Nueva movilización: la vigilia de los padres en la puerta de Olivos de la que se quejó el Presidente

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Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos por las clases presenciales
Rodrigo Néspolo

No importaron el frío ni la incertidumbre. Mientras las nuevas restricciones que se impondrán en todo el país se terminaban de definir en Olivos, puertas adentro de la quinta presidencial, cientos de madres, padres y chicos marcharon hasta la puerta y llenaron de velas y carteles la vereda del acceso principal. Se movilizaron respondiendo a una convocatoria que lanzó la agrupación Padres Organizados en distintos puntos del país. La llamaron vigilia por la educación. La invitación fue llevar el mensaje, justo en el momento en que se tomaban las decisiones políticas de la pandemia. Cuando empezó a oscurecer, las velas que ardieron dentro de latas de atún y frascos de mermelada pincelaron el pedido de los padres con un cariz de ruego, de plegaria. Esta vez no hubo canciones ni tambores. En cambio, el pedido sigiloso se volvió un grito ensordecedor que caló incluso del otro lado de los portones de la residencia oficial.

“Para nosotros, traer velas en encender esperanza. Sinceramente, no podemos más. Los padres pedimos, rogamos que se nos escuche. Los chicos están olvidados en un compás de espera eterno. Y le venimos a preguntar, en paz y en diálogo, al Presidente sinceramente cuál es el plan. Porque realmente no nos parece que exista uno. No con los chicos. Hoy, el 80% de los chicos de la provincia de Buenos Aires no tiene clases. Mandar dos tareas por Whatsapp no es dar clases. Es muy duro. Y a nadie le importa”, dijo Joaquín Gardel, uno de los padres organizados que marcharon esta tarde y quien coordina a los padres en la provincia de Buenos Aires.

Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos, esta tarde, por las clases presenciales
Rodrigo Néspolo


Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos, esta tarde, por las clases presenciales (Rodrigo Néspolo/)

A medida que se iba la luz del sol, los padres y sus hijos llegaban en silencio a las puertas de Olivos para dejar allí sus velas, sus carteles y también los dibujos de los más chicos. “Queremos ir al cole presencial”, rezaba una pancarta llena de huellas de manos pequeñas. “Abran las escuelas”, decían otras varias. No fue la primera vez que los padres se organizaron en una vigilia. El viernes pasado, hicieron la primera allí mismo y hubo réplicas en Pilar, en Lomas de Zamora, en Morón, en Bahía Blanca y en otros puntos de la provincia. Esta tarde, la escena de padres rogando con velas se repitió en muchos distritos. Y el reclamo llegó.

“Una señora que me tiene loco”

Hace dos días, el presidente Alberto Fernández habló de las vigilias en una entrevista radial con Gustavo Sylvestre. El audio del mandatario corría esta tarde entre los grupos de Whatsapp de los padres y provocaba indignación, pero también cierta reinvindicación. La sensación era que el mensaje que ellos querían dar había llegado a destino. “Ya no necesito más a una señora que me tiene loco, loco no, bueno, a esta altura ya me río”, dijo el Presidente, dubitativo en la entrevista. “Hay una señora que ha puesto en la puerta de Olivos sobre Maipú, un cartel que dice Axel y Alberto liberen a nuestros hijos. Y puso un montón de velitas, así como haciendo una vigilia. Por favor. ¡Por favor! Yo estoy cuidándote los hijos. ¿No te das cuenta de que te los estoy cuidando?”, dijo, indignado.

Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos, esta tarde, por las clases presenciales
Rodrigo Néspolo


Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos, esta tarde, por las clases presenciales (Rodrigo Néspolo/)

La gran pregunta esta tarde en la movilización era quién era la mujer del cartel que crispa al Presidente. Algunos padres revisaban fotos de la vigilia anterior para ver si encontraban el cartel, pero no tenían suerte.

A medida que avanzaba la tarde, los padres no tenían miedo que sus velas corrieran la misma suerte que las de la mujer que lo volvió “loco” al Presidente. Pero estaban convencidos de que, aunque se apagaran por el viento y hubiera que encenderlas una y otra vez, ponían en evidencia una realidad que no se podía ocultar.

Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos, esta tarde, por las clases presenciales
Rodrigo Néspolo


Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos, esta tarde, por las clases presenciales (Rodrigo Néspolo/)

Por momentos, la marcha parecía un réquiem. O una peregrinación en la que se pide un milagro muy difícil. “Sabemos que es muy poco probable que justo ahora haya una marcha atrás, porque vemos la situación. No somos irracionales. Nosotros no decimos que no haya que cerrar nunca las escuelas. Pero no pueden ser lo primero que se cierre. Y eso pasó. Ahora, me pregunto, ¿cómo llegamos los padres hasta agosto? ¿Y los chicos?”, pregunta Gardel.

Mensaje de paz

La idea de las vigilias surgió en Bahía Blanca hace dos semanas, luego de que el ministro de Seguridad de la provincia, Sergio Berni, discutiera con un grupo de padres que marchaban para pedir la vuelta a la presencialidad. “Nos damos cuenta que los padres están muy enojados. Hay mucha bronca en los grupos de Whatsapp por todo lo que está pasando. Y decidimos tomar la idea que nació en Bahía Blanca para que los reclamos sean pacíficos. Además, de esta manera evitamos que se junte mucha gente, porque venimos, dejamos la vela y nos vamos”, cuenta Gardel.

Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos, esta tarde, por las clases presenciales
Rodrigo Néspolo


Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos, esta tarde, por las clases presenciales (Rodrigo Néspolo/)

Érica Pardo fue hasta la quinta de Olivos con sus dos hijas, de 11 y 9 años, y varios carteles que pintaron las chicas a la tarde. “Queremos volver al colegio”, decía uno de ellos, con varios dibujos en marcador y stickers. También llevaron sus velas, en frascos de vidrio. Les pusieron sal gruesa adentro y velas largas que tenían en el último cajón de la cocina para cuando se corta la luz. “Sabemos que se viene algo mucho peor, muchos días de encierro y una explosión de casos. Somos conscientes. Pero le pedimos al Presidente que alguna vez nos escuche. Y si no nos quiere escuchar, que nos vea. Y si no nos quiere ver, igual va a tener que ver nuestro reclamo, porque todas estas velas se van a quedar acá cada vez que entre y salga”, dijo la mujer, de 29 años, vecina de Vicente López.

Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos por las clases presenciales
Rodrigo Néspolo


Vigilia frente a la quinta presidencial de Olivos por las clases presenciales (Rodrigo Néspolo/)

Cerca de las 19, la marea de velas que cubrían la vereda de Olivos, todavía encendidas, se completó con bocinazos y aplausos de todos los que se habían reunido, mientras se esperaban los anuncios del Presidente.

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