La muerte de Diego Maradona: cómo fue la despedida privada, reservada a un selecto grupo de invitados

Maia Jastreblansky
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Lágrimas, gritos, cánticos, reverencias, nenes sobre los hombros. Y una lluvia de camisetas y flores. Una fila incesante de argentinos traspasó, a partir de las 6, las puertas de Balcarce 50 para darle el último adiós a Diego Maradona. Un loop infinito de gente frente a la capilla ardiente que se montó en el primer hall de ingreso de la Casa Rosada. El espacio más cercano al féretro solo fue reservado para Claudia Villafañe, Dalma, Gianinna y el círculo íntimo del astro del fútbol.

Durante toda la madrugada, el entorno de Maradona hizo una ceremonia privada en el salón de los Pueblos Originarios, un recinto amplio que está en la planta baja de la sede de gobierno. Fue a cajón abierto y solo para un selecto grupo de invitados autorizado por la familia. En esa intimidad, se despidieron Guillermo Cóppola,varios jugadores de la Selección del 86, Claudio "Chiqui" Tapia, Marcelo Tinelli, Oscar Ruggeri, Javier Mascherano, Martín Palermo, Carlos Tevez, Carlos Pachamé, Cristian "Kily" González y Miguel Di Lorenzo, "Galíndez", el histórico masajista, y utilero amigo de Maradona.

Adiós a Diego y adiós a Maradona

Verónica Ojeda asistió a la ceremonia con su hijo, Dieguito Fernando, y también estuvo Jana, la hija menor del Diez. Pasadas las 3, Rocío Oliva, expareja de Maradona, llegó a la Casa Rosada para sumarse a la despedida íntima. Visiblemente quebrada, tuvo que abandonar el lugar porque no fue autorizada a ingresar.

Durante la ceremonia privada, en tanto, llegaron novedades desde Roma. El embajador argentino en Italia, Roberto Carlés, le hizo llegar a la familia un rosario del Papa Francisco.

Medidas

La familia de Maradona fue intransigente respecto a las pautas de seguridad, las personas autorizadas a ingresar y la cobertura periodística. Pidieron un velatorio público corto, que no se extendiera más allá de las 16, para trasladar los restos de Maradona a Bella Vista. Por eso, pasada la medianoche, el subsecretario de la Presidencia, Miguel Cuberos, y otros colaboradores oficiales adelantaron la apertura de las puertas a las 6, para garantizar por lo menos, una despedida de diez horas con la gente.

Cuberos fue, del Gobierno, quien mantuvo el contacto permanente -y ultimó los detalles de la despedida- con Villafañe, las hijas mayores de Maradona y Maxi Pomargo, el asistente personal del Diez que vivía con él en la casa de San Fernando y el primero en llegar a la Casa Rosada.

Una vez que se abrieron las puertas al público -que ingresaba por la entrada de Balcarce 50, pasaba frente al féretro y se retiraba por Balcarce 25 pasando por Casa Militar- se habilitó una pasarela especial para que deportistas, artistas, políticos y otras figuras públicas quisieran pasar a despedirse, ingresando por la explanada. Por allí pasaron, a primera hora, Luciano Pereyra, Nito Artaza y Cecilia Milone.

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La transmisión, a cargo de La Corte, también fue especialmente cuidada. Se emitió una imagen cenital, que mostrara el cajón cubierto por la bandera argentina y las camisetas de la Selección y de Boca, pero que no puso el foco en la familia del jugador.

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, llegó a la sede de Gobierno cerca de las 9. Alberto Fernández no llegó a dialogar a la familia anoche. Se fue de la Casa Rosada a las 22 y tenía previsto regresar pasadas las 10, luego de grabar un video para un evento de la FAO.