La muerte de Chris Cornell: su último show, en la Argentina

LA NACION

Chris Cornell , una de las voces inaugurales del grunge, que murió hoy a los 52 años , estuvo en diciembre pasado en la Argentina y dio dos imponentes shows acústicos en el Teatro Colón. Con una guitarra y su característica y potente voz, hizo un repaso de sus canciones. En las dos fechas en las que se presentó, interpretó temas de su carrera solista así como canciones emblemáticas de las bandas que conformó, desde Soundgarden y Temple of the Dog hasta Audioslave.

Aquí la crónica del periodista Sebastián Espósito de una de las últimas presentaciones de Chris Cornell en la Argentina:

Instantáneas de una noche perfecta

Los tiempos están cambiando. Cuando parecía que la voz y sus guitarras acústicas iban a ser los únicos instrumentos que acompañarían a Chris Cornell en el Teatro Colón (además del aporte de su coequiper, el violonchelista y tecladista Bryan Gibson), el cantante de Soundgarden se calzó una armónica para jugar a ser Bob Dylan. Luego, con la sentida interpretación de "The Times They Are A-Changin", homenajearía al ganador del Nobel de Literatura, ese ídolo que CC siempre tiene a mano.

Entre vinilos. Un asistente había chequeado y revisado absolutamente todo (si hasta había dejado semi abiertas las dos bebidas dispuestas para Cornell). Pero su último gesto tendría una incidencia en lo que pasaría más tarde. Antes de retirarse puso a andar un vinilo. Más tarde, el cantante le regalaría ese disco a una niña del público ubicada en la primera fila. Al final, tras dos horas y cuarto de excelente concierto, cerraría el ciclo poniendo en el tocadiscos otro álbum. Es que así como presentó su música en el Colón, orgánica, desnuda y en estado esencial, no hay mejor soporte que el disco de vinilo para transmitir ese espíritu.

Éramos tan Beatles. No es sencillo reducir a dos instrumentos "A Day in the Life". Cornell con guitarra y Gibson con violonchelo lo hicieron, mantuvieron la tensión que encierra el tema y dejaron una versión distinta, notable, única.

Historias de un hombre feliz. Esa sonrisa inmaculada que tiene el cantante pudo verse en varias oportunidades. Es que así como el público celebrara el hecho de estar en el Colón, el protagonista compartía la misma felicidad y la transmitía por sus poros. Entre tema y tema desgranó detalles, rindió homenajes, recordó su juventud en Seattle y le dedicó su canción "Josephine" a su esposa.

Black Hole Sun. A falta de "Spoonman" CC se concentró en "Black Hole Sun". El clásico de Soundgarden marcó el comienzo del fin de un concierto notable, en donde cada pieza, cada canción, dejó en evidencia su esencia, sus sutilezas, sus hilos. El hombre de la voz cascada se lució en su faceta de crooner rockero, sin recursos demagógicos ni impostaciones.

Rock en el Colón. Cada vez que un músico o una banda de rock pisa el escenario del Teatro Colón, como cuando lo hace cualquier otra propuesta que no se enmarca en el universo de la música clásica, las voces de los que no ven con buenos ojos que esto suceda se manifiestan con fiereza. Sepan antes de mostrar sus garras que en la noche de ayer el respeto, el cuidado y una propuesta sólida y muy bien ejecutada por sus intérpretes no hizo más que acompañar con humildad la belleza, prestigio e historia de nuestro primer coliseo.