Murió Germano Celant, el crítico que le dio voz al arte povera

Alicia de Arteaga

El mundo del arte está de luto. Ayer, tras dos meses de internación en el hospital San Raffaelle de Milán, murió por complicaciones derivadas del Covid 19, Germano Celant. Los diarios italianos registran una visita previa a los Estados Unidos, donde habría contraído el virus contra el que peleó en una batalla despareja. Padecía diabetes.

Curador, historiador y crítico, Celant (Génova, 1940) marcó la historia del arte del siglo XX, cuando en 1967 levantó la voz para dar nombre al "arte povera". Una corriente poderosa, sensible y subjetiva, que sigue siendo fuente de inspiración de los artistas contemporáneos y que, en su momento, enfrentó al consumismo del pop norteamericano. La arpillera versus las Brillo Box; los escombros versus las Sopas Campbells.

Materiales humildes como arena, ramas, harapos, plantas y algodón, para recuperar la relación del hombre con la naturaleza, y, crítica subyacente, enfrentar los colores estridentes, las luces de neón y el espacio ganado por el comic. Detrás del desplante estético, despuntaba el cuestionamiento a los sistemas de comercialización y al marketing desarrollado con enorme éxito por el marchand Leo Castelli.

En las filas del arte povera militaron creadores enormes de la talla de Alighiero Boetti, Mario Merz, Burri, Giuseppe Penone y Michelangelo Pistoletto. Casualmente, y vale la pena recordarlo, Pistoletto fue noticia en las últimas semanas, porque a los 86 años logró vencer el coronavirus; ese enemigo invisible que ha declarado la guerra al mundo y que solo en Italia se ha cobrado hasta hoy más de 27.000 vidas.

Germano Celant, formado en la Universidad de Génova, Doctor en Teoría y Arte Contemporáneos, dejó su huella en las colaboraciones con Flash Art y en su relación editorial permanente con la influyente Art Forum. Pero sería su salto a los Estados Unidos, al ser nombrado curador de arte contemporáneo del Museo Guggenheim de Nueva York, la piedra de toque de su carrera. En cientos de muestras fijó su posición desde la espiral de la Quinta Avenida diseñada por Frank Lloyd Wright. De regreso en Italia, asumiría el puesto de director artístico de la Fondazione Prada, hombre de consulta de Miuccia Prada. Para el espacio veneciano de Prada diseñó una muy recordada muestra de Jannis Kounnellis.

En 1997 dirigió la Bienal de Venecia, con el lema "Futuro presente y pasado", cuando se abría el horizonte de los Arsenales a expresiones más radicales, fuera del circuito oficial de los Giardini con los Pabellones Nacionales.

Casado con Paris Murray y padre de Argento, Germano Celant, un dandy del arte siempre vestido de negro, es, quizás, la última gran figura de aquella Italia faro del arte contemporáneo; la que dio protagonismo y "espacio" a Lucio Fontana; difundió las derivas de la Transvaguardia de Bonito Oliva y conquistó para Venecia el rótulo de "madre de todas las Bienales".