Las mujeres afganas, desamparadas tras la prohibición de trabajar para las ONG

© Rahmat Gul / AP

El miércoles 28 de diciembre, los ministros de Asuntos Exteriores de doce países y de la Unión Europea, entre ellos Estados Unidos y el Reino Unido, pidieron al gobierno talibán que revocara su decisión de prohibir a las mujeres trabajar para ONG locales y extranjeras. Desde el sábado 24 de diciembre, al menos una docena de ONG internacionales han decidido suspender parcial o totalmente sus actividades.

Por Sonia Ghezali, corresponsal regional de RFI

Desde el anuncio, el 24 de diciembre, de la prohibición de que las afganas trabajen en ONG, todas las organizaciones no gubernamentales (ONG) locales dirigidas por mujeres han tenido que cerrar, y las que emplean a mujeres ya no pueden recurrir a sus servicios.

Maryam, cuyo nombre se ha cambiado por motivos de seguridad, es directora de una ONG que fabrica prótesis ortopédicas. Desde el domingo 25 de diciembre, ella y sus empleadas han tenido que quedarse en casa. “Si no tenemos mujeres técnicas ortopédicas, las pacientes no pueden ser tratadas, porque no pueden ser tratadas por hombres", afirma. “Soy discapacitada. Perdí las dos piernas en una explosión. A pesar de ello, no me he visto limitado en mi vida. Estudié hasta obtener el máster y me convertí en una persona que ayuda a otras mujeres como yo”, añade

Angustia

Somaya es psicóloga. Como a las mujeres se les ha prohibido la vida laboral, los espacios públicos y el acceso a la educación, se esfuerza por prestar apoyo a sus pacientes. "Muchas chicas que ya no pueden trabajar e ir a la universidad intentan suicidarse. Algunas de mis pacientes han tomado veneno para ratas, han intentado acabar con sus vidas para escapar de esta muerte gradual que estamos experimentando", dice la mujer afgana.


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