Mujeres al volante: advierten que sufren más situaciones de violencia en el tránsito

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El relevamiento se realizó en una población de entre 18 y 60 años de cinco distritos del país
Santiago Filipuzzi

¿Cuántas veces se escuchan el dicho de “mujer al volante, peligro constante” o la creencia clásica de que manejan peor que los hombres? Ellas sufren más violencia que los varones en el escenario vial, y se sienten más inseguras. Así lo muestra un estudio realizado este mes por la empresa aseguradora La Caja de Generali, en el que participaron 400 personas (50% hombres y 50% mujeres), de entre 18 y 60 años, de cinco distritos: AMBA (50%), Mendoza (15%), Córdoba (15%), Tucumán (10%) y Río Negro (10%).

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Entre el 60% y el 70% reconoció que “las mujeres experimentan mayores situaciones de violencia” en el escenario vial y, además, ellas expresaron sentir menos confianza y seguridad al transitar en el espacio público, especialmente al conducir un auto o una moto. “Ellas afirman que les da más seguridad que quien las lleve en taxi sea una mujer. No hablamos solo de la seguridad relacionada con el acoso o el abuso, también sobre la integridad física. Las mujeres en la mayoría de ocasiones nos movemos acompañadas, con chicos o con adultos mayores, una experiencia más compleja y que implica mayores preocupaciones”, señaló Leda Pereyra, socióloga e investigadora de la Universidad de Buenos Aires (UBA), especialista en movilidad urbana.

Y agregó: “Además, acerca de la violencia que viven las mujeres en el transporte público y privado y en la calle, hay otros estudios de otras áreas que también lo reflejan. Ellas lo sufren, pero todos lo ven”. Entre el 60% y el 70% de los encuestados, especialmente entre los jóvenes, reconocieron que las mujeres experimentan mayores situaciones de violencia.

Presencia femenina

A pesar de estas cifras y tras un contexto de pandemia por Covid-19, el 70% de los encuestados afirmaron que la presencia de las mujeres al volante aumentó en los últimos años. Por lo que el paradigma de la mujer en el escenario vial, según las investigadoras, estaría experimentando una reconfiguración en sus hábitos y costumbres.

“En los últimos años, las mujeres comenzaron a cuestionarse sus vidas y a asumir el desafío de ocupar otros espacios. A pesar de que entre 7 y 8 de cada 10 mujeres no cuentan con licencias de conducir y luego de un contexto de pandemia, la presencia de mujeres conductoras está aumentando”, afirmó Pereyra.

Aunque continúa siendo un número inferior al de los varones con licencia de conducir; una tercera parte de los carnets emitidos a nivel nacional en este año corresponden a mujeres. Este es el valor más alto desde 2010, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial. En cuanto a la conducción de motos, el porcentaje es aún inferior: el 14%, en AMBA y el 30%, en Córdoba. Mientras, la bicicleta se posiciona como el medio de transporte que aporta mayor seguridad y confianza a las mujeres que a los varones.

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Derribar los prejuicios

El estudio reveló que siete de cada diez personas coincidieron en que ellas manejan igual de bien o mal que los hombres. De esta manera, se comprueba que “comienzan a desarmarse en el imaginario social los prejuicios que históricamente asociaban a las mujeres con el hecho de manejar mal, situación que las exponía a situaciones de violencia cotidiana en su tránsito por el escenario vial”, indica el informe.

La jefa de Responsabilidad Social Empresarial de La Caja, Analía Giosa, afirma que un papel muy importante para derribar los prejuicios de género dentro del escenario vial es el de la educación: “Desde chicos, el autito es para que juegue el varón y para la niña, las muñecas. Hay que fomentar que las chicas jueguen con autitos, para que visualicen que podrán conducirlo en algún momento de su vida e, incluso, llegar a trabajar como conductora de transporte. No hay nada que demuestre que una mujer no puede hacerlo”.

Y agregó: “Se debe dar más empoderamiento a la mujer, en cuanto a la utilización de la vía pública, y trabajar en las situaciones en las que presentan mayor vulnerabilidad para que nos sintamos más seguras a la hora de desplazarnos en auto o moto. Tenemos que sentir que no estamos solas en la calle a través de la solidaridad”.

En la misma línea, Pereyra destacó: “El sector transporte es muy masculinizado. Hay que señalar la responsabilidad que pueden tener las empresas y las políticas públicas para promover o apoyar a las mujeres que puedan tener inquietud por insertarse en este área. En lo social, se deben generar instancias de solidaridad y, además, de señalamiento sobre las conductas que deben ser rechazadas”.

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