El Monstruo de Cuba sufre un duro revés que pone en entredicho el futuro de su carrera en el ring

JORGE EBRO

Yunieski González sufrió un duro retroceso en su carrera y quién sabe si ya llegó la hora de pensar en el adiós. El cubano llegó a Minneápolis con la intención de abrirse camino hacia una pelea grande, pero se marchó de esa fría ciudad con la peor de las compañías posibles: la derrota.

Y no se trata de perder, sino de la manera en que sucedió todo, porque el el veterano -que fue todo corazón en el ring-de Pinar del Río cayó el sábado en la noche por nocaút técnico en el décimo asalto, ensangrentado y maltrecho, luego de resistir un fuerte ataque de Andre Dirrell.

González era parte de un trío de cubanos que integraba la cartelera protagonizada por su compatriota David Morell Jr. en The Armory, pero no pudo salir adelante frente a un oponente de 39 años que con este triunfo se asegura su supervivencia en la división ligero pesada.

Cuando el árbitro Dave Smith detuvo la acción a los 1:30 del décimo asalto, ya el antillano no estaba en condiciones de aspirar a nada ante un Dirrell (29-3, 19 KO) que se convirtió en el tercer oponente que vence a González (21-5, 17 KO) por nocaut técnico, como lo habían hecho Oleksandr Gvozdyk y Gilberto Ramírez, quien horas antes había perdido por decisión unánime ante el ruso Dmitry Bivol.

Precisamente, ese choque contra Ramírez el 18 de diciembre pasado en San Antonio había sido la última presentación de González, pero en aquella ocasión un problema de salud en una pierna le había impedido estar en las mejores condiciones y ahora prometía hacer mucho más ante Dirrell.

Antes de la noche del sábado, Dirrell no había boxeado desde que detuvo a Christopher Brooker en el tercer asalto de un combate celebrado en julio del 2021 en el Prudential Center de Newark, Nueva Jersey. De modo que ambos llegaban con signos de inactividad.

Cubano David Morell Jr. supera con sobresaliente el reto más duro de su carrera, ¿qué viene ahora para el King?

En el 10mo round, Dirrell atacó a un González que se desvanecía rápidamente y asestó suficientes golpes para que Smith se interpusiera entre ellos y evitara que el castigo fuera mayor para el cubano, quien ya en el noveno había recibido un conteo de protección.

Desde el quinto asalto, sobre todo, quedaba claro que Dirrell estaba en comando de este desafío, aunque González intentaba algunas ráfagas de poder, pero nada que afectara de manera contundente al eventual ganador que al terminar su labor destructora pidió grandes peleas.

Esas mismas que ahora ya no existen para González.