Una moraleja para casi todo el mundo

Gabrielle Bluestone
·13  min de lectura

Tracii Show Hutsona y Derrell Hutsona presumían los autos caros que conducían, los aviones que alquilaban, las ventajas de celebridades que lograban y las lujosas propiedades del sur de California en donde tal vez o tal vez no vivían.

El título de su canal de YouTube, Homeless Millionaires (Millonarios indigentes), es una referencia irónica al hecho de que la pareja estaba preparada para prestar sin previo aviso sus bienes rentados (la casa en un acantilado de Los Ángeles y los vehículos de lujo —entre ellos un G Wagon de Mercedes, una Sprinter de Mercedes y un Lamborghini—) a los clientes de su servicio VIP de asistencia personal, Elite Lux Life.

“Vivimos como millonarios, vivimos como nuestros clientes multimillonarios, pero estamos trabajando”, comenta en un episodio Tracii Hutsona, de 52 años. “Estamos trabajando, siempre”.

Sus videos a menudo eran ensalazados con apariciones especiales de sus amigos famosillos, entre ellos la sobrina de Tracii Hutsona, la exestrella de “Bachelor” Amanda Stanton; el joyero de Hollywood Peter Marco, y Joumana Kidd, la exesposa de la otrora estrella de la NBA Jason Kidd.

Sin embargo, esta vida fue construida sobre millones de dólares de fondos robados, según las autoridades.

En febrero, los fiscales federales anunciaron el arresto de Hutsona bajo los cargos de fraude electrónico y robo de identidad, y la llamaron “una estafadora serial”.

“Con gusto daré más detalles y presentaré documentos relacionados con los acontecimientos reales de este asunto en cuanto deje atrás este caso”, escribió Hutsona en un correo electrónico. No obstante, una gran parte de su historia ya está documentada.

En febrero, los fiscales federales anunciaron el arresto de Tracii Hutsona bajo los cargos de fraude electrónico y robo de identidad, y la llamaron "una estafadora serial". (Brian Stauffer/The New York Times)
En febrero, los fiscales federales anunciaron el arresto de Tracii Hutsona bajo los cargos de fraude electrónico y robo de identidad, y la llamaron "una estafadora serial". (Brian Stauffer/The New York Times)

El poder de la asistente personal

En 2015, Kidd, una actriz y presentadora de televisión que acababa de lanzar una aplicación de mensajes con oraciones llamada Dear God (Querido Dios), se había mudado hacía poco tiempo a la zona de Calabasas y estaba buscando un asistente personal que le ayudara con el trabajo de oficina y los mandados mientras ella se sometía a un tratamiento de radiación para un cáncer de mama. Gracias a la recomendación de un amigo que conocía el trabajo de Elite Lux Life con atletas, Kidd se puso en contacto con Hutsona.

Según Hutsona, estaba demasiado ocupada con el servicio de asistencia personal como para aceptar un puesto de tiempo completo, pero le ofreció medio tiempo a Kidd. Hutsona le propuso facturar cada mes en lugar de hacer el tradicional papeleo de contratación, así que Kidd no realizó una revisión de antecedentes.

En un inicio, Kidd pensó que estaba obteniendo la mejor parte del trato. Hutsona solía trabajar de manera remota, cobrando sus servicios mensualmente por medio de Elite Lux Life. Con el tiempo, el papel de Hutsona fue creciendo de forma constante y pronto tuvo un acceso total a la casa e información personal de Kidd.

Kidd se sentía agradecida: Hutsona parecía estar siempre disponible para recoger a sus hijos, recoger su correspondencia o cuidar a su perro cuando salía de la ciudad. En un video, Mirah, la hija de 19 años de Kidd, se refirió a Hutsona “como mi segunda mamá, literalmente”. (“No proveemos cuidado de perros ni servicios de niñera”, escribió Hutsona en un correo electrónico).

Así que, en 2018, cuando el asesor financiero de Joumana Kidd le advirtió que estaba gastando demasiado dinero, recurrió a Hutsona para ayuda. Hutsona hizo lo necesario, no solo ayudando a Kidd a priorizar y recortar algunos de sus gastos, sino también buscando mejores ofertas para las casas de vacaciones, el personal de limpieza y las reparaciones.

