Muere Benedicto XVI, el primer papa que renunció a su cargo en seis siglos

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

El papa emérito Joseph Aloisius Ratzinger, más conocido como Benedicto XVI (Marktl, Alemania, 1927), ha muerto este sábado a los 95 años en el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, según ha confirmado la Santa Sede en un comunicado.

“Con pesar doy a conocer que el Papa emérito Benedicto XVI ha fallecido a las 9:34 horas en el Monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano”, reza la nota oficial publicada por el Vaticano, en seis idiomas.

Su fallecimiento ha tenido lugar nueve años después de que, en una ceremonia de canonización en el Vaticano, anunciara una de las decisiones más destacadas que se han producido en casi seis siglos de historia en la Santa Sede, su renuncia.

El pontífice fue elegido sucesor de Juan Pablo II el 19 de abril de 2005. Él mismo había reconocido antes de que se produjera el cónclave en el que fue escogido como papa que estaba listo para “cualquier función que Dios le atribuyera”.

Durante los casi ocho años de papado, Benedicto XVI no estuvo exento de polémica, como las filtraciones de algunos documentos suyos privados en el año 2012, la detención de su mayordomo, Paolo Gabriele, o el despido fulminante de Ettore Gotti Tedeschi, el presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR).

El 11 de febrero de 2013 anunció su renuncia, convirtiéndose así en el primer pontífice en dejar su cargo en 598 años de historia. Decidió dar un paso al lado y residir en el protegido y hermético convento Mater Ecclesiae, situado en los jardines vaticanos.

Foto del papa emérito Benedicto XVI y el papa Francisco, en agosto de 2022.
Foto del papa emérito Benedicto XVI y el papa Francisco, en agosto de 2022.

Foto del papa emérito Benedicto XVI y el papa Francisco, en agosto de 2022.

El primer papa en renunciar en 598 años

Benedicto XVI sorprendió a todos al anunciar el 11 de febrero de 2013, durante un acto de canonización en el Vaticano, que dejaba su puesto al frente de la Santa Sede.

“Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”, justificó.

Benedicto XVI aseguró que era “muy consciente de la seriedad” del acto que estaba cometiendo y señaló que “con plena libertad” decidía asegurar que renunciaba “al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro”.

La decisión del pontífice había estado en boca de todos, después de que en 2010, en una entrevista al periodista alemán Peter Seewald por el libro La luz del mundo, abrió la puerta a dimitir.

“Cuando un Papa alcanza la clara conciencia de que ya no es física, mental y espiritualmente capaz de llevar a cabo su encargo, entonces tiene en algunas circunstancias el derecho, y hasta el deber, de dimitir”, señaló.

Tras su renuncia, Benedito XVI se quedó apartado de la escena pública y su última fotografía fue publicada el pasado 1 de diciembre por la Fundación Joseph Ratzinger, cuando el papa emérito recibió en su residencia a las dos personalidades galardonadas con el Premio Ratzinger, el biblista francés Michel Fédou y el jurista judío Joseph Weiler.

Los ‘Vatileaks’

El papado de Benedicto XVI estuvo rodeado de mucha polémica. Los casos de abusos sexuales cuando era arzobispo de Múnich y la filtración de documentos reservados, denominado Vatileaks, pusieron en tela de juicio su gestión al frente de la Santa Sede.

En marzo de 2012, el Vaticano se vio obligado a abrir una investigación, tras la que terminó siendo investigado el mayordomo del papa, Paolo Gabriele, por ser acusado de filtrar los archivos.

Gabriele era la mano derecha de Benedicto XVI y fue sometido a un juicio por parte del tribunal vaticano en el que fue declarado culpable por el delito de robo con agravante. Pese a ello, el pontífice le concedió la gracia, meses después, y le perdonó.

Los casos de abusos sexuales

Benedicto XVI también se vio salpicado por los casos de abusos sexuales que se produjeron en la Iglesia y pese a sus reiteradas disculpas por el papel de algunos sacerdotes, un informe publicado en enero de este año incriminó al papa emérito de no haber actuado en cuatro casos durante su etapa como arzobispo de Múnich.

En un primer momento, el pontífice aseguró, según recoge El País, que no había estado presente en la reunión del 15 de enero de 1980 de la cúpula de la archidiócesis germana en la que aceptaron al sacerdote Peter H. de Essen, pese a que ya tenía antecedentes como pederasta. Pero, finalmente, Benedicto XVI acabó escribiendo una carta pidiendo disculpas a las víctimas y rechazó las acusaciones que le señalaban a él.

Tras conocer el informe elaborado por un grupo de abogados en Múnich, el papa emérito reiteró sus disculpas a las víctimas por los abusos sexuales que se habían producido durante su mandato en la archidiócesis alemana.

“Una vez más sólo puedo expresar a todas las víctimas de abusos sexuales mi profunda vergüenza, mi gran dolor y mi sincera petición de perdón. He tenido una gran responsabilidad en la Iglesia Católica”, señaló en una carta que fue difundida por su secretario, Georg Gänswein.

Pese al mensaje de Benedicto XVI, el pasado mes de septiembre un hombre denunció al papa emérito, junto a otros religiosos alemanes por encubrir y ser cómplices en la serie de abusos sexuales que se produjeron por parte del sacerdote Peter H. de Essen en la década de 1980.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR