Pico de violencia de Israel y Gaza tras un ataque selectivo a la Yihad Islámica

Agencia EFE

Jerusalén/Gaza, 12 nov (EFE).- Ráfagas de cohetes hacia el centro y el sur de Israel y ataques de represalia se sucedieron este martes, tras un bombardeo selectivo de Israel en Gaza que hoy mató al líder del brazo armado de la Yihad Islámica palestina y a su mujer y que ha supuesto una escalada de la tensión.

El Ejército israelí respondió durante más de doce horas a las tandas de bombardeos y atacó a unidades palestinas que estaban dispuestas a actuar, según el Ejército, lo que provocó la muerte de cinco milicianos palestinos, además del dirigente del brazo armado de la Yihad Islámica, Bahaa al Ata, y su esposa.

Las alarmas antiaéreas sonaron desde la madrugada en pueblos y urbes israelíes, donde sus residentes se levantaron bajo estado de alerta a causa de las decenas de proyectiles lanzados por las milicias palestinas.

Sobre las 04.00 hora local (02.00 GMT) un bombardeo de precisión israelí mató a Al Ata, cabecilla de los Batallones de Al Quds, al que Israel señala como responsable de plantear ataques anteriores y futuros contra sus comunidades.

Desde la mañana se lanzaron unos 190 proyectiles. Decenas de ellos fueron interceptados por el sistema de defensa antiaéreo Cúpula de Hierro, informó un portavoz militar, quien agregó que la mitad de los cohetes que alcanzaron territorio israelí cayeron en áreas despobladas.

La aviación israelí respondió contra fábricas y almacenes de armamento, complejos de entrenamiento militares, "incluido uno utilizado por la unidad de comando naval de la Yihad Islámica", un pozo que conducía "a un túnel terrorista ofensivo" y un lugar con túneles.

El repunte de la violencia, que por ahora no ha ocasionado víctimas mortales en Israel, dejó imágenes en las que se ve a residentes de comunidades israelíes colindantes con la franja buscando cobijo en las calles o la carretera, ante las alarmas antiaéreas a causa de los cohetes.

Los lanzamientos hicieron incluso sonar las alarmas en zonas alejadas de la frontera, como el área metropolitana de Tel Aviv y la ciudad de Modiin.

Ante el repunte de la tensión, el Ejército israelí ha movilizado a un centenar de reservistas y el recién nombrado ministro de Defensa, Naftali Benet, declaró "zona especial" por 48 horas el área dentro del perímetro de 80 kilómetros de la franja.

Las autoridades ordenaron que no puede haber reuniones de más de 100 personas en las áreas más cercanas a Gaza y de 300 en el centro del país, donde escuelas y centros educativos seguirán cerrados y la gente deberá permanecer sin trabajar hasta por lo menos mañana por la tarde.

El primer ministro en funciones de Israel, Benjamín Netanyahu, declaró hoy que se intenta desacelerar la situación, lo que puede "tomar tiempo", e insistió en que "no está interesado en una escalada".

Por la tarde, informó sobre la situación a su máximo rival de la coalición centrista Azul y Blanco, Beny Gantz, que tiene el mandato de formar Gobierno, con el que cerró filas.

El líder centrista, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército, ha mostrado todo su apoyo a las acciones militares.

Desde mediados de 2018 y con el repunte de hoy, son diez los picos de violencia entre las facciones palestinas de Gaza e Israel.

Los repuntes anteriores se lograron contener con frágiles treguas con la mediación de Catar, Naciones Unidas y Egipto.

Gaza está bajo bloqueo israelí desde 2007, cuando el movimiento islamista Hamás tomó su control por la fuerza, formación a la que Israel hace responsable de los ataques procedentes del enclave y contra la que suele dirigir sus bombardeos.

Sin embargo, la ofensiva de este martes se centró en la Yihad Islámica, que recibió otro duro golpe en Siria: dos cohetes impactaron esta mañana en Damasco contra la vivienda de Akram al Ajuri, otro líder del grupo, en un ataque que la televisión estatal atribuyó a Israel y en el que murieron un hijo del dirigente islamista y un civil.

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