Resulta que las compras de Kidd no eran el problema.

Según los fiscales federales, el gasto verdadero era Hutsona, quien está acusada de malversar fondos de las cuentas de Kidd, entre ellas las cuentas de ahorro de sus hijos para la universidad, y usar el dinero “para gastos personales, como teléfonos móviles, restaurantes y clubes nocturnos, hoteles de lujo y joyería”.

Kidd y su asesor financiero descubrieron que faltaban 307.498,02 dólares en sus cuentas… y que había tarjetas de crédito recién otorgadas a nombre de Kidd.

Confundida, Kidd le preguntó a Hutsona si sabía algo de lo que estaba pasando.

Hutsona dijo no saber nada. No obstante, posteriormente, apareció llorando en la puerta de Kidd y confesó: dijo que se sintió presionada para impresionar a su marido. Luego se arrodilló, le suplicó que la perdonara y ofreció entregarse a las autoridades.

Kidd se compadeció. Pensó que tal vez podía haber una forma de que las dos mujeres salieran adelante sin involucrar a la policía.

Las dos firmaron un “acuerdo de culpabilidad personal”, según la queja que presentaron los fiscales. Kidd cambió todo los números de cuenta antes de permitir que Hutsona siguiera trabajando para ella mientras Hutsona le devolvía lo robado.

En un episodio de “Homeless Millionaires” que salió al aire después de que firmaron el acuerdo, Hutsona visitó a Kidd en su casa de Calabasas. “En apariencia, es una clienta y en apariencia trabajo para ella, pero en realidad es la mejor persona que podrías conocer en la vida”, dice Hutsona.

No obstante, Hutsona continuó malversando dinero de la cuenta de Kidd, según la queja. Un año después de firmar el acuerdo informal, en septiembre de 2019, el asesor financiero de Kidd descubrió que Hutsona otra vez se había aprovechado de su clienta. Para ese entonces, la calificación crediticia de Kidd había caído a cuatrocientos y tantos puntos.

El 17 de febrero, Hutsona fue arrestada.

En una llamada telefónica, Kidd se rehusó a comentar sobre las acusaciones, pues no quería decir nada que pudiera poner en riesgo el caso en contra de Hutsona. Hutsona solo dijo que era “falso” que Kidd la hubiera confrontado y despedido.

‘Simplemente es una estafadora’

La decisión de Kidd de darle una segunda oportunidad a Tracii Hutsona tuvo todo el sentido, según la hermana mayor de Hutsona, Deborah Lindstrom, terapeuta matrimonial y familiar que vive en el área de la bahía.

“Simplemente es una estafadora, es muy triste decirlo. Y es muy buena en ello. Lo ha sido toda la vida”, comentó Lindstrom. “Puede convencer a cualquiera de lo que sea”.

Según Lindstrom, ella y su hermana no han tenido contacto desde 2008. Hutsona —quien en ese entonces era conocida por el nombre de Tracii Lynn Show Vician— fue arrestada en 2007 bajo los cargos de robo de identidad y fraude electrónico junto con su esposo de ese momento, Paul Vician. Lindstrom habló con las autoridades en ese caso y dijo que Hutsona la sigue culpando de su condena subsecuente.

Sin embargo, el arresto no tuvo nada que ver con la familia de Hutsona.

En agosto de 2005, Hutsona estaba trabajando en desarrollo comercial para una empresa de selección de personal, emparejando corporaciones con contratistas a corto plazo.

De acuerdo con las actas judiciales, Hutsona creó dos contratistas ficticios y los contrató para trabajar para una aseguradora. El pago llegó a las cuentas conjuntas de su marido y ella. Para ocultar su involucramiento y lograr que el papeleo luciera legítimo, Hutsona alteró una copia de su pasaporte, editó su nombre con Photoshop y pegó la fotografía de una mujer negra encima de la suya.

Antes de que la argucia fuera descubierta, la empresa había pagado más de 168.000 dólares a Hutsona, quien para ese entonces ya había dejado el trabajo.

“Nos impactó por completo”, comentó Scott Sornbutnark, un excolega. “Porque era superagradable. Era… supercarismática”.

