Mujer a la que se le negó un aborto en Luisiana por un feto sin cráneo habla sobre su desgarradora experiencia

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Una mujer embarazada en Luisiana reveló que la dejaron con la única opción de “gestar a mi bebé para enterrarlo cuando nazca” después de que se le negara un aborto para un feto que no tiene cráneo y no tiene posibilidad alguna de sobrevivir.

Nancy Davis, una madre de tres hijos que planeaba tener un cuarto hijo, habló en una conferencia de prensa desgarradora el viernes donde dijo que espera que ninguna otra mujer tenga que pasar por lo que ella sufrió.

Hace seis semanas, Davis recibió noticias devastadoras a las 10 semanas de embarazo de que el feto que crece en su útero tiene acranea.

La acranea es una afección rara y fatal en la que el cráneo del feto no se forma dentro del útero, algo que provoca la destrucción del cerebro.

Si dicho embarazo llega a término, el bebé moriría dentro de la primera semana de vida, según la Fundación de Medicina Fetal.

Pero, a pesar del diagnóstico letal, Davis dijo que se le negó un aborto en Luisiana debido a la confusión en torno a la ley contra el aborto establecida por su estado natal tras la anulación de Roe vs. Wade.

Abrazando a su hija de un año en los escalones del capitolio del estado de Luisiana en Baton Rouge el viernes, Davis dijo que los médicos en Luisiana le dijeron que necesitaba abortar, pero que ellos no podían hacer nada.

“Los médicos me dijeron que mi bebé moriría al poco tiempo de nacer”, dijo, acompañada por su pareja Chedrick Cole y el abogado Ben Crump.

“Me dijeron que debía interrumpir el embarazo. Debido a la prohibición del aborto en el estado de Luisiana, no pueden realizar el procedimiento”.

Ella explicó que los médicos le dijeron que, según la ley estatal, tendría que llevar el bebé a término.

“Básicamente, dijeron que tenía que gestar a mi bebé para enterrarlo cuando nazca”, manifestó.

Nancy Davis sostiene a su hija de un año mientras habla en las escaleras del Capitolio del estado de Luisiana (AP)
Nancy Davis sostiene a su hija de un año mientras habla en las escaleras del Capitolio del estado de Luisiana (AP)

“Parecían confundidos acerca de la ley y temerosos de lo que les sucedería si practican un aborto criminal, según la ley”.

Davis habló de los estragos que esto ha causado, ya que tuvo que seguir gestando su embarazo inviable durante otras seis semanas mientras intentaba recaudar el dinero para viajar fuera del estado para el procedimiento.

Ahora, con 16 semanas de embarazo, planea viajar alrededor de 1.000 millas (1.609 km) a Carolina del Norte, donde todavía es legal abortar.

“Quiero que se imaginen lo que ha sido continuar con este embarazo durante otras seis semanas después de este diagnóstico”, declaró.

“Esto no es justo para mí y no debería pasarle a ninguna otra mujer”.

El destacado abogado de derechos civiles, Ben Crump, que representa a Davis, condenó los “riesgos y las pérdidas emocionales” que la situación le ha causado a su clienta al verse obligada a continuar con el embarazo.

“Davis y su familia están muy agradecidos con todos los que hicieron donaciones para que ella pudiera viajar”, afirmó.

“Para cuando Davis se practique el procedimiento que necesita la próxima semana, habrá gestado este embarazo insostenible durante un mes y medio adicional”.

Crump condenó a los legisladores estatales por infligir “dolor indescriptible, daño emocional y riesgo físico” a Davis y otros habitantes de Luisiana debido a sus leyes de aborto “vagas y confusas” que criticó como “transparentes como el lodo”.

Instó a la legislatura estatal a llevar a cabo una sesión especial para abordar la “catástrofe de salud pública” y advirtió que otras mujeres también se encontrarán en situaciones similares debido a la confusión sobre la ley estatal.

“Davis fue una de las primeras mujeres que se han visto atrapadas en este cruce de confusiones debido a la prisa de Luisiana por restringir el aborto. Pero difícilmente será la última”, dijo.

Desde que salió a la luz el caso de Davis, la senadora estatal Katrina Jackson, autora de la prohibición estatal, ha afirmado que su embarazo habría sido una excepción a la ley y que los médicos debieron haberle practicado un aborto.

Sin embargo, Davis es solo la última de un número creciente de mujeres que se ven obligadas a gestar embarazos inviables y, a veces, peligrosos, mientras los profesionales médicos intentan navegar en la confusión del mundo posterior a Roe y buscan evitar la cárcel por violar las prohibiciones repentinas y confusas leyes.

El 24 de junio, la Corte Suprema de EE.UU., de fuerte influencia conservadora, anuló el histórico fallo de Roe vs. Wade, que había consolidado el aborto como un derecho constitucional del pueblo estadounidense durante medio siglo.

Desde entonces, los estados liderados por republicanos se han apresurado a endurecer las restricciones e introducir prohibiciones totales del aborto, despojando a las mujeres y las personas embarazadas de todo Estados Unidos de sus derechos reproductivos.

Luisiana es ahora uno de los 12 estados donde el aborto está prohibido, sin excepción por violación o incesto.

Se hacen algunas excepciones para afecciones médicas fatales, pero la acranea no se menciona explícitamente en esa lista.

Mientras tanto, la prohibición ya ha expulsado a los proveedores de servicios de aborto del estado; las últimas clínicas restantes en Luisiana cerraron a principios de este mes.