Las mujeres que denunciaron a Plácido Domingo, en 'Salvados': "Es un David contra Goliath"

La soprano Luz del Alba Rubio en un instante de 'Salvados'
La soprano Luz del Alba Rubio en un instante de 'Salvados'

La soprano Luz del Alba Rubio en un instante de 'Salvados'

Varias mujeres presuntamente acosadas por Plácido Domingo han coincidido en que sus palabras se han cuestionado más que la figura del tenor durante su participación en el programa Salvados. “Es un David contra Goliath”, ha definido la soprano Luz del Alba Rubio.

Estas mujeres lamentan que se les haya tachado de “mentirosas, atrevidas y de buscar dinero o fama”. Así lo han asegurado este domingo en el programa que ha dedicado Salvados al artista: Plácido, un secreto a voces, en base a las tres investigaciones de Associated Press; de la Ópera de Los Ángeles y del Sindicato Estadounidense de Artistas Musicales (AGMA).

“Las pruebas están en todos los testigos que lo vieron y en todas las mujeres que se hicieron presentes en esta investigación y en el silencio a guardar su identidad porque no se animan a mostrarse porque pierden su trabajo”, ha afirmado la soprano.

Por su parte, Patricia Wulf, la primera mujer que sí ofreció su nombre en la investigación iniciada por Associated Press y que actuó en varias ocasiones junto a Domingo, considera que estas actuaciones se permitían por su “poder” y porque podía aportar dinero a la ópera en los Estados Unidos. ”Él era una gran estrella”, afirma.

A su vez, ha defendido que ella dio su nombre porque ya no está actuando y cree que esto sigue sucediendo. “Tengo alumnas que podrían entrar en este mundo y tengo que hacer mi parte. No me arrepiento de dar la cara pero fue difícil. Aún me duele pensar en ello”, ha asegurado.

Preguntada acerca de por qué no ha llevado a Plácido Domingo a los tribunales, Wulf asegura que no vio la necesidad de hacerlo porque “pasaron tantos años desde que pasó” aunque su objetivo es que “pare”. “No quiero que a nadie más le pase esto. Quiero que deje de actuar en Estados Unidos”, ha sentenciado.

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Las mujeres participantes en el programa afirman que el tenor español “era como un Dios”, lamentan que sea “intocable” y aseguran haber sentido “miedo” porque sabían que rechazarle suponía poner en peligro sus carreras profesionales e incluso recuerdan estar “aliviadas” cuando acosaba a otras mujeres porque “era un sálvese quien pueda”.

Una artista española en activo, que no ha revelado su identidad, ha desvelado en Salvados que estas situaciones “se saben en el mundillo” y ha revelado que una de los primeros consejos que se dan a las mujeres es que no se suban en un ascensor a solas con él. Ella ha relatado que Plácido Domingo le preguntó si podía “meter la mano” en el bolsillo “tan bonito” de su pantalón y recuerda que no supo qué contestar porque no quería “que se ofendiese”. Además, cuenta que en otra ocasión “fue más allá”.

“En plena función, en un fin de acto, cuando se baja el telón, en esos momentos que el ojo tarda en acostumbrarse a la oscuridad, Plácido se acercó a mi y me besó. Fue un beso que no vi venir, que no pude esquivar ni quería recibir”, ha contado, antes de añadir que era un “peaje” que no estaba dispuesta a pagar.

Asimismo, la artista ha denunciado que una compañera suya de 23 años estaba siendo acosada por el tenor, quien llamaba “a todas horas”. “Una mañana, una de las compañeras estaba desquiciada llorando sin parar porque él la estaba llamando aunque ella no le había dado su teléfono. Le decía que quería comer con ella y estar con ella. Yo reconozco que me sentía aliviada de no ser yo. Era un sálvese quien pueda”, ha manifestado.

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Por su parte, Wulf afirma que él “lo era todo para las compañías de ópera estadounidenses” y que se le trataba “como un Dios” porque “era el jefe”. “La primera vez que me sentí bastante incómoda fue en el estreno de ‘La flauta mágica’. Yo salía del escenario y entré en las bambalinas y él estaba allí. Se me acercó y me dijo: ‘Patricia, ¿tienes que irte a casa esta noche?‘, di un paso atrás y pensé ‘¿esto está pasando de verdad?’ y me fui corriendo a mi camerino”, ha rememorado.

