El mundo necesita dejar de usar petróleo y gas; África tiene una idea: primero los países ricos

·7  min de lectura
Dos mujeres recogen agua de un agujero en el lecho de un río seco en el condado de Turkana, Kenia, durante una sequía, el 6 de febrero de 2018. (Joao Silva/The New York Times)
Dos mujeres recogen agua de un agujero en el lecho de un río seco en el condado de Turkana, Kenia, durante una sequía, el 6 de febrero de 2018. (Joao Silva/The New York Times)

LAGOS, Nigeria — El personal de Big Cabal, una empresa emergente de medios de comunicación, quería deshacerse de su generador diésel, pero necesitaba algo para mantener en funcionamiento el aire acondicionado de la oficina. El generador era ruidoso, caro y, quizá lo peor de todo, dañino para el medioambiente.

Con la esperanza de encontrar una solución más ecológica a su problema, Big Cabal compró en 2019 paneles solares para su edificio de oficinas de dos plantas.

Sin embargo, la transición a la energía solar no salió según el plan y las razones iluminan los grandes desafíos que enfrenta África por el cambio climático. La región es rica en combustibles fósiles y está ansiosa por utilizarlos para arreglar sus redes eléctricas, conocidas por ser poco fiables. Sin embargo, para frenar el calentamiento global, los países deben quemar menos petróleo y gas, no más. Mientras tanto, África se está calentando mucho más rápido que el resto del mundo.

Para empezar, Big Cabal descubrió que los paneles solares cuestan casi tres veces más que el generador en costos de mantenimiento. Y, aunque la directora financiera de la empresa, Sophia Abu, buscó las unidades más potentes que la empresa podía permitirse, no eran suficientes para hacer funcionar los aparatos de aire acondicionado. Así, mientras el personal de Big Cabal, que escribe noticias sobre tecnología y cultura, se sofocaba en el calor del verano, las unidades de aire acondicionado zumbaban con regocijo y expulsaban aire caliente.

“Tuvimos que comprar más baterías y más paneles”, explicó Abu, así como acondicionadores de aire especiales que funcionan con inversores solares, dispositivos que pueden acomodar el almacenamiento de las baterías.

Ahora, el generador diésel está de vuelta, haciendo ruido detrás de la oficina. La empresa alterna entre la energía de la red local, el generador y los paneles solares.

Este acto de malabarismo es una de las cuestiones más importantes a las que se enfrentan los países africanos: ¿quién puede seguir utilizando los combustibles fósiles y durante cuánto tiempo, en la transición a la energía limpia?

Mientras los líderes mundiales se reúnen en Glasgow, algunos líderes y activistas africanos se oponen, por primera vez, a un cambio más rápido hacia las energías renovables en sus países. (Kieran Dodds/The New York Times)
Mientras los líderes mundiales se reúnen en Glasgow, algunos líderes y activistas africanos se oponen, por primera vez, a un cambio más rápido hacia las energías renovables en sus países. (Kieran Dodds/The New York Times)

“Cuando se dice que hay que recortar su uso en África, ¿qué es lo que queremos recortar?”, se pregunta Titus Gwemende, director de clima con sede en Zimbabue de la organización de subvenciones Open Society Foundation. “Aquí no hay nada que recortar. Los países africanos son los que están en el extremo receptor de este problema. Son los más grandes emisores los que deberían tener la responsabilidad de recortar”, señaló. “Deberíamos ser sensibles a la historia”.

Una transición rápida es crucial en la lucha mundial contra el cambio climático. Sin embargo, no solo sería especialmente costoso para las naciones más pobres, sino que muchos países africanos tienen abundancia de gas natural u otros combustibles fósiles y argumentan con fuerza que el resto del mundo no tiene derecho a decirles que no lo usen.

Las reservas probadas de crudo en el continente africano ascienden a más de 100.000 millones de barriles en once países y Libia y Nigeria están entre los diez más grandes productores mundiales. La región también es rica en gas: Nigeria, Argelia y Mozambique juntos poseen alrededor del seis por ciento de las reservas de gas natural del mundo.

Mientras los líderes mundiales se reúnen en la COP26 en Glasgow, Escocia, algunos líderes y activistas africanos se oponen por primera vez a un giro más rápido hacia las energías renovables para sus países. En su lugar, presionan para que la transición sea más lenta y que se mantenga la dependencia de los combustibles fósiles, en particular del gas natural, que se quema de forma más limpia que el carbón o el petróleo, pero que sigue bombeando a la atmósfera dióxido de carbono que calienta el planeta.

