Muere por covid exalto mando antiterrorista condenado por "guerra sucia"

Agencia EFE
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Madrid, 13 feb (EFE).- El exgeneral de la Guardia Civil (policía militarizada española) Enrique Rodríguez Galindo, con un amplio historial en la lucha contra la banda terrorista ETA y condenado por su implicación en la denominada "guerra sucia", ha fallecido por coronavirus, según informaron hoy a Efe fuentes de su entorno en dicho instituto armado

Rodríguez Galindo tuvo que ser ingresado en cuidados intensivos al agravarse su estado tras contagiarse de coronavirus hace unas semanas, al igual que su esposa.

El exgeneral, de 82 años, alcanzó notoriedad cuando en 1980, con el empleo de comandante, se hizo cargo de la Comandancia de la Guardia Civil, con sede en el cuartel de Intxaurrondo (San Sebastián, norte de España), en el momento en que ETA estaba cometiendo más atentados contra políticos, civiles y personal de las fuerzas armadas y de seguridad españolas.

Durante los quince años que pasó al frente de esta Comandancia fueron desarticulados unos 90 comandos de ETA y detenidos más de 800 terroristas, lo que le valió una prestigiosa reputación como experto en la lucha antiterrorista y el ascenso a general de la Guardia Civil en 1995.

En el año 2000, el entonces general Rodriguez Galindo fue condenado por la Audiencia Nacional de Madrid a 71 años de prisión por su implicación directa en el secuestro, torturas y asesinato de los presuntos etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, cometido en octubre de 1983 por guardias civiles de Intxaurrondo a su mando.

El conocido como "caso Lasa y Zabala" supone el primer episodio de la denominada "guerra sucia" contra el terrorismo en la que participaron funcionarios públicos de los cuerpos y fuerzas de seguridad españoles encubiertos clandestinamente bajo las siglas de los denominados Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL).

En 2001, el Tribunal Supremo de España le aumentó en cuatro años la pena de cárcel a Rodríguez Galindo y el 2 de abril de 2002 perdió oficialmente su condición de miembro de la Guardia Civil.

En septiembre de 2004, y tras serle varias veces denegada la concesión del tercer grado, las autoridades españolas le permitieron cumplir condena fuera de la cárcel dada la grave enfermedad cardiovascular que padecía y su avanzada edad. A comienzos de 2005 se le concedió definitivamente el tercer grado.

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