Wulf describe a Domingo como un hombre “muy tocón” y destaca que “no es un caballero”, a pesar de que él diga que eran “galanterías”. “Siempre te agarraba la mano y te la estrechaba, te besaba en la mejilla, a veces acercándose más a los labios de lo que querrías. Cuando hablaba conmigo, no me miraba a la cara, solo aquí (pechos). Recuerdo que una vez me agaché, miré hacia sus ojos para que los levantara , me mirara y me preguntara cómo estaba en lugar de mirar mi cuerpo”, ha detallado.

Además, la mezzosoprano asegura que estas situaciones “no pararon” y ha desvelado que cuando se cambiaba de ropa, Plácido Domingo entraba a su camerino. ”Él sabía que me estaba vistiendo y eso pasaba mucho, mucho. Era una situación muy incómoda. Había trabajado tanto y tan duro para llegar a este lugar, que una vez que lo había conseguido que estuviese acosada era algo realmente desconcertante”, ha lamentado.

“Temía por mi carrera. Sentía miedo. ¿Qué pasaría si seguía rechazándolo?”, se pregunta Wulf, que añade que los días que Domingo “insistía” provocaba en ella miedo cuando iba a recoger su coche. “Me causó mucha angustia. Lloraba todo el camino a casa”, ha recordado. “Se sabía que esto pasaba, era bien sabido”, ha sostenido.

Los maridos eran “rivaleas” para Plácido Domingo

Durante su intervención, Wulf desvela que en la noche del estreno de La flauta mágica, Plácido Domingo le saludó con dos besos y le comentó que le gustaría conocer a su “rival”, refiriéndose al marido de esta. “Recuerdo que pensé, él no es tu rival, es mi marido. Fue surrealista. Cuando se lo conté a mi esposo, me preguntó si quería ir a la dirección a contarlo y le dije que Plácido era quién mandaba. Y le dije a mi marido, ‘no van a deshacerse de él, se van a deshacer de mi’”, ha comentado.

Algo similar le ocurrió a la soprano Luz del Alba Rubio, que ha contado en el programa que recibía numerosas llamadas “a cualquier hora de la noche”. “Me decía que esperaba que no se enfadase su rival”, ha señalado. La artista cuenta que ese acoso es “continuo y va creciendo”. “Al principio me trataba excelente. Es un gran compañero para trabajar pero la otra persona que conozco de él no está bien”, ha destacado la soprano uruguaya.

En su caso, otro episodio sufrido con Domingo fue cuando este se le tiró encima y al ser rechazado le dijo que “podía haber tenido una bella carrera”. “Un día me dijo que le gustaría ver una actuación que hice en Bélgica y me invitó a su casa para verla. Esa noche fue dura porque se me tiró encima. Ahí se conjugaba la imposición porque él era mi jefe”, ha contado.

La artista pone de manifiesto que cuando esto ocurría, el tenor estaba casado pero argumentaba que eso era “otra cosa” y recalcaba que siempre estaría casado. La soprano reconoce que ha sufrido consecuencias por denunciarle y ha perdido oportunidades de trabajo.

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En el 2019, antes de que saltase la noticia, Luz del Alba Rubio visitó a Domingo y subió una foto a redes sociales alabando su relación con él. “Yo fui porque el artista que todos admiramos estaba ahí cumpliendo sus 50 años. Pero en mi cabeza quería darle la oportunidad y que con su comportamiento yo dijera que era algo del pasado. Sin embargo, me encerró en su camerino y esa noche me confirmé y que lo que yo estaba haciendo (denunciarlo), debía hacerlo”, ha recalcado.

Miedo a dar la cara

También en el programa participa la abogada de algunas de estas artistas, Debra Katz, que afirma que siguen recibiendo llamadas de mujeres que han padecido episodios de acoso por parte de Domingo y argumentan que siguen teniendo “temor” a su figura.

Asimismo, se recoge el testimonio del exvicepresidente del sindicato de artistas AGMA, el barítono Samuel Schulz, que filtró la investigación de su asociación a la prensa porque entendió que Plácido estaba pagando a AGMA a cambio de silencio.

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