Cuando parecía que Battiato traducía del español al italiano

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Redacción Cultura, 18 may (EFE).- Con su mirada profunda, Franco Battiato -fallecido hoy a los 76 años- fue un intelectual de la música que elevó el nivel de la canción ligera no solo en italiano, también en español, un idioma que cultivó solo o en compañía de otros como si fuera propio.

"Con algunas canciones me pasa que parece que las he traducido del español al italiano y no a la inversa", comentaba al respecto en una de sus últimas entrevistas en Madrid, celebrada en 2013 con motivo de la publicación del que ha quedado como su último disco en castellano, "Ábrete Sésamo".

Era este una traslación al idioma de Cervantes de un álbum previo, "Apriti Sesamo" (2012), y para la adaptación de las letras había contado con la ayuda de dos referentes del rock alternativo español, J (Los Planetas) y Manu Ferrón (Grupo de Expertos Sol y Nieve).

Fue asimismo el primer disco en doce años el que volvía a cantar en esta lengua desde "Hierro forjado" (2001), una rareza difícil de encontrar hoy por hoy, como muchos de los ejercicios musicales que puso en práctica el autor de éxitos mundiales como "Centro de gravedad permanente".

El romance de Battiato con el español comenzó precisamente en paralelo con esa canción, contenida en el disco "La voce del padrone" (1981), que tuvo una versión editada en España al año siguiente como "La voz de su amo" a la que simplemente se le tradujeron los títulos de los temas.

Dos años después la jugada se repitió con "Orizzonti Perduti", es decir, "Horizontes perdidos", otra pieza de coleccionista que hoy por hoy es casi más fácil de localizar en el mercado argentino en una rápida búsqueda por internet.

El salto definitivo lo dio con "Ecos de Danzas Sufí" (1985), en el que Battiato volvía sobre algunos de sus temas más populares publicados en años anteriores en italiano para reinterpretarlos por fin en español, como "La estación de los amores", una de las más emotivas de su repertorio, o la citada "Centro de gravedad permanente".

Allí estaba también su versión de "Los trenes de Tozeur", el tema con el que en 1984 había representado a Italia en el Festival de la Canción de Eurovisión junto a Alice y con el que concluyó en quinta posición, así como su acelerada y personal reinterpretación del "Cucurrucucú" escrito por Tomás Méndez y popularizado por Pedro Infante.

La experiencia funcionó y por eso se editó "Nómadas" (1987), con otros hitos musicales trasladados al castellano como "Yo quiero verte danzar", que había visto la luz originalmente como "Voglio Verderti Danzare" para cerrar su álbum "L'Arca Di Noè" (1982).

El disco contenía además temas inéditos como el que le da nombre, corte que ha interpretado entre el fervor del público en cada una de sus visitas a España, igual en aquel concierto mítico en el Teatro Real de Madrid en 2005 como en su última gira por el país, en 2017.

"Para mi grabar en español es como una actitud, porque el éxito que yo tengo en España desde siempre ha sido, en buena parte, por haber cantado en su idioma", reconoció en otra charla con Efe el italiano.

Entre su producción en esta lengua cabe citar por último la publicación de "Come un cammello in una grondaia" (1991), en el que él firmaba cuatro temas junto a cuatro "lieder" de autores de música clásica.

Esta vez quiso editarlo completamente en español y así, en 1993, llegó "Como un camello en un canalón", en el que para las adaptaciones de las letras contó con Carlos Toro, habitual colaborador del Dúo Dinámico y coautor, por ejemplo, de "Resistiré".

Javier Herrero.

(c) Agencia EFE

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