"Mulitas" la artesanía mexicana que casi se extingue en la pandemia

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LERMA, Méx., junio 13 (EL UNIVERSAL).- Francisca es una de las pocas artesanas que aún crean "mulitas", para celebrar del jueves de Corpus Christi, tradición que casi muere durante la pandemia y que ahora apenas subsiste en Santiago Analco, Estado de México, cuna de estas artesanías creadas con hojas de maíz de sus cultivos.

"Aprovechamos lo que sembramos" señala Francisca Hernández de Jesús, quien recuerda que esta tradición la heredó de sus padres quienes como ella cultivaban maíz y de ahí aprovechan casi todo.

La artesana desde dos a tres meses antes del jueves del Corpus, "empiezo a enrollar la hoja a ponerle la pancita y después adornarla mulita", comenta.

"Llevo 43 años haciendo 'mulitas', cuando mis hijos eran chicos trabajábamos todos, desde niños me ayudaban a adornar cada pieza.

"Vendíamos miles de 'mulas', pero desde que cambiaron la tradición a los domingos bajó mucho la venta, además cuando vamos a vender a la ciudad nos corren, nos quitan la mercancía y uno regresa triste" y sin ganas de seguir creando esta artesanía.

Antes "éramos bastantes artesanos, la mitad del pueblo de Santiago Analco se dedicaba a la elaboración de mulitas. También en San Mateo, algunas personas de Atarasquillo, Ameyalco, Tultepec, también las hacían de que nos veían hacerlas, nos copiaron. Ellos nos compraban las mulitas por mayoreo, después aprendieron a hacerlo. En Jilotzingo igual entregábamos por mayoreo", afirmó Francisca.

Con la pandemia, por dos años no hemos trabajado, apenas estamos iniciando para ver cómo nos va, porque la situación es dura. Uno lo hace para ayudarse un poco", relató la artesana mientras daba los últimos toques a una mulita.

Antes del Covid-19 "hacíamos 2 mil mulitas grandes y 5 mil de las chiquitas; ahora unas 300, 400 a 200 de diferentes tamaños, sólo para poder surtir la placita y ver cómo se vende".

Las mulas chiquitas tienen un precio de cinco pesos, de ahí por tamaños va subiendo a 10, 15, 20 a 25 pesos y las grandes se venden hasta en 120 y 150 pesos, señaló Francisca.

Pero aún hay incertidumbre "ahora estamos en veremos si se vende o no se vende. Todos estamos con miedo. Si hacemos muchas se pueden quedar y de nada sirve trabajar", aseveró la mujer.

La artesana mostró cómo elabora cada pieza con hoja de maíz, pasta de sopa para decorar, canastitos, huacalitos que realiza con popote que junta del monte así como cazuelitas de encino, varas de huijote para las patas de cada mula, traste de barro para adornarlas, brillantina, bola de unicel y pegamento, mientras sus manos se mueven laboriosamente.

Las "mulitas" se venden y se regalan en la celebración católica de Corpus Christi, que quiere decir el Cuerpo de Cristo, en una fecha variable del mes de junio, luego de que unos mercaderes que transportaban sus mercancías en mulas, en una ocasión en que oficiaban una misa en un terreno baldío, se detuvieron a escuchar misa. "Cuando el cura dijo hínquense, la mula obedeció y se hincó" al momento de la sagrada eucaristía, afirmó la artesana.

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