Muere a los 87 años Hilario Candela, creador del icónico Miami Marine Stadium

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El arquitecto cubanoestadounidense Hilario Candela, conocido por diseñar el emblemático Miami Marine Stadium de Florida, murió a los 87 años este martes en un hospital de esta ciudad debido a complicaciones por la covid-19, según informó este jueves la familia a un medio local.

Candela, artífice de este estadio marino construido en 1963 y designado actualmente como obra maestra arquitectónica por el National Trust for Historic Preservation, falleció en el Mercy Hospital, donde estaba ingresado tras contraer el coronavirus, dijo su hijo, Mauricio Candela, al diario Miami Herald.

Su hijo, también arquitecto, señaló al rotativo que su padre se recuperaba de una cirugía de espalda “y le iba bien en casa y en rehabilitación ambulatoria cuando dio positivo por coronavirus” y tuvo que ser ingresado.

El Miami Marine Stadium.
El Miami Marine Stadium.

“Era absolutamente cien por ciento claro que todavía tenía ese entusiasmo por la vida que siempre tuvo”, dijo Candela de su padre, para recordar que mantenía “una pasión por la vida y el diseño que iba más allá de la arquitectura”.

Candela murió sin ver cumplida su gran ilusión: recuperar y devolver al Miami Marine Stadium el antiguo esplendor de los años 60, cuando las carreras de fuerabordas y los conciertos y espectáculos hacían furor.

Este anfiteatro marino de techo voladizo que se levanta en Cayo Virginia, en la bahía de Miami, a orillas de una bella manga marina de un kilómetro de largo, se encuentra desde la fecha de su cierre en 1992 en muy mal estado de conservación, comido por los grafitis y el abandono.

“Estoy extremadamente entristecida al conocer el fallecimiento del gran Hilario Candela. Hilario diseñó una de las estructuras arquitectónicas más icónicas e influyentes de Miami: el Miami Marine Stadium”, señaló el jueves en las redes sociales la comisionada de Miami Raquel Regalado.

Regalado defendió la importancia de “restaurar el Miami Marine Stadium para preservar el legado” de Candela, quien diseñó este estadio de traza modernista con tan solo 28 años, además de los dos primeros campus del Miami Dade College (MDC).

Al igual que Regalado, un puñado de organizaciones culturales luchan desde hace años por salvar esta histórica construcción en hormigón armado de 326 pies de largo (casi 100 metros), el voladizo más largo del mundo cuando se levantó y con capacidad para 6.566 personas, que estuvo a punto de sucumbir a las grúas de demolición.

Candela estudió arquitectura en la Universidad Georgia Tech, en Atlanta y regresó a la isla para emprender su carrera profesional.

Sin embargo, la revolución cubana de 1959 trastocó sus planes y lo obligó a exiliarse cuando el nuevo régimen comenzó a apoderarse de empresas privadas, dijo Candela, según recogió el diario.

En Miami, Candela se unió en 1961 a la firma Pancoast, Ferendino, Skeels & Burnham, fundada en 1926 por el arquitecto pionero de Miami Beach Russell T. Pancoast.

Años después, Candela y otro socio adquirieron las acciones de Pancoast y, bajo su dirección, la firma diseñó numerosos edificios importantes en el condado de Miami-Dade, especialmente en las décadas de 1970 y 1980.

Rosa Lowinger, presidenta de la compañía RLA Conservation of Art + Architecture y experta en la preservación del estadio, afirmó el jueves a Efe que “Hilario no solo fue un arquitecto y colega increíble, fue una persona de gran calidez y amor que transmitió alegría a sus estudiantes y amigos, y se iluminó cada vez que estuvo en su amado Marine Stadium”.

“Trabajar con él fue un privilegio y una alegría”, añadió.

En una entrevista con Efe en agosto pasado, Lowinger aseguró que la recuperación del Miami Marine Stadium “no solo sería un beneficio para todo el pueblo, sino una vía para disfrutar de la Bahía de Miami no solo para los dueños de yates”.

“El estadio es sencillamente el edificio más representativo de lo que fue el desarrollo de la ciudad de Miami (…) y se hizo con todo el esplendor de la arquitectura cubana de los años 50”, subrayó Lawinger.

Para esta experta de origen cubano, “destruirlo, no restaurarlo”, implicaría una total indiferencia ante este “monumento que representa lo que la comunidad cubana hizo por esta ciudad”, y, además, en momentos en que Miami se está transformando de pequeña ciudad en “capital internacional del deporte” en el hemisferio, dijo.

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