Los movimientos sociales oficialistas, enojados con Kicillof por no priorizarlos en la distribución de vacunas

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Gildo Onorato, del Movimiento Evita; Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa, y Daniel Menéndez, de Barrios de Pie-Somos, se reunieron con Alberto Fernández en Semana Santa y consiguieron su aval para vacunar a 70.000 referentes sociales; pero el acuerdo no prosperó
Gildo Onorato, del Movimiento Evita; Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa, y Daniel Menéndez, de Barrios de Pie-Somos, se reunieron con Alberto Fernández en Semana Santa y consiguieron su aval para vacunar a 70.000 referentes sociales; pero el acuerdo no prosperó

La espera de vacunas para los trabajadores de los más de 10.000 comedores y merenderos del país mantiene viva la tensión entre los movimientos sociales y el Gobierno, incluso entre aquellos dirigentes de izquierda que integran la cúpula del oficialismo. La puja se intensificó luego de que, dos semanas atrás, la administración porteña haya tomado la posta del reclamo y comenzado a vacunar a quienes prestan servicios alimentarios. En paralelo, el gobierno de Axel Kicillof ratificó a LA NACION que no incluirá al sector dentro de la nómina del personal estratégico.

Buenos Aires ABRIL 20 - El Movimiento Social CTEP organiza diariamente ollas Populares en el local, transformado en comedor ubicado en calle Pedro Echague 1265.
Manuel Cortina


En el gobierno de la provincia de Buenos Aires advirtieron que no sumarán a los trabajadores de comedores y merenderos a la lista de personal estratégico a vacunar (Manuel Cortina/)

En las agrupaciones reinó la ilusión de que fuera el Frente de Todos quien materializara el visto bueno que recibieron Daniel Menéndez, de Barrios de Pie-Somos; Gildo Onorato, del Movimiento Evita, y Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), por parte del presidente Alberto Fernández para conseguir 70.000 dosis. Pero la promesa que les hizo el primer mandatario en Semana Santa rápidamente se desvaneció.

El Ministerio de Salud desligó en las 24 jurisdicciones la responsabilidad de incluir a los dirigentes sociales dentro del personal estratégico a inocular y, para la sorpresa de los movimientos de izquierda, fue Horacio Rodríguez Larreta el único en apropiarse de la causa. Incluso, en la provincia de Buenos Aires, Kicillof tomó distancia de las intenciones del Presidente y no priorizará la vacunación de los trabajadores populares.

Cintia Luz García trabaja hace 32 años en el comedor Niños Felices, del barrio 1-11-14; con 57 años, fue la primera referente social vacunada por la Ciudad como personal estratégico
Cintia Luz García trabaja hace 32 años en el comedor Niños Felices, del barrio 1-11-14; con 57 años, fue la primera referente social vacunada por la Ciudad como personal estratégico


Cintia Luz García trabaja hace 32 años en el comedor Niños Felices, del barrio 1-11-14; con 57 años, fue la primera referente social vacunada por la Ciudad como personal estratégico

Lo confirmó a este medio Santiago Fidanza, el director de Atención Inmediata del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad. “Las únicas actividades esenciales con prioridad en la vacunación son el personal de salud, seguridad y docentes”, indicó el funcionario bonaerense. Y agregó: “El criterio de vacunación que define la autoridad sanitaria en la Provincia es vacunar a la población con comorbilidades y factores de riesgo”.

Descontento con la Provincia

La postura de Kicillof generó la inmediata reacción de los grupos piqueteros, quienes adelantaron a LA NACION que marcharán esta semana para insistir en el reclamo. “Es inentendible. Kicillof está a la derecha de Larreta, que ya empezó a vacunar a nuestros compañeros, como debe ser. Vamos a salir a pedir vacunas porque es un error de tipo sanitario, no con nosotros como individuos”, manifestó el líder del Polo Obrero, Eduardo Belliboni.

La presión repercute también en el vínculo entre los distintos dirigentes sociales. Las agrupaciones con base en la calle esperan que el “triunvirato vaticano” –como le llaman al trío integrado por el diputado Alderete y los funcionarios nacionales Pérsico y Menéndez– sea el portavoz del reclamo social, y miran con recelo que, pese a la cercanía con el oficialismo, no logren negociar con el Estado el reparto de dosis. Pero los propios movimientos oficialistas afirman que su petición también está obstruida.

Los movimientos sociales saldrán a la calle esta semana para insistir en el reclamo de vacunas para los trabajadores de comedores y merenderos
Silvana Colombo


Los movimientos sociales saldrán a la calle esta semana para insistir en el reclamo de vacunas para los trabajadores de comedores y merenderos (Silvana Colombo/)

“Hay malestar y una enorme frustración en este tema con nuestro Gobierno. Por parte de la mayoría de los movimientos populares y también de nosotros, porque interpretamos que no es valorado el trabajo que hacemos en los comedores, que dan alimento a más de dos millones de personas en este país”, dijo a LA NACION Gildo Onorato, el dirigente del Movimiento Evita que representa a Pérsico fuera de la Casa Rosada.

Según manifestó Onorato, en la agrupación que integra consideran que la decisión de vacunar a los trabajadores de comedores debe ser establecida por decreto, “para que las provincias y la Nación implementen los mismos criterios”, sin dejar la iniciativa liberada a la elección de los gobernadores. “Insistiremos en esto porque es justo y razonable. La decisión tiene que ser del gobierno nacional”, remarcó.

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Sobre este punto, en la cartera que conduce Carla Vizzotti volvieron a confirmar a este medio que no hay voluntad de avanzar con una bajada de línea nacional. “No hay ningún decreto. Lo que quedó acordado el último jueves en el marco del Consejo Federal de Salud (Cofesa), y en acuerdo con la Comisión Nacional de Inmunizaciones (Conain), es incorporar a los grupos de edad sin riesgo, una vez cumplida la vacunación definida en el Plan Estratégico de Vacunación, de acuerdo al riesgo de exposición y la condición ocupacional”, afirmaron los voceros de la funcionaria. E insistieron: “Esta instancia comprende poblaciones como, por ejemplo, el personal de comedores u otros, pero esas son condiciones que, de nuevo, va a definir cada provincia”.

Mientras tanto, solo el Movimiento Evita lleva registradas más de 60 muertes por coronavirus de militantes que desempeñan tareas de asistencia alimentaria en los casi 4000 comedores que gestiona la agrupación. Bajo este contexto, Onorato fue crítico con el gobierno de Kicillof. “En la Provincia deben tener otras prioridades políticas. No encuentro argumento razonable que justifique apartar del personal estratégico a quienes cumplen un rol tan relevante”.

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