En la muerte de George Floyd, una técnica policial provoca una tragedia demasiado familiar

Neil MacFarquhar
(Carlos Gonzalez/Star Tribune via AP)

En el video del teléfono celular que registró la muerte de George Floyd, el oficial Derek Chauvin mantuvo su rodilla presionada contra la parte posterior del cuello de Floyd durante unos ocho minutos hasta que dejó de hablar o moverse.

“Usted no tiene que sentarse así con la rodilla en su cuello”, exclamó un espectador fuera de cámara, dirigiéndose al oficial con un lenguaje lleno de improperios. “Él está disfrutando eso. Así es. Lo estás disfrutando. Ya podrías haberlo metido en el auto”.

Para los entrenadores de los cuerpos policiacos y criminólogos, el episodio ejemplifica por qué muchos departamentos de policía de todo el país han tratado de prohibir o al menos limitar el uso de estrangulamientos u otras maniobras sobre el cuello en los últimos años: con frecuencia esas prácticas han ocasionado muertes de alto perfil mediático.

“Es una técnica que ya no usamos tanto debido a la vulnerabilidad”, dijo Mylan Masson, una exoficial de policía que dirigió un programa de capacitación para la policía de Minneapolis durante 15 años hasta 2016. “Tratamos de mantenernos alejados del cuello, en la medida de lo posible”.

Aún no se han divulgado todos los detalles de lo sucedido, en particular lo que las cámaras de la policía podrían mostrar sobre el altercado entre Floyd y Chauvin, de 44 años, un oficial experimentado que trabajó durante 19 años en el Departamento de Policía y que ha sido acusado de homicidio. Sin embargo, los registros oficiales indican que la policía de Minneapolis no ha abandonado por completo el uso de las maniobras de dominación del cuello, aunque se ha dicho que el método usado por Chauvin ya no forma parte del entrenamiento policial.

El manual del Departamento de Policía de Minneapolis establece que las restricciones de cuello y los estrangulamientos solo pueden aplicarse cuando un oficial se encuentra en una situación de vida o muerte. Aparentemente, la detención de Floyd no produjo una situación de esa naturaleza.

Los expertos que han visto las imágenes sugieren que probablemente sea un caso de “justicia callejera”, lo que sucede cuando un oficial de policía busca castigar a un sospechoso infligiéndole dolor porque durante el arresto le hizo algo.

Los criminólogos que vieron el video dijeron que el uso de la rodilla no solo ejercía una presión peligrosa sobre la parte posterior del cuello, sino que también mantuvo a Floyd acostado boca abajo durante demasiado tiempo. Ambas posiciones, la rodilla en el cuello y mantener boca abajo a una persona, suponen el riesgo de cortar el suministro de oxígeno.

Mantener a Floyd boca abajo con las manos esposadas a la espalda es lo que probablemente lo mató”, dijo Seth Stoughton, un exoficial de policía que es profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Carolina del Sur. El entrenamiento policial comenzó a evitar esa maniobra hace unos 20 años, dijo.

En cuanto a los estrangulamientos, los departamentos que todavía los permiten generalmente usan una especie de maniobra de lucha libre en la que el oficial pone su brazo alrededor del cuello de la otra persona y aplica presión, afirmó Stoughton. La idea es someter a los sospechosos de la manera más rápida posible para meterlos en la patrulla, no deben permanecer en esa posición posiblemente mortal durante tantos minutos como sucedió con Floyd.

Además, usar la rodilla sobre la parte posterior del cuello en vez de ponerla hacia los lados implica el riesgo de matar o herir gravemente a alguien porque se corta el suministro de aire o se puede dañar la columna cervical y otros huesos delicados del cuello, dijo Stoughton. Ningún departamento permite el uso de esa técnica en circunstancias normales, aseguraron los expertos.

Muchos departamentos de policía, incluido el de Minneapolis, dejaron de enseñar la técnica de restricción con rodilla y también trataron de limitar el uso de estrangulamientos después de la muerte de Eric Garner, a manos del Departamento de Policía de Nueva York en 2014, que tuvo una amplia cobertura mediática.

Masson afirma que el curso de capacitación para las fuerzas de seguridad que dirigía en el Hennepin Technical College de Minneapolis dejó de enseñar la técnica de restricción con rodilla a los aspirantes alrededor de 2014 después del caso Garner, y los oficiales veteranos también deberían haber recibido instrucciones para dejar de aplicarla.

También dijo que a los estudiantes que cursan el programa obligatorio de dos años para todos los que aspiran a entrar al Departamento de Policía se les enseñó cómo aplicar presión en la parte superior de la espalda. “Tan pronto como desaparece la amenaza, detienes el uso de la fuerza”, dijo.

Sin embargo, los documentos del departamento muestran que las técnicas de restricción se han seguido utilizando en Minneapolis, aunque a veces se les llama con nombres diferentes. En 2012, hubo 79 y en 2013, se usó en 69 casos. Para 2018, las cifras cayeron a 40, pero volvieron a subir el año pasado cuando esa maniobra fue usada en 56 situaciones. Según los registros, la técnica se utilizó mucho más en contra de afroestadounidenses que en contra de personas de otras razas.

Carl Takei, un importante abogado de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés) que se enfoca en las prácticas policiales, dijo que los departamentos que todavía permitían los estrangulamientos intentan diferenciar entre cortar el flujo de sangre, lo que deja a alguien inconsciente, y cortar el flujo de oxígeno, que es mortal.

“Existe un riesgo significativo de que al intentar cortar el flujo de sangre también se interrumpa el flujo de aire”, dijo Takei y explicó que por esa razón la ACLU se opone a la técnica. “Los estrangulamientos deberían estar prohibidos en todas las situaciones”.

This article originally appeared in The New York Times.


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