Mueller: la bestia negra que acecha a Trump

LA NACION

WASHINGTON.- Antes de que fuera nombrado fiscal especial en la investigación sobre el Rusiagate, era imposible encontrar a alguien en Washington que dijera algo malo de Robert Mueller. Pero ahora que puede tumbar a Donald Trump, el círculo íntimo del presidente republicano ha salido a lincharlo.

Nacido en Nueva York, al igual que el magnate, Mueller, un hombre alto y corpulento que no aparenta sus 72 años, tiene los pergaminos de un burócrata estrella de Estados Unidos: egresado de las mejores universidades del país; militar condecorado; una carrera intachable en la justicia del país, y un logro bastante atípico para los tiempos que corren: el reconocimiento de "los dos lados del pasillo", tanto de republicanos como demócratas.

De ascendencia británica y alemana, Mueller estudió en Princeton y en la Universidad de Nueva York antes de unirse a los marines para pelear en Vietnam. Recibió el Corazón Púrpura, una de las más altas condecoraciones militares.

Luego de la guerra, estudió leyes en la Universidad de Virginia, y empezó una larga trayectoria en la justicia que terminó con su nombramiento al frente del FBI por parte de George W. Bush. Asumió el 4 de septiembre de 2001, una semana antes de los atentados del 11 de Septiembre. En 2011, cuando se cumplió su mandato, Barack Obama le pidió que se quedara dos años más. El Senado, que había aprobado por unanimidad su designación, aprobó la extensión. Sólo otro director del FBI estuvo más tiempo que Mueller en el cargo: John Edgar Hoover.