¿Quién es la mujer que debe abrirle la Casa Blanca al gobierno de Biden?

LA NACION
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WASHINGTON.- Que el presidente norteamericano Donald Trump reconozca o no su derrota electoral frente a Joe Biden, pasó a ser algo casi anecdótico. Pero lo cierto es que hay una mujer, prácticamente desconocida, que es la que debe liberar más de 6,3 millones de dólares para organizar la transición y abrir todos los datos confidenciales de la Casa Blanca a su nuevo inquilino, y es ella quien se encuentra por ahora en un limbo sin parámetros claros de cuando podrá iniciar el proceso de transición.

Cuando la abogada Emily Murphy, que ahora tiene 47 años, compareció ante el Senado en octubre de 2017 para asumir el cargo de directora de la Administración de Servicios Generales (GSA, por sus siglas en inglés) del gobierno deTrump sostuvo que no quería el puesto para hacerse un nombre o acaparar titulares. Pero hoy todos los ojos se posan sobre ella.

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La GSA es la agencia que supervisa toda la fuerza laboral civil federal, las propiedades del gobierno federal y los contratos federales. Por ley, Murphy es la responsable de firmar un documento protocolar que permite al equipo del presidente electo avanzar en la transición. La certificación de los resultados que implica el documento autoriza a que el gobierno entrante acceda a información clasificada o comience la mudanza a las instalaciones gubernamentales. Si ella no da el pistoletazo de largada, las agencias federales no pueden dar paso a los futuros miembros del equipo de Biden ni capacitarlos durante las visitas a las oficinas de gobierno. Tampoco pueden acceder a la información clasificada.

Como no existe un plazo establecido que determine cuándo el responsable de la GSA debe firmar el documento, y Trump todavía continúa con su batalla judicial para impugnar los resultados, eso deja una ventana abierta hasta el 14 de diciembre, cuando el Colegio Electoral asigne los votos a cada candidato.

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"Ella se siente absolutamente como si estuviera en un lugar difícil. Tiene miedo en múltiples niveles. Es una situación terrible", dijo a la cadena CNN un amigo y ex colega de Murphy. "Emily es una profesional consumada, una persona profundamente moral, pero también una abogada muy escrupulosa que se encuentra en una posición muy difícil con una ley y una precedencia poco claras que están detrás de su postura".

Fuentes cercanas a Murphy la describen como una tecnócrata y una experta en política, con una larga carrera como asistente del Congreso y en la GSA. Aún no está claro qué acciones específicas espera Murphy antes de otorgar una verificación. Algunas fuentes señalan que está tomando como referencia el precedente de las elecciones de 2000, entre George Bush y Al Gore, donde no hubo un ganador claro durante más de un mes.

Dos fuentes cercanas a la transición dijeron que el desastroso día de Trump en la corte el viernes pasado había hecho avanzar el dial, pero días después todavía no había una carta de confirmación de Murphy.

Los resultados inminentes del recuento de Georgia, que se espera que sean certificados el viernes sin un cambio dramático en los resultados, junto con otros estados que comienzan a certificar la elección, también son factores en la decisión de Murphy, dijeron estas fuentes. Pero Murphy no dijo públicamente cuál será la línea definitiva.

Por el momento, el equipo de Biden ni siquiera tiene acceso a los preparativos de distribución de la vacuna contra el coronavirus del gobierno federal. "Más personas pueden morir si no nos coordinamos", dijo Biden el lunes. También existe preocupación entre los expertos en seguridad nacional de que una transición retrasada podría dejar al gobierno vulnerable a los riesgos de seguridad, tanto nacionales como extranjeros.

Agencia AFP y AP