Mortalidad y emigración, la ruina demográfica de una Bulgaria menguante

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Sofía, 24 oct (EFE).- Una mortalidad comparable a la de países en guerra y una elevada emigración han hecho que Bulgaria haya perdido casi el 20 % de su población en las últimas tres décadas, a un ritmo medio de 53.000 personas al año, y afronte uno de los mayores desastre demográficos del mundo.

Si la tendencia se mantiene, la población del país más pobre de la Unión Europea pasará de los actuales 6,9 millones a poco más de 5 en 2040, con lo que su población se habrá reducido en un 40 % en medio siglo.

La causa principal, aunque hay varias, es una mortalidad muy elevada, la más alta en la Unión Europea (UE), que la moderada tasa de natalidad no logra compensar.

En 2019, antes de la pandemia de la covid que disparó aún más las muertes, Bulgaria tenía una tasa de mortalidad de 15,5 personas por cada 1.000 habitantes, muy por encima del 10,4 de media comunitaria.

MORTALIDAD COMO EN UNA GUERRA

"Tales niveles de mortalidad sólo los hay en África y Asia, en zonas de conflictos armados o pandemias" sentencia para Efe Gueorgui Bardarov, vicedecano de la Facultad de Geología y Geografía de la Universidad de Sofía.

Ese índice se disparó hasta el 18 por mil en 2020, cuando Bulgaria tuvo por momentos la tasa de mortalidad por covid más alta de la UE, y en la primera mitad de este año ha seguido creciendo hasta el 21 por mil.

Aunque la epidemia ha inflado las cifras de muertes, el problema existía ya antes, derivado del mal estado del sistema sanitario que hace que muchos búlgaros mueran de enfermedades que, con un adecuado tratamiento, no tienen por qué ser mortales.

MUERTES EVITABLES

Las problemas cardiovasculares, como infartos de miocardio, ictus, o insuficiencias cardíacas, son la principal causa de mortalidad en todo el mundo, pero en Bulgaria están detrás del 66 % de las muertes por enfermedad, explican a Efe varios médicos.

De hecho, la mortalidad por este tipo de enfermedades en Bulgaria es superior a la de países como Marruecos o Pakistán, según datos de 2017 recopilados por el portal Our World in Data.

"El porcentaje medio en Europa es el 30 %", compara Fedya Nikolov, director de cardiología en el hospital San Jorge.

Además, Bulgaria ocupa uno de los primeros lugares en mundo en mortalidad por enfermedades oncológicas.

Según Bardarov la culpa es "la absoluta falta de prevención de enfermedades tratables" como política estatal.

GASTO EN SANIDAD

De hecho, la esperanza de vida al nacer, 75 años, es la más baja y seis años menor que el promedio en la UE. "Los búlgaros simplemente no van al médico porque no tienen la posibilidad física o los recursos financieros. O, en muchos casos, por ambas razones", analiza el catedrático.

El gasto estatal en sanidad en Bulgaria equivalió en 2020 al 4,6 % del PIB del país, frente al 6,1 % de la media comunitaria.

Un ejemplo de esa situación es el de Yana Veleva, de 68 años, residente en Ruptsi, un pueblo de 1.200 habitantes donde no hay ni farmacia ni atención médica permanente y adonde una vez a la semana acude un médico, que no puede atender a todos los pacientes.

"Si necesito ir a un especialista tengo que viajar 50 kilómetros", cuenta esta anciana que, con 240 euros de pensión, no puede pagar ese traslado ni comprar las medicinas que necesita.

MORTALIDAD INFANTIL

Bardarov considera la baja natalidad como otra clave de la debacle demográfica, aunque recuerda que este fenómeno existe en todo el mundo desarrollado.

De hecho, la tasa de 1,58 niños por mujer es incluso ligeramente superior al 1,53 de la media comunitaria.

Sí es más preocupante la elevada mortalidad infantil, la segunda más alta de la UE.

Con todo, Bardarov recuerda que este indicador, que mide el nivel de desarrollo de una sociedad y de sus sistema sanitario, no tiene un impacto en la demografía tan fuerte como otros factores.

"El principal problema demográfico de Bulgaria es la falta de población activa joven. Tenemos una de las esperanzas de vida más bajas de la UE y la población más envejecida", dice ese experto, uno de los autores de un reciente estudio demográfico.

Ese análisis explica que entre 1989, cuando terminó la dictadura comunista, y 2010, con el país ya en la UE, unas 865.000 personas emigraron. Aunque en los últimos diez se ha moderado ese flujo, se calcula que un millón de búlgaros vive en el extranjero.

BAJOS SALARIOS Y EMIGRACIÓN

Bardarov cree que la emigración no bajará si no se reducen los factores que la provocan: la falta de trabajo en condiciones dignas para los jóvenes, la total desconfianza hacia las instituciones por la corrupción y el estado general del entorno socioeconómico.

En 2020, el ingreso medio anual de un trabajador soltero sin hijos fue de 6.400 euros, mientras que el promedio en la UE fue de 24.000 euros, según Eurostat. Ante esta situación muchos jóvenes no dudan en marcharse a otros países comunitarios.

Paralelamente, la escasez de población joven provoca una falta cada vez más aguda de mano de obra, que es uno de los principales problemas a los que se enfrenta el desarrollo económico y la atracción de importantes inversiones extranjeras, según Bardarov.

Vladislav Púnchev

(c) Agencia EFE

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