Muere dueño que mudó a Bravos hacia Atlanta

ARCHIVO - En esta foto de archivo del 13 de abril de 2012, el presidente emérito de los Bravos de Atlanta, Bill Bartholomay, hace el primer lanzamiento antes de unjuego ante los Cerveceros de Milwaukee (AP Foto/John Bazemore, archivo)

ATLANTA (AP) — Bill Bartholomay, el exdueño que mudó a los Bravos de Milwaukee hacia Atlanta en 1966 para que fueran el primer equipo de las Grandes Ligas en el sur del país, ha fallecido. Tenía 91 años.

Bartholomay murió el miércoles en el Hospital New-York-Presbyterian, de acuerdo con su hija Jamie.

Hank Aaron, el expelotero de los Bravos, miembro del Salón de la Fama, dijo en su cuenta de Twitter que Barholomay “fue el más grande dueño para el que haya tenido el placer de jugar”.

“Entendía el deporte del béisbol más que muchos”, aseveró el segundo mejor jonronero de la historia. “Lo conocí por mucho tiempo, y él me ha ayudado en más formas de las que pueden imaginar. Seguramente extrañaré a mi amigo”.

El mes pasado, Bartholomay asistió a la pretemporada en las nuevas instalaciones de los Bravos en North Port, Florida, antes de que la pandemia de coronavirus obligara a que las Grandes Ligas cerraran los campamentos de primavera y pospusieran el inicio de la campaña.

En la década de 1990, Bartholomay aportó apoyo clave al comisionado de las mayores Bud Selig, quien creció en Milwaukee como fanático de los Bravos y quien después fue propietario de los Cerveceros.

Bartholomay encabezó el grupo que vendió los Bravos a Ted Turner en 1976, pero conservó una participación y siguió como presidente del consejo de administración hasta noviembre de 2003, cuando asumió un papel emérito.

“Hoy existe el béisbol en Atlanta por Bill Bartholomay”, aseveraron los Bravos mediante un comunicado difundido el jueves. “Él fue parte de nuestra organización durante los últimos 57 años y nunca se perdió un día inaugural ni un evento significativo.

“Era un querido y reflexivo amigo, cuya presencia se echará de menos. Pero su legado seguramente soportará la prueba del tiempo para los Bravos de Atlanta y todo el béisbol”.