Movilización filantrópica para defender democracia en EEUU

GLENN GAMBOA
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Efectivos de la Guardia Nacional custodian el edificio del Congreso en Washington el 22 de enero del 2021. (AP Photo/Rebecca Blackwell)

NUEVA YORK (AP) — La democracia, como dijo Joe Biden al asumir la presidencia, sobrevivió a una enorme cantidad de desinformación y a una insurrección en el Congreso, y hubo una transferencia pacífica del poder.

Pero las amenazas persisten, según numerosos expertos. Y varias organizaciones sin fines de lucro y filantrópicas, que aportaron dinero para garantizar la seguridad de la votación, piensan seguir luchando para defender el sistema democrático.

Organizaciones filantrópicas ayudaron a reclutar 500.000 potenciales fiscales de mesa el año pasado, pagaron por equipo protector para el personal de los centros de votación y participaron en los esfuerzos para contrarrestar la desinformación en torno a dónde y cuándo se podía votar. La agrupación Center for Tech and Civic Life financió el reclutamiento y la capacitación de personal para 2.500 centros de votación en medio de la pandemia del coronavirus, así como equipo y materiales para contar los votos por correo.

“Es imposible exagerar la importancia de la respuesta filantrópica a las dificultades de esta elección”, declaró la campaña de Biden.

A pesar de que las elecciones fueron las más seguras de la historia, según la evaluación de Christopher Kreb, director de la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de la Infraestructura, muchos piensan que hay que seguir aportando dinero para velar por la causa democrática.

“En Georgia presentaron una serie de leyes que pueden suprimir votos”, expresó Lisa Versaci, directora del NEO Philanthropy’s State Infrastructure Fund, que aportó 55 millones de dólares para programas pensados para alentar la participación electoral y proteger el voto en comunidades históricamente poco representadas. “No nos engañemos. Esto no va a desaparecer. Se da en los estados y vamos a contrarrestarlo. No se terminó”.

Este apoyo financiero se viene dando desde hace años. En la última década las fundaciones donaron casi 10.000 millones de dólares para promover la participación cívica, reformas electorales y educar al público, de acuerdo con la organización de investigación filantrópica Candid. La Fundación Ford, la donante más importante en este sector, contribuyó 635 millones de dólares en los últimos cuatro años, un 33% más de lo que había aportado en la década previa.

La financiación de iniciativas para proteger la democracia se aceleró luego del dictamen de la Corte Suprema del 2013 que invalidó una parte de la Ley del Voto y permitió que los estados hiciesen cambios en el proceso electoral sin el visto bueno del gobierno federal. La movilización aumentó significativamente con miras a las elecciones del 2020, ante los temores en torno a las injusticias sociales, la posible supresión de votos y la desinformación.

María Torres-Springer, vicepresidenta de los programas de la Fundación Ford, señaló que esa organización apoya desde hace tiempo grupos que considera a veces son excluidos del sistema democrático, sobre todo las mujeres, minorías y miembros de la comunidad LGBTQ. En el 2020 la fundación duplicó sus aportes respecto al 2019, para llegar a los 200 millones de dólares.

“Los eventos del año pasado nos impulsaron a duplicar los fondos para esos sectores”, expresó. “Las crisis de la pandemia, la muerte de George Floyd —una de tantas que parecen ser una serie de muertes injustas de personas de raza negra a manos de la policía— nos llevaron a pensar que teníamos que hacer algo más para fortalecer las organizaciones que promueven la justicia social, que a menudo no tienen suficientes fondos”.

Las agrupaciones filantrópicas que donaron dinero para velar por la seguridad de las elecciones del 2020 dicen que se sienten alentadas por los resultados. Al final de cuentas, y a pesar de las intensas presiones para desconocer los resultados de las elecciones, las autoridades electorales estatales y jueces de ambos partidos confirmaron los resultados en todo el país ante la ausencia de evidencia de irregularidades o fraude en gran escala”.

“El sistema resistió”, dijo Versaci. “Eso fue un gran alivio. Y creo que no fue por arte de magia. Mucha gente trabajó para que así fuese, a distintos niveles, porque la amenaza fue real”.

La violenta insurrección del 6 de enero, en que una turba trumpista tomó el Congreso quejándose de que las elecciones habían sido arregladas, no obstante, puso en evidencia la fragilidad de la democracia y el impacto de la desinformación.

Tammy Greer, profesora de ciencias políticas de la Universidad Clark de Atlanta, dijo que los disturbios demostraron que mucha gente no entiende un proceso que es fundamental en las elecciones presidenciales.

“El Colegio Electoral es un ejemplo de democracia representativa y funcionó como debe funcionar”, manifestó. “Si (la gente) no entiende cómo funciona, resulta fácil decir ‘es una conspiración’ o ‘tratan de aprovecharse de nosotros’ o cosas por el estilo”.

Greer plantea que las organizaciones filantrópicas deben apoyar iniciativas democráticas a nivel de base de manera constante, no solo durante los años electorales.

“Nuestras vidas son afectadas por lo que pasa a nivel estatal, a nivel local y a nivel nacional”, declaró. “Cuando no le prestamos suficiente atención a esto, hay gente que se siente marginada, abrumada... Y vienen las protestas, que dan lugar a disturbios”.

Torres-Springer dijo que este año la Fundación Ford planea seguir financiando organizaciones grandes, afianzadas, que protegen las estructuras democráticas, y otras más nuevas, que actúan en comunidades específicas.

Se percibe una creciente tendencia hacia una cooperación bipartidista entre los filántropos. En octubre, más de 100 filántropos de todas las tendencias firmaron una carta que decía que “reparar la fábrica de nuestra democracia requerirá una extraordinaria habilidad de parte de los líderes de la sociedad”. Otra carta difundida después de la toma del Capitolio, que llevó 300 firmas, exhortaba a “reparar nuestra golpeada fábrica social y ayudar a que nuestra democracia esté a la altura de sus ideales”.

“Hay muchos puntos de vista acerca de los que es un buen gobierno”, dijo Bradford Smith, presidente de Candid, organización filantrópica que creó la herramienta de análisis Foundation Funding for U.S. Democracy, que monitorea el uso que se da al dinero de donantes de todos los sectores. “Pueden no estar de acuerdo y ser conservadores o progresistas, o tener diferencias específicas. Pero lo que tienen en común es que creen que la democracia puede beneficiar a toda la sociedad”.

Por su parte Greer, de la Universidad Clark de Atlanta, opina que hay que hacer mucho más para restablecer la confianza en las elecciones y en la democracia en general.

“La democracia es un músculo”, dijo Greer. “Es como nuestro cerebro. Como nuestro corazón. Un músculo. Y hay que usarlo todos los días para que se mantenga fuerte”.

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