"Es muy movilizante": El infectólogo que luchó en la primera línea contra el coronavirus y hoy se vacunó

Gabriela Origlia
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Juan Pablo Caeiro, de 53 años, recibió la primera dosis de la vacuna Sputnik V en el Centro de Convenciones de la ciudad de Córdoba
Fuente: LA NACION - Crédito: Gob de Córdoba

CÓRDOBA.- Juan Pablo Caeiro, infectólogo de 53 años, fue uno de los primeros cinco integrantes de los equipos de Salud de Córdoba en recibir la primera dosis de la vacuna Sputnik V. En diálogo con LA NACION, afirmó que el inicio de la campaña de vacunación es "muy importante" y "significativo". Cree que para los argentinos en general ver el inicio del proceso puede generar "confianza" y ayudar a comprender que es el primer paso hacia una respuesta a la pandemia del Covid-19 que tiene al mundo en vilo hace diez meses.

En Córdoba, como en todo el país, empezó hoy la vacunación con la primera tanda de las 21.900 dosis de la Sputnik V que enviará la Nación. En la ciudad de Córdoba el operativo se realiza en el Centro de Convenciones, custodiado por la división Explosivos y fuerzas especiales de la Policía. La campaña se inició con el personal crítico de salud.

Después de 15 años de trabajo y capacitación en Estados Unidos, Caeiro regresó a la Argentina hace 10. Se desempeña como jefe del Servicio de Infectología del Hospital Privado Universitario, además de ser docente en las facultades de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Católica e integra el equipo científico que asesora al Ministerio de Salud de Córdoba. "Esto que vivimos es muy movilizante para quienes hemos estado, estamos y seguiremos estando al lado de la gente -dice-. Uno ha visto todo en este tiempo; a los que se quejan de que vivamos aislados para cuidarnos y a los que se mueren. Es un tiempo muy duro".

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Asegura que tiene "mucha esperanza" y "confianza" en las vacunas desarrolladas y que irán llegando a la Argentina. "Pensemos que la FDA de Estados Unidos pedía al principio un 50% de eficacia y hoy estamos arriba del 90%; habrá respuestas para la gente y eso es importante".

En su experiencia en Estados Unidos, atendió a víctimas del huracán Katrina, uno de los mayores desastres naturales que en 2005 destruyó la ciudad de Nueva Orleans (Estados Unidos).

Dejó 1800 muertos, pero para Caeiro "no es comparable a esta pandemia; nada es comparable. Ni esa etapa terrible. Esta pandemia es abrumadora -dice a este diario-. Vemos morir gente cercana, gente joven y no tanto. Es una montaña rusa que no termina. Hay momentos del ciclo que es pacífica y después hace pico. Y así vamos y venimos".

Un mar de incertidumbre

Admite que muchas veces en estos meses se sintió "impotente" ante la incapacidad de dar respuestas a la gente, no solo a los enfermos sino a los sanos que consultan y preguntan en un mar de incertidumbre.

"Hace años que los infectólogos leemos y hablamos de armas biológicas y de pandemias, pero la verdad es que no se esperaba nada como esto -describe-. Nos empezamos a preparar en enero pero nunca tuvimos la expectativa de que llegaríamos a un aislamiento en cada rincón del mundo, en cada lugar. No vivimos eso, por ejemplo, en la gripe H1N1. Esto fue excepcional. La impotencia venía de querer tener una medicación, una solución y de que no la teníamos. Con el correr de los meses fuimos aprendiendo y teniendo más respuestas, pero es muy duro para todos".

Caeiro repite el concepto del principal infectólogo de Estados Unidos, Anthony Fauci: "Estamos viviendo un acontecimiento excepcional; una fase que no es para nada común". Entiende que el hecho de que el personal de Salud sea el primero en ser vacunado es una "señal" para el resto. "Amigos, conocidos, pacientes me preguntaban si me iba a vacunar -relata-. Yo confío y me vacuno y es muy bueno que mis compañeros de todas las áreas de la medicina estén protegidos".

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No está convencido de que la sociedad tenga una percepción clara de lo que significa para los trabajadores de la Salud todos estos meses en la línea de fuego. "Sube y baja, creo que no es claro; no todos tienen conciencia. La idea a veces va cambiando, a veces hay admiración, después cae un poco. No solo será este tiempo sino que después la demanda seguirá alta porque hay atención reprimida, gente que no se atendió, que no cuidó sus enfermedades crónicas. Queda mucho por delante".

Junto con Caiero recibieron la primera dosis Ana Crinejo (infectóloga) del Hospital Rawson; Patricia Anabel Benegas (enfermera) del Sanatorio Allende; Sergio Molina (servicio de limpieza) del Hospital San Roque y Gonzalo Manuel Castro (microbiólogo) del Laboratorio Central.

La vacunación continuará durante toda la jornada, hasta las 20, con el personal de la salud afectado a áreas de cuidados intensivos.