Entre murales y altar, el refugio Okupa en edificio de la CNDH

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CIUDAD DE MÉXICO, abril 19 (EL UNIVERSAL).- Entre murales, vidrios rotos, botellas de alcohol, papel para forjar y un altar a la Santa Muerte de casi tres metros de largo vivían las colectivas feministas que tomaron la antigua sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para rebautizarla como "Okupa Cuba Casa de Refugio" en forma de protesta por los feminicidios.

Veinte cruces rosas de cartón adornan la puerta negra de República de Cuba 60. Frases como: "Podemos ser peores", "Si tocas a una respondemos todas" y "Lo vamos a quemar todo", enmarcan el recibidor principal que conecta a dos cuartos que servían como bodega a las activistas.

A unos pasos, se encuentra el primer patio, en donde aún cuelgan los cobertores usados por las habitantes del edificio para cubrirse del frío por las noches. Triciclos, pistas para carritos y pelotas lucen abandonados en un área que pareciera ser designada para juegos infantiles en donde se puede leer la popular consigna: "Quiero salir sin miedo".

Desde la entrada a la "Okupa", llama la atención a lo lejos la figura de la Santa Muerte, pero es hasta llegar al segundo patio cuando el altar luce imponente al centro albergando el par de esculturas en perfecto cuidado, una de casi dos metros y otra que le llega a la mitad.

Como parte de la ofrenda colocaron paletas, dulces, chocolates y galletas. Botellas de distintas marcas de cerveza, tequila, mezcal, vodka, ron y anis. Asimismo, artículos que parecieran ser trofeos de las encapuchadas, como cascos de policías, gorras, insignias, un semáforo y la portada del periódico EL UNIVERSAL, en su edición del 4 de septiembre de 2021 -frente a un sahumerio-, cuando mostró a las protestantes a un año de la toma de las instalaciones.

En esa misma área se encuentran numerados los cuartos de las chicas que vivieron ahí hasta el pasado viernes 15 de abril; algunos muy sencillos con colchones en el suelo y un par de sábanas, otros con literas, cobertores, baño propio y hasta dos pantallas. Todos intervenidos con diferentes consignas y arte callejero feminista.

En la segunda planta del edificio está la cocina, un cuarto para guardar la despensa, otro para recolección de medicinas y servicio médico, y bodegas de usos múltiples. La cantidad de medicamentos es basta, también la de despensas recolectadas y alimentos que ya se encuentran en estado de putrefacción.

Luego del retiro de sellos por parte del personal de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, se anunció que están por iniciarse las labores de reconstrucción y reparación pertinentes para rehabilitar el edificio dañado por las quemas y pintas que las mujeres realizaron.

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