Solo el 6% de las mujeres en el sector salud de México ocupa puestos directivos

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Mujeres en sector salud
Mujeres en sector salud

Pese a que las mujeres representan alrededor de dos terceras partes de las personas empleadas en el sector salud, solo el 6% de ellas ocupa posiciones directivas. A nivel internacional, esta proporción es del 20%. Eso quiere decir que México está por detrás de la tendencia mundial en liderazgos femeninos en el ámbito sanitario.

Así lo informa el estudio El sector salud, un ambiente disparejo para las mujeres, que presentan este martes la organización México ¿cómo vamos? y Grupo Sohin.

Este informe documenta también que en el sector persisten las brechas salariales por sexo. En casi todas las ocupaciones, a excepción de enfermería, los hombres ganan más dinero que las mujeres, sobre todo en puestos directivos, donde la brecha es en promedio de 18.33%. Por cada 100 pesos que un hombre gana en estas posiciones, las mujeres reciben 81.67.

Sonia López, directora ejecutiva de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, dice que le ha tocado vivir que sus antecesores masculinos en un mismo cargo directivo ganen más que ella, aun cuando sus credenciales son mayores a los de sus pares hombres.

Aunque no da detalles de los lugares donde ha pasado esto, asegura que es algo común y que la discriminación y el trato misógino para las mujeres empieza desde el internado, que es cuando empiezan a hacer prácticas en hospitales y a rotar por los diferentes servicios. “A mí me decían que para qué estaba ahí si estaba bonita y me iba a casar, que no le quitara el lugar a otros”.

Mayra Leal también conoció desde muy temprano en su carrera la desigualdad de género en el sector salud. Desde su primer año de residencia en cirugía general —en el Hospital de Las Américas en Ecatepec, Estado de México—, le hicieron sentir la misoginia en sectores de la medicina dominados por hombres.

La médica residente señala en entrevista que ha recibido malos tratos, como dejarla sin entrar a quirófano, dejarla sola en las guardias o con guardias muy largas y que Alejandro Oropeza, residente de tercer año de cirugía general en el hospital y jefe de residentes, lo mismo que otros compañeros le hayan hecho comentarios ofensivos.

“Una vez, en un pase de visita, cuestionó una nota médica que yo había hecho refiriéndome a una escala de lesiones vasculares intestinales. Él me dijo que no conocía esa escala y que era una retrasada, que me fuera del pase de visita. Otra ocasión me dijo que hacía las notas igual de chuecas que mis nalgas”, cuenta.

Además de estos tratos y discriminación, el estudio advierte que las mujeres enfrentan una brecha significativa en el trabajo del hogar: las mujeres ocupadas en el sector salud no solo trabajan una jornada laboral completa, también realizan labores domésticas no remuneradas.

Ellas dedican casi 18 horas semanales a este trabajo; los hombres, solo seis. Son estas desigualdades las que no solo complican la llegada de más mujeres a puestos de toma de decisiones, sino que también representan un obstáculo de crecimiento y desarrollo profesional cuando ya ocupan un puesto directivo.

El impacto del COVID-19

La pandemia cambió el panorama laboral en todos los sectores y mucho en el de la salud. Ante la crisis sanitaria, el personal ocupado en este ámbito creció en México, de acuerdo con la ENOE: en 2019, había un total de 2 millones 374 mil 488 personas ocupadas (tanto en el ámbito público como en el privado).

El número subió a 3 millones 136 mil 966 en 2020 y para 2021 ya eran 3 millones 790 mil 214. Este aumento representa un crecimiento del 59.6% en dos años.

En específico, las mujeres representaron dos tercios del personal ocupado en el sector salud, en 2019 (67.7%), 2020 (67.5%) y en 2021 (65.7%). Sin embargo, de manera discreta, la proporción de hombres en el sector ha crecido ligeramente durante, pues el porcentaje de hombres subió en dos puntos porcentuales entre 2019 y 2021.

Las mujeres que trabajan en el sector salud tienden a ser más jóvenes que sus contrapartes masculinas. Esto es un indicador de que ellas abandonan la profesión a lo largo de su vida y quedan rezagadas de las posiciones de mayor jerarquía.

Si bien las tendencias generales son similares entre hombres y mujeres —más del 66% de la población ocupada en el sector salud está dentro de 20 y 49 años—, la mayor diferencia entre hombres y mujeres está en el último grupo de edad. Mientras que 13.2% de los hombres que trabaja en el sector salud tiene 60 años o más —poco más de una décima parte—, solo 5.8% de las mujeres entra en este rango.