Quitando la escalera

Algunos analistas afirman que insistir en que los países africanos realicen una transición más rápida a las energías renovables es como si los países desarrollados utilizaran una escalera para escalar un muro y luego la quitaran antes de que los países en desarrollo pudieran hacer lo mismo.

Ante la creciente presión para que actúen, los bancos de desarrollo y los países más ricos han ido reduciendo su apoyo a los proyectos de combustibles fósiles, como las centrales eléctricas de carbón.

En 2017, el Banco Mundial recortó el financiamiento de este tipo de proyectos y comenzó a invertir más en proyectos de energías renovables. Además, en Glasgow, países ricos como el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Dinamarca se han comprometido a dejar de gastar en proyectos de combustibles fósiles en el extranjero para 2022, salvo algunas excepciones.

De momento, al menos un proyecto de gas en Mozambique, país rico en gas del sur de África, no seguirá adelante, según la empresa asesora Africa Energy Chamber. El gigante petrolero BP ha declarado que reducirá su producción de petróleo y gas, incluso en el continente.

Los líderes africanos están expresando su descontento. En varios seminarios de la conferencia sobre el clima de Glasgow, así como en artículos de opinión de los últimos meses, han criticado duramente estos recortes.

“Los esfuerzos por restringir las inversiones en combustibles fósiles en África son aún más difíciles de digerir porque muchos de los países ricos que los respaldan —incluidos Japón, el Reino Unido y Estados Unidos— incluyen el gas natural en sus propios planes de varias décadas para la transición a la energía limpia”, escribió Yemi Osinbajo, vicepresidente de Nigeria, en la revista Foreign Affairs en el periodo previo a las conversaciones, conocidas como COP26.

Nigeria depende en gran medida del gas para obtener electricidad y del crudo para obtener ingresos. “La acción climática no debería significar estrangular todos los proyectos de combustibles fósiles, sino facilitar el flujo de capital a los países que más lo necesitan”, escribió Osinbajo.

El África subsahariana contribuye con cerca del tres por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, entre las más bajas de las regiones del mundo. Sin embargo, los países africanos se ven especialmente afectados por las consecuencias del cambio climático. La región se está calentando más rápido que el promedio mundial y está experimentando un mayor aumento del nivel del mar.

Más tiempo, más dinero

En la oficina de Lagos, un pitido anuncia un corte de luz. Pero las luces vuelven a parpadear rápidamente, pues el sistema solar se encarga de ello.

Los empleados de Big Cabal se han acostumbrado a su compleja mezcla de fuentes de electricidad, pero eso ha requerido mucho tiempo y dinero.

Los líderes africanos dicen que el continente necesita ese tiempo y dinero para llevar a cabo la transición a la energía renovable. Las tecnologías renovables son caras en casi todas las regiones, pero, además de esos costos, los países africanos también tienen que hacer frente a los gastos de la industrialización, la mejora de la atención sanitaria y la creación de sistemas de alimentación y educación.

Sin embargo, conseguir que los líderes mundiales acepten seguir financiando proyectos de petróleo y gas podría resultar difícil. En Glasgow, el Reino Unido y otros países ricos se han comprometido a financiar a África con miles de millones de dólares para aumentar los sistemas de alerta, proteger a las comunidades vulnerables del Sahel y, en el caso de Sudáfrica, que depende del carbón, ayudar a acelerar la transición a la energía limpia.

Algunos analistas sostienen que los líderes africanos deberían avanzar más rápidamente en materia de energías renovables, citando en particular el enorme potencial solar del continente. Happy Khambule, asesor político de Greenpeace África, dijo que su organización rechazaba los llamados a favor de seguir utilizando combustibles fósiles en el continente y lo equiparaba a “quemar la casa en la que todos vivimos”.

No obstante, en general, el mensaje de los líderes africanos en las conversaciones sobre el clima que se celebran este mes en Glasgow es que el continente debería poder mantener algunos combustibles fósiles como parte de la transición, teniendo en cuenta las realidades económicas e históricas de la región.

“Será una COP exitosa si la mayor parte de la acción la realizan países fuera del continente”, comentó Gwemende, de la Fundación Open Society. “Será un éxito si el dinero lo reparten los grandes emisores. Pero nuestro trabajo debe ir más allá de la COP. Hay más que hacer después”.

© 2021 The New York Times Company

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.