merced de prácticas políticas que alimentaron conflictos y enfrentamientos. Una mirada sobre esa realidad política presenta su libro “La centenaria apuesta de la Argentina democrática” (2019), donde ofrece trabajos de investigadores de su escuela, que aportan distintas visiones.

En “Atrapada sin salida. La imbricación de Buenos Aires en la política nacional: 1916-2007″, editado en 2010, reconstruye el proceso político de esa provincia a lo largo del último siglo y explora cómo se entrecruzan las demandas nacionales, bonaerenses y locales, que muchas veces se neutralizan y anulan.

Una de sus obras más reconocidas es “La creencia y la pasión. Privado, público y político en la izquierda revolucionaria”, publicada en 1998, donde recoge experiencias y aborda el proceso de extrema radicalización de la izquierda en las décadas del 60 y del 70, en un contexto en el que la política se movía al compás de la violencia. Un texto que hoy invita a la relectura, según la coincidencia expresada en las redes sociales por intelectuales y profesionales de distintas disciplinas, al lamentar la muerte de la reconocida politóloga.

Tras la caída de De la Rúa, en 2001, publicó “Las coaliciones políticas en la Argentina. El caso de la Alianza”, en el que saca a la luz los problemas recurrentes que se presentan a la hora de llevar adelante programas de concertación política en países que tienen poca tradición de gobiernos de coalición.

De vasta e intensa trayectoria, María Matilde Ollier escribió, además, “El fenómeno insurreccional y la cultura política. Argentina 1969-1973″ (1986), “Orden, poder y violencia” (1989), “Golpe o revolución. La violencia legitimada. Argentina 1966-1973″ (2005), “De la Revolución a la democracia” (2009) y “Liderazgo, ciudadanía y gobierno local. El caso del partido de General San Martín” (2014), entre muchas otras publicaciones. Fue también coautora de “Tu nombre en mi boca. Historias argentinas de la pasión y del amor” (1995), junto con Leandro de Sagastizábal..

Sus ideas llegaron también al público a través de sus artículos y comentarios en revistas especializadas y medios periodísticos de nuestro país y del exterior.

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