Sornbutnark sigue recordando el día que los oficiales de la policía llegaron a la oficina, le mostraron una serie de fotografías y le pidieron que dibujara un círculo sobre cualquiera que reconociera. En la rueda de identificación, el rostro de Hutsona le saltó a la vista.

“Pensé que vivía en Marina del Rey, que está aquí en California”, recordó Sornbutnark. “Es un vecindario caro; es un buen vecindario. Pensaba: ‘Vaya, ¿por qué necesitas este trabajo?’. Ya puedo ver cómo podía pagarlo”.

Antes de ser arrestada, Hutsona defraudó a otras dos empresas que ofrecían servicio de personal, en las que robó más de 500.000 dólares durante más de 18 meses por medio de las mismas técnicas.

Documentos judiciales de la época también hacen notar los encuentros previos de Hutsona con la ley, como cuando compró un Jeep en una concesionaria con un cheque sin fondos, usó cheques robados y falsificados para pagar la renta y comprar una lavadora/secadora, sacó una tarjeta de crédito de la tienda departamental Robinsons-May usando una variante del nombre y el número de Seguro Social de alguien más, intentó robar un refrigerador, obtuvo de forma fraudulenta un pasaporte después de que el gobierno le había incautado el suyo y no apareció en el tribunal para ser sentenciada.

El golpe de Palm Springs

En septiembre de 2008, Jacqueline Ellman se mudó de Palm Springs a Los Ángeles con sus hijos después de divorciarse. Tenía que amueblar una nueva casa y Hutsona había puesto algunos anuncios de muebles en Craigslist.

Los sofás eran de buena calidad y la casa del condado de Orange donde Ellman los recogió era todavía mejor.

A Ellman le terminó por caer muy bien Hutsona, quien se ofreció a entregar los sofás a su casa más tarde esa misma noche. Sin embargo, Hutsona le contó un infortunio: ¡el nuevo apartamento de su familia en Malibu tenía moho! Ellman, quien había planeado rentarles su casa de Palm Springs a vacacionistas, se apiadó de ella.

“Me enteré de que se tenían que salir de esa casa y que no tenían otra opción”, mencionó Ellman. “Pensé: ‘Vaya, qué devastador. Esto, lo otro’. Y ahí fue que, la estúpida de mí, le ofreció quedarse en mi casa sin pagar nada”.

Sin embargo, Ellman, no sabía que Hutsona acababa de ser desalojada de su lujosa casa de Coto de Cazo por intentar pagar su renta mensual de 6500 dólares con un cheque sin fondos y por dejar de pagar otro mes.

Las mujeres se volvieron buenas amigas. Ellman permitió que la familia de Hutsona se quedara en su sala cuando ella y su marido tuvieran reuniones en Los Ángeles. Cuando Hutsona, Vician y sus dos hijos fueron invitados a grabar un episodio del programa de juegos “Don’t Forget the Lyrics!”, Ellman los acompañó como su invitada y les alentó.

Entonces, comenzaron a desaparecer cosas… como bolsos Gucci.

“Simplemente sabe cómo manejar a una persona. Actúa como alguien muy confiable y se vuelve muy cercana a ti como si fuera tu amiga”, comentó Ellman. “Casi sabe cuándo estás en una posición en la que le puedes ayudar y aprovecha hasta la última gota. Pero lo hace de tal manera que tú se la ofreces. Maneja el discurso de que está en un apuro y no sabe qué hacer”.

Por suerte, Ellman había presentado una solicitud de cambio de dirección cuando se mudó a Los Ángeles. Así que el estado de cuenta de una tarjeta de crédito a su nombre, aunque tenía la dirección de la casa de Palm Springs, le llegó directamente a ella. Había cargos de una unidad de almacenamiento, reparaciones de autos y la renta de un Audi en Hertz.

“Le mandé un mensaje que decía: ‘¿De verdad pediste una tarjeta Mastercard a mi nombre, Tracii?’. Entonces, me llamó de inmediato y me dijo: ‘Tengo este problema y de verdad que quiero mejorar’, y esto y lo otro”, mencionó Ellman.

De acuerdo con el informe del arresto, Hutsona “colapsó y comenzó a llorar por el teléfono, mientras admitía que había abierto las cuentas” y aseguró que se esposo usaba “drogas o algo” (Ellman dijo que en la tarjeta también había cargos de Passages Malibu, un costoso centro de rehabilitación para celebridades).