Trabajo estable

Uno de los problemas estructurales en el mercado laboral en México es la alta proporción de personas ocupadas en un empleo informal, en el que no se reconoce una relación laboral entre empleador y empleado, y por tanto no se cuenta con protección en caso de despido, ni prestaciones sociales, acceso a créditos de nómina o ahorro para el retiro.

En contraste, el sector salud cuenta con un buen desempeño respecto a la formalidad del empleo: ocho de cada 10 personas ocupadas (77%) tienen un empleo formal y el panorama en este sentido ha mejorado en los últimos años.

En 2019, había 1.76 millones de personas con un empleo formal en el sector salud, el 74.1% de las personas empleadas ese año. Para 2020, el porcentaje había subido a 79%, para un total de 2.48 millones de empleos de este tipo.

El 2021 también registró un aumento —con 2.93 millones de personas—, pero hubo un ligero retroceso en la proporción de empleos debido al aumento en la cantidad de personas que se empleó en el sector tras la pandemia, por lo que el porcentaje de empleo formal bajó a 77.4%.

Aunque, para el sector salud, al desagregar el indicador se encuentra que la tasa de informalidad de los hombres es de 19.1%, mientras que para las mujeres es de 24.5%; esto refleja que la brecha de informalidad por sexo es 2.4 veces mayor en el sector salud que en el resto del mercado laboral.

Uno de los principales retos actuales para el sector es mantener este nivel de empleo formal, posterior a los peores momentos de la pandemia. Una de las formas para lograrlo podría ser recapacitar y reubicar a las y los profesionales de la salud que atendieron pacientes COVID para atender las secuelas del virus.

El personal de enfermería representa la mayor proporción del personal ocupado del sector salud, con 29.25%. El personal médico suma 25.76%. Le siguen trabajadores de oficina y operativos con 18.13% y 16.85%, respectivamente. Los puestos directivos representan solo 7.78% del total.

Al hablar de las brechas de sexo por tipo de puesto, destaca que en enfermería casi el 80% son mujeres, mientras que en puestos directivos ellas ocupan el 50%.

Pero esto, dice el informe, solo es una paridad artificial, que muestra las barreras enfrentadas por las mujeres para incrementar su presencia en la toma de decisiones dentro del sector.

“Basta ver el organigrama de la Secretaría de Salud para ver esa realidad. La mayoría de los puestos más altos están dominados por hombres”, dice la directora de la Sociedad Mexicana de Salud Pública.

Ganar menos

Durante estos últimos años, no solo ha mejorado la formalidad en el empleo en el sector salud, también se han incrementado los sueldos. Entre 2019 y 2020 hubo un aumento real de 3.5% y entre 2020 y 2021 uno de 2.9%, para un total real acumulado de 6.66%.

Pero dentro de las posiciones directivas, las remuneraciones promedio de las mujeres son menores. La brecha salarial en puestos directivos es la más alta: los hombres directivos ganan 18.33% más que las mujeres en posiciones similares, es decir, por cada 100 pesos que un hombre gana, las mujeres ganan 81.67.

De 2019 a 2021, el único tipo de ocupación donde la brecha se revirtió es en personal de enfermería. En el resto de las ocupaciones, los ingresos de los hombres son mayores.

“Estuve trabajando unos meses en una empresa, y me enteré que el director médico que estaba antes que yo ganaba más, pero no solo eso, había incluso subordinados míos hombres que ganaban más que yo”, dice la directora de la Sociedad Mexicana de Salud Pública.

Entre las razones que se pueden adjudicar a estas brechas están: los años de trayectoria (que algunas mujeres interrumpen por maternidad), las horas que pueden dedicar a su carrera profesional frente al número de horas dedicadas a labores domésticas no remuneradas y discriminación por sexo, entre otras razones.

Respecto del lugar de ocupación en el que laboran hombres y mujeres, hay tres diferencias notorias. Si bien ambos grupos tienen al sector público como su principal empleador, el porcentaje de hombres que trabaja en alguna escuela, hospital o clínica privada (56.3%) es cuatro puntos porcentuales más alto que el de las mujeres (52.3%).

Al observar el resto de los lugares de trabajo, se observa que es más probable que un hombre trabaje de manera independiente (16.1%) que una mujer (11.6%). En contraste, un mayor porcentaje de las mujeres empleadas en el sector salud —el 17%— trabaja en clínicas familiares, contra el 10% de los hombres. En el resto de los lugares de ocupación se concentran porcentajes similares de las distribuciones de hombres y mujeres, respectivamente.

Frente a todo esto, es necesario impulsar políticas (más allá de las cuotas de género) que busquen incrementar la participación de las mujeres en este tipo de ocupaciones. Para ello, se requiere combatir los rezagos legislativos en materia laboral, sobre todo aquellos relacionados con cuidados, como la ampliación de licencias de paternidad y el sistema nacional de cuidados.

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