Migrantes hacinados en centro de detención de Texas piden auxilio con carteles: "Ayuda. 40 días aquí"

Las condiciones inhumanas en las que son mantenidos los migrantes en centros de detención operados por las autoridades de Inmigración han sido denunciadas por múltiples voces: testimonios de los recluidos, activistas e incluso legisladores que han visitado esas instalaciones en Texas y otras regiones.

Las imágenes incluidas en un reporte oficial del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional son perturbadoras. Una de ellas sintetiza la pesadilla en la forma más desgarradora: un hombre, retenido junto a 88 migrantes en una celda con capacidad para 41, sostiene un cartel pidiendo auxilio: “Help. 40 days here” (Ayuda. 40 días aquí)”.

En un cuarto de hombres hacinados en un centro de detención en Brownsville, Texas, uno de los migrantes retenidos muestra un mensaje: "Ayuda. 40 días aquí". (Office of Inspector General/DHS)

El título mismo del informe revela su gravedad: “DHS necesita atender la peligrosa sobrepoblación y la prolongada detención de menores y adultos en el Valle del Río Grande”.

El reporte se realizó con datos de cinco instalaciones de la Patrulla Fronteriza en dos puertos de entrada, entre ellos Brownsville, McAllen y Weslaco, en la frontera sur de Texas y ameritó ser publicado con una “alerta administrativa”.

Una de las áreas de detención de mujeres y menores miigrantes en Weslaco, Texas (Office of Inspector General/DHS)

La situación ha sido descrita como “una bomba de tiempo” por uno de los funcionarios a cargo de una de esas instalaciones, y ciertamente las personas detenidas en esas condiciones infrahumanas se encuentran en enorme vulnerabilidad, con severo riesgo de experimentar enfermedades, condiciones antihigiénicas, trastornos psicológicos y proclividad a la violencia o la desesperación.

Y, por añadidura, reciben un severo golpe a su dignidad pues la humillación de permanecer en condiciones similares a las del ganado es ruda, intolerable e injustificable.

Las otras fotos incluidas en el reporte de la DHS, presumiblemente una selección, muestran también condiciones perturbadoras. En una de ellas, se puede ver a mujeres y niños pequeños hacinados, muchos de ellas yacen en el suelo, algunos cubiertas con hojas de aluminio y, en general, en un entorno muy hostil y descorazonador.

Otra área sobrepoblada de migrantes recluidos, varones y menores, en una instalación en McAllen, Texas. (Office of Inspector General/DHS)

En otra imagen se ve otro grupo, en este caso de varones también con niños, recostados sobre el suelo dentro de un enrejado. Son tantos que el pequeño espacio se ve completamente cubierto y las personas deben soportar condiciones muy difíciles.

Suponer que esas personas pasan así muchas horas e incluso varios días revela ciertamente que esos migrantes se encuentran en peligro, y la responsabilidad es de las autoridades, lo que resulta moralmente inaceptable y legalmente censurable. Eso podría ser incluso motivo de demandas por violaciones de los derechos fundamentales de esos detenidos.

Según el reporte del Inspector General de DHS, en el centro en McAllen que fue visitado por sus investigadores no solo se constató una severa sobrepoblación sino que, por ejemplo, 826 de los 2,699 menores allí recluidos habían permanecido más de las 72 horas permitidas por ley. Y al contabilizar adultos y menores detenidos, unos 1,500 habían permanecido allí más de 10 días.

Una condición que podría ser considerada como tortura y que, en el menor de los casos, revela una intolerable inhumanidad y crueldad en contra de esos migrantes, hechos que podrían dejarles severas secuelas, sobre todo a los menores. El propio reporte señala que en esos centros de detención no se han cumplido con los estándares mínimos establecidos por las propias autoridades de Inmigración y Aduanas.

Las fotografías mostradas en ese reporte muestran numerosos espacios, algunos cerrados con rejas y otros al parecer cuartos separados, donde multitudes se apiñan en un área muy pequeña, apenas cubiertas de hojas de aluminio, lo que revela que en esos sitios la temperatura es con frecuencia muy baja y, por ello, potencialmente peligrosa para la salud.

Por añadidura, en varios de esos centros no hay lavanderías ni se les ofrece a los detenidos la posibilidad de cambiarse de ropa y muchos siguen vistiendo las mismas prendas con las que llegaron allí, días e incluso semanas antes.

La alimentación tampoco es adecuada, pues se registró que durante un tiempo considerable no se proveyó a los menores detenidos de comidas calientes y en cambio se les alimentó por varios días con “sandwiches y snacks”.

Reja tras reja, migrantes se cubren en condiciones de severa sobrepoblación en un centro de detención en McAllen, Texas.(Office of Inspector General/DHS)

Al margen de la falta de recursos que se sufre en esos centros, mantener a los migrantes en esas condiciones sugieren una debacle ética de parte de las autoridades.

Algunos de los adultos detenidos en condiciones de hacinamiento en esa región no se han duchado en un mes, y muchos menores también enfrentan condiciones antihigiénicas severas y se han dado casos, de acuerdo al reporte, de migrantes que han tratado de huir de su inhumano cautiverio o se han rehusado a volver a sus celdas luego de que se les sacó temporalmente de allí para darles mantenimiento.

Y no es el único caso: como reportó NBC News, en mayo pasado se documentaron condiciones de similar estado deplorable en sitios de detención en el área de El Paso.

El propio Inspector General de Seguridad Nacional consideró que las condiciones de detención de migrantes en el sur de Texas son peligrosas. (Office of Inspector General/DHS)

Las autoridades de Inmigración y Aduanas se justifican diciendo que enfrentan un flujo excesivo de migrantes que cruzan la frontera con recursos muy limitados –no obstante Donald Trump halló vías, incluso al margen del Congreso, para financiar su plan de muro fronterizo pero no para mitigar la crisis humanitaria en la frontera– y con necesidades adicionales como son las que requieren los menores.

Con todo, el Inspector General de DHS concluye en el reporte que esa agencia “no está tomando medidas suficientes para atender la detención prolongada de adultos solos”, circunstancia que se añade a las dificultades de hacinamiento, insalubridad y crueldad que enfrenta el general de los detenidos.

Con todo, la solución a esta crisis humanitaria no es solamente una cuestión de insuficiencia de recursos, situación que podría comenzar a mitigarse si finalmente llegan a esos centros los recursos aprobados por el Congreso. En realidad, son la detención de migrantes misma y la cruel actitud con la que las autoridades interactúan con esos migrantes, a quienes someten a humillaciones y condiciones infrahumanas intolerables y que no tienen justificación alguna más allá de un afán de mostrar rudeza como un disuasivo, lo que provoca tal circunstancia.

Por ello, activistas pro inmigrantes y defensores de los derechos humanos han clamado por el fin de esos centros de detención y la creación de nuevos esquemas que permitan a los migrantes que solicitan asilo y otros casos seguir sus procesos en libertad y en condiciones dignas y justas.