La muerte del príncipe Felipe, un duro revés para una reina ya consternada

Pauline FROISSART
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La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, en Londres, Reino Unido, el 13 de marzo de 2015

El fallecimiento el viernes del príncipe Felipe es un golpe especialmente duro para la reina Isabel II, ya muy afectada por varias crisis familiares en estos últimos tiempos.

- El deceso de Felipe

Con la muerte del príncipe Felipe, Isabel II pierde a su marido, del que se enamoró siendo adolescente y con el que estuvo casada más de 70 años.

Por ella, renunció a los títulos nobiliarios, obtuvo la nacionalidad británica y adoptó el nombre de su madre, Mountbatten.

A su lado, Felipe participó en decenas de miles de compromisos públicos hasta que se retiró en 2017. Una entrega que, en palabras de la reina Isabel II, hicieron de él su "roca" y su "fuerza".

A partir de ahora, la soberana, que el 21 de abril cumplirá 95 años, tendrá que afrontar sola las crisis que sacuden a la familia real británica.

- Las críticas de Harry

El príncipe Enrique, nieto de la reina, y su mujer Meghan no sólo se han retirado de la familia real desde hace un año, sino que no han sido muy agradables con ella.

La pareja, instalada en Estados Unidos, concedió el 7 de marzo una entrevista en CBS a Oprah Winfrey sobre su partida. Meghan afirmó que no había recibido ningún apoyo psicológico de la familia real ante sus ideas de suicidio.

La exactriz, mestiza, y su esposo aseguraron que un miembro no identificado de la familia real se había preguntado de qué color tendría la piel su hijo Archie.

Estas acusaciones atizaron un debate sobre el racismo en Reino Unido, impulsado por las manifestaciones de "Black Lives Matter" el año pasado.

En un comunicado, la reina afirmó tomarse "muy en serio" estas acusaciones y se comprometió a que sean tratadas "por la familia en privado", pero dejó claro que "los recuerdos pueden variar" en función de las personas.

- Las amistades peligrosas de Andrés

El príncipe Andrés, el segundo hijo de la reina, tuvo que retirarse de la vida pública debido a su amistad con el difunto millonario estadounidense Jeffrey Epstein, acusado de haber explotado sexualmente a menores.

Una estadounidense, Virgina Roberts, afirmó que fue forzada por Epstein a mantener relaciones sexuales con Andrés, lo que este niega.

Pero cuando el príncipe Andrés trató de defenderse en la BBC, dio una imagen desastrosa, con unos desmentidos juzgados poco convincentes, sin muestras de arrepentimiento y ninguna empatía por las víctimas de su amigo.

Muchas de las empresas y universidades con las que colaboraba decidieron prescindir de él y se tuvo que retirar de la vida pública.

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