El mundo comienza a recibir el Año Nuevo sin actos masivos ni gente en las calles

LA NACION
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CANBERRA.- La tradición se vio alterada, también, por el brote. En el año en que la pandemia de coronavirus modificó la rutina del mundo, las celebraciones del último día del 2020 no fueron la excepción y aunque se cumplieron, no fueron las de antes. Hoy en Sídney, la ciudad más grande de Australia, se dispararon fuegos artificiales sobre la bahía, pero con la casi total ausencia de espectadores tras la aparición de un reciente rebrote, en el norte de la ciudad, que suma unos 150 casos.

En los últimos años, un millón de personas solía abarrotar el muelle para ver los fuegos artificiales del Sídney Harbor Bridge. Pero hoy el muelle está vallado, los parques están cerrados y los lugares nocturnos están desiertos. La exhibición de fuegos artificiales de las 21 se canceló y se reemplazó por un espectáculo pirotécnico de siete minutos a medianoche. Incluso se dejó a un lado la idea de permitir que 5000 personas que trabajan en primera línea en la lucha contra la epidemia asistan para agradecerles sus esfuerzos.

Por lo tanto, la mayoría de los residentes tuvieron que contentarse con verlo por televisión en presencia de cinco invitados como máximo. Incluso la gente solo pudo acceder al centro de la ciudad con una reserva en un restaurante o por ser uno de los cinco invitados de un residente en esa zona.

Melbourne, la segunda ciudad más poblada del país, también canceló su exhibición pirotécnica. "Por primera vez en muchos años tomamos la gran decisión, la difícil decisión de cancelar los fuegos artificiales", dijo la alcaldesa, Sally Capp.

Por el contrario, Perth, en la costa oeste, donde no se detectaron contagios comunitarios desde abril, recibió el año casi con total normalidad, con grandes multitudes en dos espectáculos.

La situación en Nueva Zelanda, otro de los países que primero recibe el 2021, fue similar. Tanto él como sus vecinos insulares del Pacifico Sur no tienen casos de coronavirus, por lo que las fiestas de Año Nuevo fueron las habituales.

En otras partes del planeta el recibimiento del año también es medido. Gran parte de Japón está dentro de sus casas, alarmada luego de que Tokio reportara un nuevo récord diario de contagios con alrededor de 1300 positivos, la primera vez que la capital superó la barrera del millar. En este contexto, la gobernadora Yuriko Koike pidió a la población que evite los eventos a medianoche y expresó su preocupación por las multitudes de compradores. "El coronavirus no entiende de Fin de Año ni de vacaciones de Año Nuevo", dijo.

Por su parte en Corea del Sur el gobierno de Seúl canceló su ceremonia de campanadas de Año Nuevo en el vecindario de Jongno por primera vez desde su inicio en 1953, meses después del final de la Guerra de Corea.

En la India, millones de personas deberán celebrar solo en sus casas debido al toque de queda nocturno, a la prohibición de hacer fiestas en la playa y a las restricciones al movimiento en grandes ciudades y pueblos tras detectarse una nueva cepa más contagiosa. En Nueva Delhi, Mumbai y Chennai, tres de las ciudades indias más golpeadas por la pandemia, los hoteles y los bares deben cerrar a las 23:00.

Hasta el momento, en todo el mundo, desde que la oficina de la Organización Mundial de la Salud en China dio cuenta de la aparición de la enfermedad en diciembre de 2019, la pandemia causó más de 1.806.000 muertos y más de 82.676.000 personas enfermas. De ellas al menos 51.918.900 se recuperaron, según las autoridades.

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Agencias AP y AFP