Con el tiempo, la mayoría de los cargos hechos a nombre de Ellman fueron condonados, pero de todas maneras tuvo que ir a la corte como parte del procesamiento. Durante la audiencia, Hutsona le pidió permiso al juez para dirigirse a Ellman.

“Aunque estaba esposada en la corte, le pidió al juez: ‘¿Le puedo decir algo?’”, relató Ellman. “El juez me preguntó: ‘¿Usted quiere?’. Le respondí que no. Ni siquiera quería verla”.

“Un estilo de vida productivo y humilde”

Más o menos al mismo tiempo que se mudaron a la casa de Ellman en Palm Springs, los registros muestran que Vician le dio la espalda a Hutsona. Se declaró culpable del cargo de encubridor de fraude postal por haber cobrado tres cheques fraudulentos.

“Cuando el Servicio de Seguridad Diplomática de Estados Unidos comenzó a investigar a la esposa de Vician, él de inmediato salió a su defensa”, escribieron los abogados de Vician en un memorando previo a sentencia. “Habían estado casados durante casi doce años: él creía en la inocencia de su esposa. No pensó que fuera tan estúpida como para cometer una conspiración para pagarles a empleados ficticios con el fin de enriquecer a su familia. Sin embargo, a lo largo de la investigación y el desarrollo del caso penal, Vician descubrió cada vez más cosas sobre la doble vida de su esposa”.

Unos meses más tarde, Hutsona también se declaró culpable por cargos de fraude electrónico, robo de identidad agravado y evasión fiscal. Fue sentenciada a 75 meses de cárcel en un centro de detención de baja seguridad para mujeres en California. Según las actas judiciales, mientras estuvo tras las rejas, practicó el budismo, trabajó para un centro de atención telefónica de la Agencia Federal de Prisiones, dio clases de inglés a sus compañeras presas y ayudó en programas de la cárcel para generar consciencia sobre el sida y el cáncer de mama.

Una controversia por un desayuno… y algunas respuestas

Diez años más tarde, aunque Kidd despidió a Hutsona, un grupo hotelero también estaba queriendo demandar a los Hutsona.

Los Hutsona habían abierto un restaurante de desayunos en San Diego y lo llamaron Breakfast Bitch. Abrieron otra sucursal en Phoenix.

Queens Hospitality acusaba a los Hutsona de robarles la idea de un restaurante de Miami Beach llamado Bacon Bitch.

Los dos restaurantes tenían letreros que decían “Bitch don’t kill my vibe” (“Perra, no me pongas de malas”), recibían a los clientes con la frase “Bienvenida, perra” e identificaban los platos fuertes como “perra principal” y las guarniciones como “perra de acompañamiento”.

Los restaurantes eran tan similares que incluso confundieron al representante de Yelp que agregó el restaurante de los Hutsona a los anuncios de la plataforma, de acuerdo con expedientes judiciales.

La empresa de administración también mencionó que Tracii Hutsona había visitado el restaurante de Miami Beach —y le había escrito correos electrónicos a la empresa para saber si había oportunidades de abrir franquicias— antes de abrir su propio lugar.

A final de cuentas, el caso fue desestimado el año pasado aunque, para ese momento, el abogado de Hutsona ya no trabajaba para ella bajo el argumento de que ella “ya no podía ni quería pagar los honorarios del abogado”.

No obstante, los documentos podrían ayudar a explicar parte del dinero perdido de Kidd.

En una moción de desestimación, Hutsona presentó evidencia de que había gastado alrededor de 50.000 dólares en mercadotecnia y desarrollo de marca, más otros 16.000 en mercancía, uniformes de empleados y decoración con el nombre del establecimiento.

Entre los recibos de tarjetas de crédito que presentó Hutsona para apoyar su defensa, hay cargos hechos a una tarjeta Visa que ha sido identificada como propiedad de Kidd.

En este momento, Hutsona está en libertad bajo fianza mientras sus abogados y los fiscales continúan “discusiones en torno al caso y su posible resolución”, según documentos judiciales.

This article originally appeared in The New York Times.

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