La montaña multicolor peruana que se ha convertido en una de las maravillas naturales de Latinoamérica

La montaña Pallay Punchu de la región de Cusco, en Perú, se ha convertido en una de las maravillas naturales de Latinoamérica más demandas por los turistas. Se trata de una gran formación montañosa ubicada a casi 5.000 metros de altura que se caracteriza por tener una gran variedad de colores debido a su compleja combinación de minerales.

Esta montaña tiene pendientes de todo tipo teñidas de tonos realmente llamativos como el rojo, el rosado, el verde, el rosa o el blanco, entre otros. Muchas personas comparan este macizo con un poncho, el colorido atuendo de las regiones montañosas de Perú que utilizan los habitantes para cubrirse del frío.

Pallay Punchu se formó hace 250 millones de años cuando la corteza terrestre estaba en formación y los distintos tipos de minerales, tierra y arena se acumulaban capa sobre capa.

La colisión de las placas tectónicas Sudamericana y Nazca dio paso a la formación de cordilleras, lomas y laderas exhibiendo los estratos de forma vertical. Los fenómenos meteorológicos durante millones de años hicieron que los minerales se oxidaran dando paso a lo que hoy es el Pallay Punchu.

Entre los minerales presentes se encuentran la arcilla roja o las fangolitas, que le dan un tono rosado al terreno. El blanquecino se debe a la arenisca cuarzosa, mientras que el verde es producto del compuesto de filitas y arcillas ricas en ferro magnesiano. Las areniscas calcáreas ricas en minerales sulfurados están detrás de los tonos más amarillentos.

Esta formación montañosa se dio a conocer en abril de 2020, en plena cuarentena, después de que Tony Calta acudiera al lugar y se viera sorprendido por su belleza. A partir de entonces sus fotos y vídeos del lugar corrieron como la espuma en las redes sociales.

Según los entendidos, la mejor época para visitar Pallay Punchu es en la temporada seca, es decir, de abril a noviembre. Es un destino ideal para todos los amantes de la aventura de montaña y del senderismo ya que tiene un recorrido de una cuatro o cinco horas.

No es una ruta peligrosa pero sí requiere un estado físico óptimo porque hay pendientes pronunciadas que suelen pesar en las piernas de los visitantes. A pesar de ello, los principales inconvenientes son el frío, el viento y la altura. Por lo que se recomienda estar tres días de aclimatación en la ciudad de Cusco.